Entrevista

Sabela Fernández: "Los nuevos tratamientos del lupus han mejorado la calidad de vida"

El Chup atiende a más de 500 pacientes con lupus, pero en realidad el número de casos "es mayor", porque es habitual que la enfermedad se confunda con otras patologías. Las secuelas pueden ser severas, aunque cada vez hay más herramientas para frenar su aparición y efectos.
Sabela Fernández, reumatóloga del Chup. GONZALO GARCÍA
photo_camera Sabela Fernández, reumatóloga del Chup. GONZALO GARCÍA

Desde 2004 cada 10 de mayo se celebra el Día Mundial del Lupus, una efeméride con la que se pretende crear conciencia sobre la existencia de una enfermedad como ésta, de carácter crónico y con muchas afecciones en el organismo de quienes la padecen. La reumatóloga Sabela Fernández, especialista del Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra en esta patología, explica cuáles son los síntomas más comunes, los efectos en el paciente y las estrategias terapéuticas.

¿Cuántos pacientes padecen la enfermedad de lupus en nuestra área sanitaria? 
Se estima que en España la enfermedad afecta aproximadamente a 30 personas por cada 100.000 habitantes, aunque la cifra varía mucho entre diferentes regiones por razones genéticas, ambientales y raciales. Aunque no hay datos específicos para nuestra área sanitaria, nuestro servicio de Reumatología atiende ahora mismo a más de 500 pacientes con lupus, y dado que la enfermedad puede solaparse con otras enfermedades autoinmunes o presentarse de forma incompleta, el número es todavía mayor.

Síntomas
"Son especialmente frecuentes los síntomas articulares, como la artritis; los síntomas cutáneos, generalmente en forma de erupciones; y las alteraciones sanguíneas, como el descenso de la cifra de leucocitos o plaquetas"

¿Cuáles son los principales síntomas y efectos de la patología? 
El lupus es una enfermedad autoinmune con una gran variabilidad en lo que respecta al tipo de manifestaciones clínicas y a la gravedad en cada paciente. Puede afectar a múltiples órganos, pero son especialmente frecuentes los síntomas articulares, como la artritis o simplemente dolor articular; los síntomas cutáneos, generalmente en forma de erupciones, y las alteraciones sanguíneas, como puede ser el descenso de la cifra de leucocitos o plaquetas. El lupus también se caracteriza por otras alteraciones que se pueden detectar en laboratorio, como la presencia de diferentes autoanticuerpos en sangre. Además, en un porcentaje importante de pacientes pueden verse afectados órganos como el riñón, el pulmón, el corazón o incluso el sistema nervioso. Todas estas alteraciones pueden deteriorar mucho la calidad de vida de los pacientes y sin una adecuada atención y tratamiento pueden producir secuelas importantes. Las comorbilidades asociadas a la enfermedad, como la aterosclerosis, osteoporosis o enfermedad renal crónica, también añaden complejidad a la enfermedad.

Y como aludía antes, muchas veces el diagnóstico no es fácil, porque es habitual que el lupus se confunda con otras enfermedades...
Efectivamente, es difícil y en buena parte se debe a la gran diversidad de características clínicas y de laboratorio que señalaba antes. Para complicar todavía más el cuadro clínico existen distintos subconjuntos de la enfermedad, como el lupus cutáneo o el lupus inducido por fármacos, que se asocia a una serie de medicamentos y anticuerpos específicos. Sin embargo, aunque parezca difícil, los reumatólogos estamos entrenados en su reconocimiento y tratamiento.

¿Qué factores causan la enfermedad o cuáles son los más importantes?
Existen factores genéticos y ambientales que influyen en el desarrollo de la enfermedad. Algunas alteraciones genéticas hereditarias raras, como las de genes del complemento, están muy asociadas al lupus, pero en la mayoría de los pacientes la enfermedad se hereda de forma poligénica, relacionada con varias y no única alteración genética. Estas anomalías genéticas al interaccionar con factores ambientales, como la exposición a radiación ultravioleta, algunas infecciones y factores hormonales, podrían iniciar la enfermedad, provocando una alteración de la inmunidad.

¿Qué calidad de vida tienen ahora mismo los pacientes? 
Depende en gran medida del tipo de manifestaciones clínicas y el daño irreversible que éstas o algunos tipos de tratamientos como los corticoides, hayan podido dejar como secuela. El lupus puede ejercer un profundo efecto en la vida de los pacientes, tanto cualitativo como cuantitativo, con tasas de mortalidad superiores a las de la población general, niveles más bajos de vitalidad y salud general, y un marcado efecto en el funcionamiento físico, el estado psicológico y emocional, y la vida social. Sin embargo, la atención temprana y especializada, y el desarrollo de nuevos tratamientos han permitido mejorar mucho la calidad de vida de los pacientes.

Tratamiento
"Cuando el lupus está activo la necesidad inmediata es controlar el proceso inflamatorio, y se ajusta la intensidad del tratamiento a la gravedad de las manifestaciones"

¿Cómo se trata y qué novedades hay en el tratamiento? 
El objetivo principal del tratamiento es el control de los síntomas, pero también minimizar los daños que causa la actividad de la enfermedad, prevenir las complicaciones y aumentar la calidad y la duración de la vida. Cuando el lupus está activo la necesidad inmediata es controlar el proceso inflamatorio, y se ajusta la intensidad del tratamiento a la gravedad de las manifestaciones. Los antipalúdicos (tradicionalmente usados para el tratamiento del paludismo o malaria) se recomiendan como tratamiento estándar y en general deben continuarse indefinidamente. Cuando la enfermedad es grave se recurre a los glucocorticoides tópicos y orales (un tipo de hormonas que regulan al metabolismo y tienen efectos antiinflamatorios e inmunodepresores), y habitualmente se les añaden tratamientos inmunosupresores de mantenimiento a largo plazo. En los últimos años hemos vivido importantes avances y se han publicado numerosos ensayos clínicos que han permitido desarrollar nuevos agentes como el belimumab, anifrolimab o la voclosporina, muchos ya aprobados en España para el tratamiento de la enfermedad y que van a contribuir a mejorar el manejo de la enfermedad y disminuir las secuelas.

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