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"Los riñones ni duelen ni avisan"

Nuria Cruz. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Nuria Cruz. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

El Día Mundial del Riñón, que se conmemora este jueves, está más de actualidad que nunca. Cerca de 33.000 pacientes del área sanitaria padecen alguna dolencia renal y casi 400 asisten a diálisis o están trasplantados. Los enfermos reclaman un mejor transporte para ser tratados

Nuria Cruz Ramos encabezó este jueves una mesa informativa sobre enfermedades renales –operativa en el Hospital Provincial desde las 10.00 a las 14.00 horas–. Lo hizo "en calidad de paciente" y con motivo del Día Mundial del Riñón, que se celebra este mismo día.

Su mayor propósito es concienciar a la población sobre la importancia de vigilar los síntomas de un mal funcionamiento del riñón. La enfermedad es "silenciosa", pero envía alarmas perceptibles en la tensión o los niveles de azúcar. "Por este motivo vamos a medir glucemias e hipertensiones, porque los riñones no duelen ni te avisan y, como consecuencia, a veces la enfermedad te pilla un poco tarde", advierte Nuria.

Según datos de la Asociación de Loita Contra Enfermidades de Ril (Alcer), con la que colabora esta voluntaria, el número de pacientes con patología renal aumentó un 30% en los últimos diez años.Antaño, el perfil mayoritario era de pacientes añosos con un funcionamiento irregular del riñón a causa del desgaste. Sin embargo, hoy hay más casos en franjas poblacionales más jóvenes, a causa de la obesidad, el tabaquismo o el sedentarismo o incluso motivados por "diabetes que no se controlan".

El número de pacientes con insuficiencia renal subió un 30% en los últimos diez años y sigue dibujando una tendencia ascendente

En el área sanitaria de Pontevedra se estima que hay entre 30.000 y 33.000 pacientes con alguna dolencia renal, lo que equivale a un 10% de la población. Del total, entre 350 y 400 se someten a diálisis o están trasplantados, según informaron este miércoles fuentes oficiales del Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra (CHOP).

ENFERMEDAD RARA. Nuria tiene 45 años, es natural de Ferrol, pero lleva casi doce años en Pontevedra, donde ha creado su hogar por amor. "Conocí a un chico, me enamoré y me vine a vivir aquí", relata. Justo un año antes había empezado su periplo con sus riñones y, como muchos otros casos, a marchas forzadas. "Fue de un día para otro. Empecé a encontrarme mal y a vomitar, así que fui a Urxencias. Me hicieron unas analíticas y al cabo de un rato las volvieron a repetir, porque había unos indicadores que daban unos resultados muy raros. Al poco se acercó una médica y me dijo: No te mueres, pero estás muy enferma".

El CHUAC perfiló el diagnóstico. En realidad Nuria padecía el Síndrome Hemolítico Urémico Atípico (SHUa), una enfermedad ultra rara que afecta principalmente a los riñones. "Es una dolencia genética que se come los componentes de la sangre, como las plaquetas o los glóbulos rojos. Al hacer eso, fallan los riñones y, al tener menos oxígeno, incluso puede fallar tu cerebro", detalla Nuria.

Su patología es de las más graves y, aún así, esta luchadora nata recibió la noticia con relativismo y altas dosis de positivismo. "Soy muy alegre y una persona de tomarse bien las cosas, así que me dije: si me tocó esto, a luchar contra ello". Así, inició en Ferrol los tratamientos de hemodiálisis con tres sesiones a la semana, de unas cuatro horas de duración. Y luego, debido a su estado sentimental, continuó en Pontevedra, donde estuvo en tratamiento cerca de nueve años y medio.

Al principio, los médicos descartaban la opción del trasplante, por miedo a que la enfermedad acabara dañando el órgano donado. Sin embargo, el descubrimiento de una medicación específica abrió las puertas a esta alternativa y en julio de 2016 fue trasplantada. Como uno puede imaginar, el cambio en la calidad de vida fue brutal. Nuria llevaba diez años sin poder orinar y, por fin, podía despedirse de las dietas de líquidos y las sesiones de hemodiálisis. "Con el nuevo riñón puedo hacer una ingesta de líquidos mucho mayor, porque antes solo podía tomar medio litro más de líquido que de orina y yo no orinaba. Y la cantidad incluía el café del desayuno, la leche, la sopa y todo el líquido presente en la comida. Además, ya no tengo que asistir a las sesiones de hemodiálisis. Desde fuera se puede ver como que estás tumbada en el sofá conectada a una máquina, pero en realidad tu cuerpo está trabajando como si estuvieses corriendo un maratón. Cansa mucho y todo tu organismo sufre", subraya.

DEMANDAS. Los pacientes del área reciben tratamiento en una sala de hemodinámica ubicada en el Hospital Provincial. Actualmente, "el problema más grande" que vilsumbra Nuria tiene que ver con el transporte, ya que advierte que hay usuarios que están hasta nueve horas fuera de sus casas a causa de una mala organización y de la falta de recursos a nivel de transporte. "El tratamiento suele durar unas cuatro horas. Con el tiempo que tardan en conectarte y desconectarte puedes llegar a las cinco, pero mucha gente está mucho más tiempo y no porque viva muy lejos, sino por como se maneja el transporte. Por eso reivindicamos mejoras en el desplazamiento de los pacientes".

La mesa informativa de Alcer se celebrará de forma simultánea en otros lugares de la provincia, como la Praza de Galicia de Vilagarcía o el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. "Queremos que la gente se mire y se cuide, porque la enfermedad renal es crónica, seas trasplantado o tengas tratamiento sustitutivo, y tiene sus riesgos. Es más, si la incidencia continúa así, la insuficiencia renal será dentro de nada la segunda causa de mortalidad en España".

La alta demanda de tratamientos obliga a recurrir a la empresa privada
La sala de hemodinámica del Hospital Provincial no funciona a jornada completa. Como consecuencia, y debido al alto nivel de demanda de tratamiento, el CHOP ofrece a los pacientes del área sanitaria la opción de recibir hemodiálisis en una clínica privada (situada en la calle Conde Bugallal). Fuentes oficiales del Complexo Hospitalario confirmaron este miércoles que existe un concierto con el centro desde hace varios años. "Hay gente que, a lo mejor, por circunstancias personales prefiere un turno concreto, pero en el Provincial ya están las plazas cogidas. Entonces los pacientes pueden preferir ir a la clínica o directamente la escogen porque les gusta más o les queda más a mano", señala Nuria.

La mejor coach
El arrojo de Nuria la ha convertido en una especie de coach de Alcer, que da ánimos a los diagnosticados más recientes. Su receta particular para superar los baches incluye buen humor, aderezado con buenos hábitos alimenticios y deporte.

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