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Los negocios le exigen prudencia a los clientes

Una trabajadora de la tienda de Comercio Xusto desinfectando la mercancía. RAFA FARIÑA
Una trabajadora de la tienda de Comercio Xusto desinfectando la mercancía. RAFA FARIÑA
Los empresarios reanudan la actividad con miedo a un paso atrás en el desconfinamiento. Otro encierro sería fatal, por eso apelan a la responsabilidad: "Que consuman, pero con todas las precauciones"

"Al bajar la verja el lunes, después de reencontrarme con mis clientas y ver lo concienciadas que estaban para frenar contagios, me asusté un poco al comprobar que las calles estaban llenas y algunas personas hablando en corros demasiado cerca. Hay gente que ya no ha aguantado estos dos meses y tendrán que cerrar, pero si tenemos que dar un paso atrás serán muchos más". Lo explicaba este martes Nanda Castro, autónoma y propietaria de la tienda Pontejabón, que reabrió sus puertas esta semana con el inicio de la fase 1. Junto a ella, otros autónomos y empresarios de muy diverso perfil se enfrentan a un bache económico sin precedentes.


El pequeño comercio pide el apoyo de los pontevedreses

La actividad económica recobra vida poco a poco tras un parón obligado que deja como secuela una crisis inaudita. "Yo abro esta tienda con ilusión, le dedico mi tiempo y he comprado nueva mercancía, confío en mis clientas que me están apoyando económica y emocionalmente con sus compras", cuenta Castro, que mantuvo activa su tienda online durante el confinamiento, aunque explica que muchos de sus clientes optan por la compra presencial. "Muchas personas vienen porque al haber estado en casa tanto tiempo echaban de menos tener ambientadores o velas para sentirse más a gusto en casa, lo que pasa es que a este tipo de negocios le perjudica mucho el hecho de que la gente no esté tranquila, la falta de tranquilidad por la situación hace que decidan dejarlo para otro momento. Sobre las ventas del lunes, no puedo decir que fuesen muchas pero sí que noté que la gente empieza a venir".

La preocupación de Castro por un posible paso atrás en el proceso de desescalada es compartido. Muchos hosteleros de la ciudad expresaban sus recelos a la hora de abrir por miedo a no ser capaces de controlar las reacciones de la clientela en un contexto distendido y de ocio como puede ser el de un encuentro entre amigos en una terraza con alcohol de por medio. Por ese motivo, junto a la escasa rentabilidad que ofrece la explotación de solo la mitad de las mesas de la terraza, decidieron no abrir.

Pablo García, propietario de la Joyería Palamios, reconoce que el lunes tuvo más clientela de la que se esperaba, "no vendimos ninguna pieza, pero colocamos algunas pilas en relojes y trabajos de este tipo", explica. Lleva al frente de su negocio desde el año 1985, cuando solo tenía 22 años, y asegura no haber visto nunca nada igual a la actual crisis sanitaria y económica. "Yo soy autónomo y para cogerme una semana de vacaciones ya me costaba, imagínate ahora dos meses en casa", explica.

Aunque al principio dudó si acogerse a un Erte, desde su asesoría le recomendaron hacerlo y ser prudente por las incertezas que había en cuanto a la reapertura. A día de hoy, tanto él como sus empleadas han cobrado las correspondientes ayudas del Gobierno por el cese temporal de la actividad en su negocio. "Yo no soy de un partido o de otro, pero no había más forma de salir de esto que con ayudas del Estado, al fin y al cabo ese dinero ya era el que nosotros habíamos pagado, es de nuestro bolsillo", cuenta refiriéndose a los fondos destinados por el Gobierno a ayudas para paliar los efectos del parón. "Ahora también pensé si volver yo solo o incorporar a mis dos empleadas, pero decidí que volvamos todos aunque tengamos menos ingresos, porque también somos necesarios para funcionar bien y tenerlo todo desinfectado", explica.

Si algo es evidente, es que unos negocios tiran de otros y el hecho de que se pongan en marcha celebraciones como bodas o comuniones es fundamental para comenzar a vender joyas. "Unos días antes del Estado de Alarma nos llegó una máquina de láser nueva para hacer grabados, no hemos podido ni montarla porque necesitamos que venga un técnico de Madrid a darnos instrucciones, así que ahí sigue, empaquetada para cuando podamos volver", cuenta.

Para García, lo importante es "salvaguardar la salud" de todas las personas. Además, esta es la garantía de poder volver a la actividad para no profundizar más en la crisis. "Si no se retoma el movimiento en todos los sectores podremos ir vendiendo más", explica mientras recuerda los efectos de la crisis del 2008. "Aún no nos habíamos recuperado desde aquella, nunca volvió a ser lo mismo", asegura.


Los taxistas vuelven con un 85% menos de trabajo

De la misma opinión son los taxistas. No habrá trabajo y, por lo tanto, no tendrán ingresos, hasta que la actividad se normalice en los demás sectores. "Si la hostelería no trabaja los sábados por la noche, nosotros tampoco", contaba Javier Filgueira, presidente de la Federación Gallega del Taxi (Fegataxi). Por eso el inicio de la fase 1 no tuvo la repercusión esperada para los taxistas. "Seguimos sin tener nada de trabajo, durante todo el confinamiento los servicios bajaron entre un 80 y un 85%, y tanto el lunes como hoy (por el martes) seguimos en la mismas", lamentaba Filgueira.

Los taxistas gallegos pudieron acogerse a las ayudas del Gobierno por el cese de la actividad pese a ser un servicio esencial. "La Xunta de Galicia hizo un documento en el que acreditaba que estábamos teniendo una carga de trabajo de menos del 25% de lo normal, por eso pudimos acceder a estas ayudas", cuenta Filgueira. Ahora, una vez que se comienzan a dar pasos de cara a reactivar la economía, los taxistas confían en que el tirón de la hostelería y el comercio impulse también su sector. "Tenemos hasta el 25 de junio para solicitar esa ayuda que se está prestando a los autónomos y la mayoría de los taxistas la están solicitando porque llevan dos meses parados y así no se sostiene una sociedad", explica. En este sentido, asegura que estas medidas ayudan a sobrevivir, pero lo que realmente salva puestos de trabajo es poder volver a la normalidad. "Todo lo que suponga ir volviendo a la normalidad va a beneficiar al sector, eso es lo que queremos, preferimos poder trabajar que sobrevivir con ayudas", cuenta.


Opositores con clases online e incertidumbre por los exámenes

A Juan Feal, propietario de la academia Agrupación Feal, que prepara a opositores a la Guardia Civil para el examen de ingreso, le cuesta calcular cuándo podrá abrir de nuevo su academia para garantizar la seguridad de su alumnado. "Ahora no puedes meter a 50 personas en un aula, tendremos que ver la forma, pero yo no me voy a arriesgar a que alguien pueda contagiarse aquí", explicaba este martes. El coronavirus ha tocado de cerca a la academia, ya que uno de sus alumnos ha perdido a un familiar a causa de la pandemia.

Por lo de ahora, mantiene las clases por vía telemática y reconoce que ha tenido una bajada considerable en los ingresos. "Hemos decidido mantener la actividad y no acogernos a un Erte, los opositores necesitan ese contacto directo, es muy importante para que no se desanimen, para mí eso es lo más importante", explicaba.

Opositar es siempre una apuesta, pero en tiempos de coronavirus la incertidumbre es todavía mayor. Lo explica Feal sobre su alumnado, que vive con inquietud el hecho de que todavía no haya salido la oferta de empleo ni la convocatoria de examen, en un principio previsto para principios de julio. "Por un lado, están preocupados por saber la fecha, pero, por otro, esta año el temario ha cambiado, entonces todo esto les da un poco más de margen para estudiar", cuenta.

Las medidas de seguridad le costarán 76 euros por trabajador a las empresas
Hasta 76 euros por trabajador entre equipos de protección individual (Epi) y productos de higiene como desinfectantes para manos o superficies. Es el coste que estima la plataforma Aúna 360 para pequeñas empresas. De este modo, un negocio con 50 trabajadores puede tener unos costes adicionales de 3.800 euros al mes para reanudar su actividad.

La Covid-19 no solo ha supuesto un bajón importante en los ingresos, sobre todo derivados del parón de la actividad, sino que ahora, en un escenario de crisis, implica nuevos gastos. En este sentido, las mascarillas, guantes o geles desinfectantes supondrán una nueva carga económica que tendrán que asumir las empresas después de dos meses con cero ingresos.

La mayor partida presupuestaria es la referida a equipos básicos de protección individual: mascarillas, guantes y gel, que tendrán un coste mínimo por trabajador de unos 50 euros al mes por empleado para cumplir con la normativa sanitaria y legal en esta etapa.

Al menos otros 26 euros al mes tendrán que invertirlos en productos especiales de limpieza; un curso de riesgos laborales; y medidas de distanciamiento, como mamparas y letreros de señalización, cuyo coste se asumirá fundamentalmente al inicio de la actividad.

LA VUELTA AL TRABAJO EN TIEMPOS DE COVID-19

Los taxistas esperan a su clientela

Los taxistas esperan a su clientela. RAFA FARIÑA

Hasta un 85% menos de los servicios habituales. La pausa en la movida nocturna y el cierre de comercios tiene un efecto directo en el sector del taxi. Sin los servicios de las noches del fin de semana y los viajes para realizar recados en el comercio o la reanudación de las consultas médicas ordinarias es difícil que los taxistas recuperen el flujo de clientes.


Pendientes de bodas y comuniones

enJoyería Palamios esperan a que la normalidad vuelva también al sector de loseventos. RAFA FARIÑA

La venta de joyas va ligada, en muchas ocasiones, a la celebración de ciertos eventos como bodas y comuniones. La pandemia ha obligado a suspender numerosos eventos de este tipo y, ahora, con la vuelta a la actividad, en Joyería Palamios esperan a que la normalidad vuelva también al sector de los eventos.


Vuelven los centros de ITV

La ITV de Curro comienza a funcionar. DAVID FREIRE

Un coche, este martes, saliendo de la ITV de Curro, que abrió sus puertas tras el confinamiento. Los vehículos cuya revisión haya caducado tienen un mes de plazo desde la finalización del Estado de Alarma para pasar por un centro de este tipo y renovar el visto bueno a su coche. Como antes del confinamiento, se atiende con cita previa.


Las academias, desiertas

Aula de Feal, que prepara a opositores para la Guardia Civil. DP

Uno de los sectores que todavía no ha podido recobrar la normalidad es el de las academias. En esta imagen, las aulas de Feal, que prepara a opositores para la Guardia Civil y que durante las últimas semanas reciben formación por vía telemática.

Los negocios le exigen prudencia a los clientes
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