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El nuevo invierno pontevedrés

El frío de la mañana (i) obliga a abrigarse mucho, pero el calor de la tarde invita al paseo vestido de corto en A Xunqueira. J. CERVERA / J.L. OUBIÑA
El frío de la mañana (i) obliga a abrigarse mucho, pero el calor de la tarde invita al paseo vestido de corto en A Xunqueira. J. CERVERA / J.L. OUBIÑA

ANÁLISIS ►Más de 20 días consecutivos sin una gota de lluvia, temperaturas mínimas por debajo de cero grados y máximas que han superado los 20 en varias ocasiones. La comarca vive un episodio atípico en el que los ciudadanos se están acostumbrando a un clima con consecuencias impredecibles y que altera el modo de vida tradicional en la Boa Vila

El mes de diciembre suele incluir episodios secos en Pontevedra, pero nada parecido a lo que se vivió en 2018. Un anticiclón instalado al Noroeste de Galicia desde antes de Navidad ha cambiado por completo el invierno de las Rías Baixas. A orillas del Lérez se precisan, día sí, día también, las bufandas, los gorros y los guantes, y es necesario tomar precauciones al caminar las zonas de sombra a causa de la presencia de placas de hielo casi perennes. Temperaturas mínimas por debajo de cero de forma sostenida (se esperan de nuevo para la madrugada de este viernes) y una oscilación térmica que roza los 20 grados se han unido a una total ausencia de precipitaciones, lo que han cambiado, en parte, el modo de vida de los ciudadanos de la Boa Vila. Dejando de lado el paraguas, a las precauciones obligadas por el frío matinal (también al volante) se ha unido la bonanza de las tardes, que permiten paseos en mangas de camisa en las horas centrales del día.

Los datos que ofrecen las estaciones meteorológicas de la capital provincial y de su entorno son esclarecedores: solo un día de lluvia (y escasa) desde el 23 de diciembre hasta el de hoy y una previsión a medio plazo que no contempla ni una sola gota de agua hasta el día 17, y, si llega, sería escasa, pues el 19, de acuerdo con los expertos, el anticiclón recuperaría su influencia, con un nuevo bajón en las mínimas y el regreso del sol.

La actual situación, que está sorprendiendo a los meteorólogos (que vaticinaban un invierno más húmedo de lo habitual en las Rías Baixas), no está teniendo, al menos por el momento, un reflejo negativo en las reservas hídricas de la comarca. Así, el río Lérez baja con un caudal más que suficiente para abastecer a la capital y al resto de municipios que se surten de sus aguas, y el embalse de O Pontillón de Castro, solución de emergencia para los casos en los que la sequía aprieta, se mantiene muy cerca del cien por cien de su capacidad.

Otra consecuencia de la presencia estable del anticiclón muy cerca de las costas gallegas es el mayor gasto energético. Los consumidores han percibido un incremento en la factura del gasóleo para calefacción, ante la gran demanda que se está produciendo en todas las localidades.

Tampoco se verán afectadas las Rías Baixas por la ola de frío polar que entrará en la Península. La previsión de MeteoGalicia es una madrugada muy fría (la de este viernes) y, al contrario que en el resto de España, un fin de semana de temperaturas más suaves que invitarán al paseo.

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