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Noemí Blas: "Antes, si veían a un chico a mi lado, se dirigían a él antes que a mí"

Noemí Blas, propietaria de la escudería Buxa Motor. DAVID FREIRE
Noemí Blas, propietaria de la escudería Buxa Motor. DAVID FREIRE

Cuatro profesionales de Pontevedra desvelan su punto de vista sobre la desigualdad de género en el mundo laboral

Noemí Blas, propietaria de la escudería Buxa Motor

Lleva 40 años en el automovilismo, un mundo que ella misma define como "machista". Pese a esto, decidió crear una escudería formada exclusivamente por mujeres y con el plus de que antaño la participación femenina en este campo producía bastante rechazo social. "La gente mayor se extrañaba o mostraba alguna actitud fuera de lugar. Ahora, afortunadamente, la gente está más mentalizada", explica la presidenta de Buxa Motor.

Con respecto a las dificultades económicas que puedan sufrir las mujeres que se quieran adentrar en el mundo de los rallies, Blas lo tiene claro: lo importante para poder tener una carrera de éxito en este deporte es contar con buenos patrocinadores: "Las condiciones son iguales para mujeres y hombres, la cuestión es que tampoco se ve mucha iniciativa por parte del sector femenino", aclara.

A su juicio, quizás este desinterés por el mundo del automovilismo es la causa de una predominancia clara del sexo masculino en el sector. En este sentido, Noemí Blas confiesa que en el pasado se daban situaciones que eran vistas como algo normal y que ahora, afortunadamente, serían condenadas: "Durante las carreras cuando algún participante necesitaba dirigirse a un organizador, si veían a un chico a mi lado, pues se dirigían a él antes que a mí", recuerda.

Blas asegura que este tipo de situaciones son cada vez menos comunes y que "se ha mejorado mucho". "Yo, como directora de carreras, no percibo ningún tipo de actitud diferenciadora por el hecho de ser mujer", asegura la exorganizadora del Rally Albariño. La propietaria de la escudería Buxa Motor celebra el cambio ideológico que ha sufrido el deporte en los últimos años. Según destaca, ha habido «una evolución» y las nuevas generaciones no comparten los mismos pensamientos.

María CidrásMaría Cidrás, de UGT: "Normalmente as mulleres desempeñan un posto cun salario inferior"

María Cidrás (49 años, natural de Marín) lleva 13 años dando el callo en UGT, donde se encarga de negociar con la patronal las mejoras de convenios y otros asuntos de índole laboral. Es una de los agentes que mejor conocen la estructura del tejido empresarial local y, según dice, "a brecha salarial é evidente". "Non é que se fagan unhas táboas salariais para homes e outras para mulleres, pero normalmente as mulleres desempeñan un posto cun recoñecemento salarial inferior".

Cidrás subraya que las diferencias se acentúan en algunos sectores en los que las féminas ejercen trabajos más manuales y peor pagados. Por ejemplo en el de la conserva, "onde é habitual ver que as mulleres corren a cargo da limpeza do peixe e que os homes son os que andan coas carretillas e transportando as caixas". También pone como ejemplo las empresas de limpieza y la hostelería, donde es común encontrarse un hombre "á fronte da cociña".

Desde su trabajo también vislumbra que las mujeres directivas son minoría y que, la mayor parte de las veces, cuando hay que negociar con alguien de dirección aparece un hombre en representación de la empresa. ¿Por qué? A su juicio, todo se debe a la ‘mala costumbre’ de desviar a las mujeres el cuidado de los pequeños, los familiares y los dependientes de la casa, cargas que acaban frustrando su ascenso profesional. "Basicamente todo é por unha cuestión de dispoñibilidade. É moito máis fácil para un home, porque as mulleres seguimos cargando con esa ‘mochila’".

En su opinión, la solución pasa por la educación y no solo la que se brinda en los colegios, sino especialmente la que se aprende en el hogar: "Onde se educa unha persoa é no ámbito familiar e resulta fundamental que se inculque a igualdade desde pequenos".

Jessyca OcampoJessyca Ocampo, fotógrafa: "Sé que tendré que enfrentarme a algún tipo de discriminación laboral"

Jessyca Ocampo tiene 21 años, estudió Fotografía y, tras hacer prácticas en varios medios de comunicación, decidió irse a Madrid a estudiar Publicidad y Relaciones Públicas. Actualmente trabaja en una tienda en la que todas las trabajadoras son mujeres y con un público también predominantemente femenino.

Asegura que en su corta experiencia laboral nunca ha sido víctima de ningún tipo de discriminación, aunque reconoce que su caso no es extrapolable a todas las profesiones. "Yo no he notado nada, en parte porque en la empresa todas somos mujeres, pero conozco gente que trabaja en bares, por ejemplo. Ahí las mujeres sí que tienen que aguantar un cierto trato por parte de los clientes, que a veces puede resultar ofensivo, algo con lo que los hombres no tienen que lidiar", asegura la fotógrafa.

Con la vista puesta en el futuro, Jessyca predice que no siempre se encontrará con el trato que le gustaría. "Ahora me siento afortunada, pero sé que es muy posible que en un futuro tenga que enfrentarme a algún tipo de discriminación laboral por el simple hecho de ser mujer". Cuenta que en su fugaz paso por el mundo del periodismo le sorprendió que la mayoría de fotógrafos fuesen hombres, aunque "es algo que está cambiando con el tiempo", asegura.

Sin embargo, el cambio social no es tan rápido como le gustaría. Al hablar de la segunda jornada laboral, la jornada doméstica que históricamente ha ido relegando a las mujeres a un segundo plano laboral, la joven se resigna a la realidad. "Es cierto que las cosas están cambiando, pero como en todos los movimientos sociales, el cambio es lento. Nuestra generación todavía tendrá que lidiar con este trabajo extra", concluye.

Paula SalgueiroPaula Salgueiro, fundadora de Elefantes de Cacharrería: La mayoría de los puestos directivos los desempeña un hombre y no una mujer

Paula Salgueiro (37 años, vecina de Pontevedra) fundó con su socia Iria Viñas ‘Elefantes de Cacharrería’, una empresa joven que ya es firma de referencia en la organización de eventos. La sociedad fue creada en 2014, después de que ambas finalizaran sus trabajos por cuenta ajena. "No veíamos muchas opciones de empleo, así que decidimos crear un proyecto propio", explica Paula.

En su caso no hay brecha salarial, porque ambas son mujeres y ambas perciben el mismo salario. Sin embargo, conviven de cerca con la desigualdad de género en el mundo laboral y la perciben en asuntos tan cotidianos como la organización de actos. "Es una tendencia que va cambiando poco a poco, pero la realidad que vemos es que la mayoría de los puestos directivos de las empresas para las que trabajamos los desempeña un hombre y no una mujer, cuando esto no debería ser así. La mayoría de los estudiantes de las universidades son mujeres y lo lógico sería que fuese al revés. Debería haber más mujeres al frente", reivindica la empresaria.

Las promotoras de la empresa son autónomas y, como muchas compañeras del gremio, ven cómo su condición de mujer está bastante desatendida desde el punto de vista laboral. La maternidad es uno de los grandes ejemplos. "Es cierto que al ser autónoma podemos organizar nuestros horarios sin depender de otras personas, pero debes reincoporarte sí o sí al trabajo, porque la viabilidad y la organización de la empresa depende de ti. La conciliación es muy difícil. En general deberían ponerlo más fácil, y más viendo las propuestas de posibles partidos que pueden gobernar en este país", concluye.

Noemí Blas: "Antes, si veían a un chico a mi lado, se dirigían a él...
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