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Negocios que han sobrevivido a dos pandemias, tres guerras y varias crisis

Los propietarios de La Moda de Abaixo en su local. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Los propietarios de La Moda de Abaixo en su local. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Empresas nacidas en el siglo XIX cuentan cómo han superado épocas de desabastecimiento, recesión y conflictos

Lo han superado todo. No solo han sobrevivido a la covid-19, sino también a la pandemia de 1918, a dos conflictos bélicos mundiales, una guerra civil con su posterior posguerra, una dictadura y la mayor crisis económica de los últimos tiempos. Pero también pueden presumir de no haber sucumbido a las grandes superficies ni al comercio online.

Abrieron sus puertas a finales del siglo XIX y en plena era de la digitalización conservan la esencia de sus orígenes. El centro histórico de la Boa Vila alberga algunos de los negocios que han abierto diariamente sus puertas en tres siglos distintos.

El precio del alquiler ha sido clave para los negocios que se han mantenido en el tiempo. Muchos de los comercios emblemáticos han ido desapareciendo tras el fin de la renta antigua. También el hecho de tratarse de empresas familiares ha favorecido que algunos perduren en el tiempo.

Es el caso de La Moda de Abaixo, la Guarnicionería Mouriño y la Panadería Abelleira. En su día se levantaron en el corazón histórico de Pontevedra, lo que les ha permitido ser testigo de excepción de la transformación de la ciudad.

Cuatro generaciones han pilotado las naves comerciales de la Moda de Abaixo. No sería justo no mencionar a La Moda Ideal que nació al mismo tiempo, en 1889, aunque hace cuatro años se vio arrasada por las llamas de un espectacular incendio, y sin embargo, a la espera de que se rehabilite el edificio de los Soportales de A Ferrería que lo albergaba, ha vuelto a abrir sus puertas en la calle Manuel Quiroga, recreando su diseño original y manteniendo la actividad como "toda la vida". 

La guarnicionería que la familia Mouriño puso en marcha a finales del siglo XIX se ha adaptado a los nuevos tiempos y hoy vende sus productos a distintos puntos del territorio español por Internet. En estos más de cien años se han mantenido siempre a pesar de guerras y desabastecimientos. Hoy, las bisnietas del fundador, Marta y Catrina Mouriño, al frente del negocio capean el temporal de la covid ideando nuevas fórmulas de negocio.

De abuelos a nietos ha pasado la empresa de panadería de Benigno y Tomás Abelleira, que sin embargo empezó a hornear pan en el año 1880 en manos de una familia distinta su establecimiento de los arcos de San Bartolomé y hoy tiene sus esperanzas de que continúe en uno de sus quince nietos.

La botica Eiras cumplirá 150 años en 2022 y aunque en este tiempo ha cambiado de manos en distintas ocasiones se ha mantenido siempre fiel a sus inicios.

La Moda de Abaixo: "Castelao venía por aquí a comprar sombreros"


Rosa representa a la cuarta generación de La Moda de Abaixo, un comercio ubicado en los Soportales de A Ferrería desde 1896. "Mi abuelo y mi tío abuelo cogieron el traspaso de La Moda Ideal en 1920. Eran dos establecimientos de confección y textil. Toda la gente le llamaba la moda de arriba y La Moda de Abaixo para distinguirlos", cuenta su padre, Carlos González, que ha cumplido 50 años en el local.

Su comercio sobrevivió a dos pandemias. La de la covid y la otra gran pandemia de 1918, conocida como de la gripe española. "En aquella época no venían mercancías de fuera porque estalló la Primera Guerra Mundial. Mi abuelo, Dalmiro González García, me contó que entonces murió mucha gente porque no había con qué curarlos, incluso un empleado de la tienda", recuerda Carlos.

Sin embargo, hubo épocas doradas. Carlos recuerda los años 60 y 70 con las calles llenas de gente. "Los días de feria era una invasión. La mayoría de la gente venía en autobuses. La feria se celebraba en la plaza de Barcelos, y en la Herrería también se vendían algunas cosas típicas". 

Carlos recuerda con nostalgia los tiempos en los que la principal actividad comercial rondaba la plaza de Curros Enríquez, los Soportales o A Ferrería. "Entonces en Benito Corbal no había nada. Ahora es al revés". A lo largo de su historia, algunos personajes ilustres se dejaban caer por el establecimiento, que ya entonces era famoso por sus sombreros. "Mi abuelo contaba que antes de la Guerra Civil Castelao paseaba mucho por aquí y a veces entraba a comprar un sombrero. En aquella época se vendían muchas boinas, había que llevar algo en la cabeza y era la prenda casi obligada". 

Los efectos de la Guerra Civil también se notaron en los comercios locales ya que, recuerda Carlos, casi todas las fábricas textiles se encontraban del lado republicano. "Mi abuelo era muy serio y no le gustaba el extraperlo y entonces no había mucho donde elegir. Se quedó sin empleados". 

Los años de la crisis económica también fueron difíciles, sin embargo, La Moda de Abaixo consiguió salir adelante. Ser propietarios del inmueble donde se levanta el comercio y no pagar alquiler, el hecho de que se trate de un negocio familiar son dos de las claves de su resistencia, aseguran.

Además, apostar por la calidad y el trato cercano en los tiempos de la frugalidad es para Rosa fundamental. "En otras tiendas el trato es muy frío. La gente nos cuenta sus penas, sus alegrías...", añade la heredera de La Moda de Abaixo, que subraya también la ubicación céntrica del local.

Actualmente, hacen frente a los efectos de la pandemia y los cierres perimetrales o la ausencia de turistas, pero confían en que la vacunación y el verano cambien la tendencia y puedan seguir escribiendo su historia.

Javi 10-13 La moda de abaixo. Reportaje sobre comercios antiguos que resisten a la pandemia. Fotos de la fachada con el cartel de 1896 y dentro con el dueño y su hija, que es la cuarta generación al frente del comercio

Guarnicionería Mouriño: "Está siendo duro, pero seguimos luchando"


"Mi abuelo siempre vivió bien. Era el único de la zona que trabaja encurtidos", dicen Catrina y Marta, bisnietas del fundador de una de las siete guarnicionerías que existen en Galicia. Fue a finales de siglo XIX cuando Vicente Mouriño Temes abrió este establecimiento en la calle Oliva de Pontevedra. Su primer emplazamiento fue junto a la farmacia de Perfecto Feijóo. Era 1898. Entonces el negocio estaba enfocado a la venta de aperos para el campo, "hoy en día el mundo del caballo se relaciona más con el ocio", cuentan.

El negocio pasó a manos de su hijo, Eugenio Mouriño Vázquez, quien lo trasladó primero a la plaza de A Peregrina y, en 1911, a la plaza de Ourense donde permaneció hasta hace tan solo unos años, conviviendo con una nueva tienda en Benito Corbal en 1930 y cuyas puertas todavía permanecen abiertas. Desde principios de los 90 Marta y Catrina dirigen la empresa. Gestionar la pandemia, aseguran, "ha sido duro, pero seguimos luchando". 

"Durante el confinamiento tomamos la decisión de no poner en riesgo a los transportistas y no hicimos pedidos online. Nos equivocamos", reconocen. Actualmente reciben pedidos desde toda España.

Negocios centenarios

Panadería Abelleira: "No fueron años fáciles pero siempre hubo pan" 


Desde 1880 en el entorno de los Arcos de San Bartolomé el aroma a pan recién hecho se extiende por la calle desde primera hora de la mañana. Fue Jesús Martínez Arosa quien encendió por vez primera los hornos que años más tarde acabarían en manos de la familia Abelleira, que hoy siguen despachando productos ya típicos en la mesa de la Boa Vila, como sus empanadas de maíz.

Benigno y Tomás Abelleira heredaron de su padre aquel negocio que aún hoy siguen de cerca a pesar de haber cumplido los ochenta años. "Recuerdo venir aquí con diez años", dice Tomás. "Claro que se pasaron épocas muy duras. Todavía recuerdo la época del racionamiento, que venía la gente con las libretas y había que llevar un control", añade. "No fueron años fáciles, pero el horno nunca dejó de producir pan". 

Con ocho hijos, quince nietos y cuatro bisnietos, el empresario pontevedrés confía en que, pese a la crisis de la covid-19, el negocio familiar siga adelante, aunque comenta, el centro histórico no es lo que era. "Ahora esta zona está más muerta pero hace años en el entorno del Mercado había muchísima vida, sobre todo en los días de feria".

Javi 12.00 Horno panadería Abilleira. Reportaje Negocios centenarios en Pontevedra. Estarán el propietario, su nieto y varias trabajadoras. Fotos chulas de repor 

Farmacia Eiras: "Casi 150 años midiendo la tensión a los pontevedreses"


El tiempo parece haberse detenido en el interior de la farmacia Eiras. Ubicada en la calle San Román,no se trata de un negocio familiar, ya que ha pasado por varias manos diferentes, pero se ha mantenido fiel a su esencia hasta el punto de que conserva su nombre, estructura y aspecto original, desde los botes de medicina de cerámica, que completan los estantes que enmarcan la botica, hasta el fresco del techo, o la báscula en la que se medían y pesaban los pontevedreses a principios del siglo XX, evocan tiempos pasados.

El próximo año la farmacia que desde 1984 regenta José Luis Domínguez, cumplirá 150 años. Fue en 1872 cuando Enrique Eiras abrió las puertas de la botica, que ya en los años treinta pasaría a su sobrino Antonio Puig Gaite.

Este establecimiento emblemático de Pontevedra ha vencido al paso del tiempo, entre sus paredes se multiplican las anécdotas y momentos históricos vividos . Ha sido escenario de la serie Los Gozos y las Sombras, basada en la obra de Torrente Ballester, y hace solo unas semanas de la serie Un asunto privado, de Bambú.

Negocios centenarios

Los 132 años de Diario de Pontevedra
Un mes de abril de hace 132 años Andrés Landín y Claudio Cuveiro, con la ayuda de un grupo de redactores, hacían realidad el sueño de sacar a la calle un periódico con vocación de contar la actualidad de la vida en la Boa Vila. A lo largo de su historia centenaria, el rotativo local pasó por distintas vicisitudes, y crisis sanitarias, económicas y políticas, e incluso tuvo que dejar de publicarse en varias etapas.

Después de más de 50 años de existencia defendiendo sus iniciales principios liberales, el rotativo de la capital se vio obligado a suspender la cita con sus lectores a causa de un expediente administrativo. Corría el año 1939.Chica leyendo el periodico, Diario de Pontevedra, en distintas plazas del casco antiguo.

El rotativo renacía pocos años después, en 1963, de la mano de un grupo de pontevedreses entusiastas, empeñados en dotar a la ciudad de un periódico, un objetivo que ha hecho suyo y que defiende a ultranza Lérez Ediciones, la firma que lo edita en la actualidad de la mano de su presidenta, Blanca García Montenegro.

Con el siglo XXI llamando a las puertas, el rotativo pontevedrés afrontaba una gran transformación, tanto en diseño como en su contenidos, y hoy, sin olvidar el papel, mira hacia el futuro, hacia Internet y las redes sociales.

Entre los hechos relevantes de los que Diario de Pontevedra ha dado cuenta a lo largo de su cada más extensa historia se encuentran, entre otros muchos, la voladura del Maine, la muerte de Frascuelo, la proclamación de la II República, el asesinato de J.F. Kennedy y los terribles atentados que sacudieron al mundo y a España el 11S y el 14M, las guerras de Irak y Afganistán y la muerte de Bin Laden.

Negocios que han sobrevivido a dos pandemias, tres guerras y varias...
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