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Montserrat Iglesias: "España es una potencia mundial en cultura"

Montserrat Iglesias. JOSÉ LUIZ OUBIÑA
Montserrat Iglesias. JOSÉ LUIZ OUBIÑA

El suyo ha sido uno de los cargos que se vio afectado por la moción de censura y la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez. Tras cinco años al frente del Inaem, la pontevedresa fue sustituida

"Yo ejerzo siempre de pontevedresa. Estoy muy orgullosa de serlo", dice Montserrat Iglesias. De su lugar de nacimiento, presume. De la fecha, no hay ni rastro. "Me la guardo", reconoce.

Vicerrectora, entre 2007 y 2012, de la Universidad Carlos III de Madrid, donde es profesora titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Iglesias es una de las personas que conoce más profundamente algunas de las instituciones más importantes del ámbito cultural español: fue directora de Cultura del Instituto Cervantes entre 2012 y 2014 y, hasta hace unos días, directora del Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música (Inaem), del que dependen, entre otras cosas, espacios de gestión estatal como el Teatro de la Zarzuela y las compañías nacionales de danza y teatro. "Es el mayor presupuesto del Ministerio de Cultura".

El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez la acaba de sustituir por Amaya de Miguel. Ella dice que un cargo como el de la dirección del Inaem lleva implícito una fecha de caducidad y que ya está inmersa en nuevos proyectos, como la puesta en marcha de un importante think tank cultural, "desde el que organizar actividades en ese cruce de caminos entre las humanidades, las ciencias y las artes". Porque los científicos son creadores. "Y los creadores, generadores de conocimiento".

¿Se asume bien que una decisión política la releve de su cargo?
Se asume perfectamente. Una sabe que estos son cargos de confianza que dependen directamente del ministro de turno. No es nada raro. Aparte, yo no soy personal de la Administración y ya venía pensando en un siguiente paso profesional. Así que simplemente todo ha seguido su curso. Por otra parte, conozco al nuevo ministro, a José Guirao, le tengo mucho aprecio y hemos hablado mucho antes de irme.

Ha sido usted una de las personas que más ha aguantado al frente del Inaem, un puesto que tiene fama de complicado.
Porque es complicado. Era un organismo autónomo que ha perdido su autonomía. Es una dirección general muy compleja: con el mayor presupuesto de Cultura, más de 150 millones de euros, y una gran envergadura que pasa por los 1.100 empleados directos. Después hay que decir que, en general, los titulares tienden al sensacionalismo, si bien es cierto que es necesario mejorar la gestión de la institución. Porque desde allí se hacen cosas, como producir teatro, ballet o zarzuela, que no se hacen normalmente desde la Administración. Por lo tanto, es necesario un ajuste entre los instrumentos de gestión y la naturaleza de la actividad que realiza.  

"El Inaem es el regalo envenenado del Ministerio de Cultura. Su seña de identidad desde hace dos décadas es el conflicto". Así comenzaron la información sobre su relevo en el cargo los periodistas de El País Jesús Ruiz Mantilla y Rosana Torres.
Ese mismo periodista me dijo una vez que, desde que yo estaba en el Inaem, no tenía noticias que dar. Aún así he pasado por varias huelgas. Entré con una en marcha del Coro Nacional y luego me tocó vivir algunas más. Es cierto que hay que resolver problemas de contratación. No está bien resuelta ni la de los bailarines ni la de los actores, por ejemplo. Pero, aún así, yo creo que he vivido una etapa muy feliz y he de agradecer al sector su apoyo y su afecto. Insisto, ha sido una etapa muy feliz y muy tranquila... para ser el Inaem.

"Vivimos un momento artístico en todos los órdenes: plástica, teatro... Nuestro trabajo es garantía de calidad"

Sin embargo, si uno teclea su nombre en Google aparece en el centro de varias polémicas: desde la contratación de Juan Bravo a la huelga del Ballet Nacional pasando por el intento de fusión entre el Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela que, finalmente, parece que no se va a llevar a cabo.
El ministro decidió, efectivamente, derogar el Real Decreto porque, como bien explicó, hubo una precipitación en la conformación de esa fusión con respecto al personal y no estaba bien resuelta.

El caso es que el cargo la ha bregado en polémicas y controversias.
Como te digo, mi experiencia ha sido muy satisfactoria y muy feliz. Es cierto que estar al frente del Inaem conlleva toda una serie de preocupaciones y es cierto que no he podido resolver todo lo que me gustaría, en muchos casos, porque se trata de cuestiones que no dependen directamente de Cultura sino de Hacienda o de otros ministerios. Yo no hablaría tanto de polémicas como de dificultades a las que hay que enfrentarse. Por ejemplo, en mi caso no hubo ninguna controversia con los directores de las unidades de las compañías. Hemos trabajado muy en conjunto y coordinadamente. No, no me he sentido envuelta en la polémica. Lo que pasa es que los periodistas tiráis por ese tipo de cosas en vez de hablar de lo maravillosas que son las temporadas de las compañías o del trabajo de los actores o los bailarines, como a mí me gustaría. Bajo mi punto de vista, este ha sido un periodo con menos dificultades que otros anteriores.

¿Hace entonces un balance positivo de su paso por el Inaem?
Muy muy positivo. Mira, yo he sido muchos años vicerrectora de la Universidad Carlos III de Madrid, que es una de las mejores de este país, he estado en el Instituto Cervantes... En los dos casos el balance ha sido magnífico. Sin embargo, nunca me han dado tanto cariño y tanto apoyo como en el Inaem. Ese es mi balance. Aparte de haber aprendido y de haber hecho cosas importantes, que muchas veces no se ven porque no son espectaculares, como poner un montacargas en el Teatro de la Zarzuela, como llevaban pidiendo 30 años, aparte de eso, me llevo el cariño y el respeto de la gente. Me han repetido mucho algo que me ha llamado la atención: "Es que se nota que te importa". Esto es así: yo siempre he trabajado en, para y por la cultura y siempre me ha importado. Dentro de mis posibilidades, he hecho todo lo que he podido. Eso te lo aseguro.

Y, si se lo han comentado tanto, será que se ha echado de menos ese interés en otros casos.
Eso ya... Por la Administración pasa gente muy distinta con objetivos muy diferentes.

Una cuestión que se ha destacado en los balances de su gestión ha sido el hecho de que, a pesar de haber tenido que lidiar con importantes recortes, ha conseguido que el porcentaje de público que asiste a los espectáculos crezca.
Sí y qué bien que lo comentes, precisamente para demostrar que esos titulares sensacionalistas que parecen indicar que todo se desmorona muchas veces son falsos. Hemos aumentado el número de espectadores en todas las unidades: en danza, en teatro y en música. Y hemos aumentado los abonados y con un índice de satisfacción enorme. La ocupación está cercana al 90%, así que en muchos espectáculos es del 100%. Es difícil encontrar entradas para las obras del Centro Dramático Nacional, de la Compañía Nacional del Teatro Clásico, de la Compañía Nacional de Danza... Si esto es así, es porque se ha trabajado bien. Aunque administrativamente ha sido un momento difícil y hemos tenido que hacer un sobreefuerzo, artisticamente las compañías nacionales están en un momento espléndido. Y el público responde. Por mucho que se diga, si se ofrece algo bueno y de calidad, el público responde.

"Tenemos que empezar a darle valor a todo esto, a estar tan orgullosos de nuestros artistas como de nuestros deportistas"

¿Debe reformarse el Inaem?
Deben hacerse esas reformas que mencionaba antes, que ajusten mejor los instrumentos de la gestión a la naturaleza de su actividad. Esa es la reforma que debe hacerse.

Es necesaria una mayor flexibilidad.
Una mayor flexibilidad que se pueda enmarcar en los cajones tan rígidos de la Administración General del Estado. No le vendría mal una reforma a toda ella. Es muy rígida.

Se reivindica de forma habitual la independendia del poder judicial con respecto al Gobierno de turno. Se reivindica igualmente ahora mismo, por ejemplo, la independencia de Radio Televisión Española. Mucho menos se reivindica en el ámbito cultural. ¿No es tan necesaria?
Sería absolutamente necesaria. Yo he tenido la suerte de que tanto José María Lassalle [secretario de Estado de Cultura entre 2011 y 2016] como después el ministro Íñigo Méndez de Vigo querían a una profesional. Porque yo no tengo ningún perfil político. Soy profesora universitaria y fui vicerrectora. Jamás he tenido contacto con ningún partido político ni he gestionado nada relacionado con un partido. He ocupado distintos cargos institucionales, incluida la dirección del Inaem, porque me han dejado trabajar con libertad. Si no hubiese sido así, no hubiese continuado. Creo que, en este caso, la gestión ha sido modélica y que así debería ser siempre en el ámbito cultural.

Tras su paso por el Instituto Cervantes y el Inaem, ¿qué diagnóstico hace de la cultura en España?
Tenemos un momento artístico brillante en España. Lo que yo he aprendido sobre nuestra cultura es que es un enorme capital del país. España es una potencia mundial en cultura, así de claro te lo digo. En todos los órdenes: en las artes plásticas, en el teatro, en muchos aspectos de la música, en la danza... Esto lo ves cuando organizas cosas fuera. Que sea español es una garantía de calidad. Así se percibe. Lo que a mí me gustaría es que todos, desde las administraciones al público, nos tomásemos más en serio la promoción y el apoyo de la cultura. Es una de nuestras mayores riquezas, además de un polo de atracción turística de primer orden. Debemos exportarla y debemos cuidarla porque las personas que nos visitan con lo que se encuentran es con un patrimonio extraordinario.

¿Y en cuanto a los problemas más importantes del sector?
Hay una falta de coordinación  importante entre las administraciones y también de cara al exterior. Tenemos que aprender a sumar y a aprovechar sinergias. Por otro lado está la cuestión a la que hacíamos referencia antes: aspirar a profesionalizar la cultura todo lo posible. Eso no quiere decir que no tenga que existir una cultura amateur, claro que sí, y mejor será cuánto mejor sea la cultura profesional. Pero tenemos que empezar a darle valor a todo esto, a estar tan orgullosos de nuestros artistas como de nuestros deportistas.
 

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