jueves. 19.05.2022 |
El tiempo
jueves. 19.05.2022
El tiempo

La obra nueva vive el mejor momento de la última década pese al covid y a la crisis de materiales

Imagen de un edificio en construcción. DP
Imagen de un edificio en construcción. DP
Los constructores perciben que "hay mucha liquidez en el mercado y los inversores ven la vivienda como un valor refugio" ► Los arquitectos constatan un 11% más de visados de viviendas unifamiliares que antes de la pandemia ► La escalada de precios dispara el coste de las obras hasta un 50% ► Los directores de obra confían en que la llegada de fondos europeos a mediados de este año permita reactivar proyectos paralizados

La construcción vuelve a experimentar un 'boom'. Así lo certifican constructores y arquitectos, basándose en el volumen de inmuebles visados en los últimos tiempos. "Son los mejores años desde la última década", asegura, tajante, Javier Carballeda, gerente de la Asociación de Constructores de la Provincia (ACP).

De similar opinión es Anselmo Villanueva Peón, delegado en Pontevedra del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG), al asegurar que ya se superan las cifras prepandemia en solicitud de visados y licencias para construcción y rehabilitación de viviendas unifamiliares.

La tramitación de una licencia oscila entre seis meses y un año, y eso puede provocar una lectura errónea de la estadística

Esta expansión del ladrillo es fácilmente perceptible durante un simple paseo por la ciudad. Rara es la calle sin una grúa o un andamio. La explicación radica en que durante los largos años de crisis económica apenas se edificó, sobre todo en las grandes ciudades. A partir de 2014 la situación mejoró "y después de tanta sequía, ahora empieza a llover", indica el responsable de ACP, quien apunta otro elemento relevante.

"Parece una tontería pero influye: cada vez hay más divorcios y separaciones y eso provoca un aumento de la demanda de vivienda, porque las unidades familiares son cada vez más pequeñas".

Además de la vertiente social, el otro desencadenante tiene raíces económicas. La inflación está desbocada y los tipos de interés son muy bajos. «Hay mucho dinero en el mercado, mucha liquidez, y los inversores ven la vivienda como un valor refugio. Y antes de tener sus fondos parados en el banco, los destinan a activos inmobiliarios», señala Carballeda.

suspensión de obras. Esta optimista percepción de dos de las principales piezas del puzzle de la construcción podría entrar en colisión con los datos aportados por el Colegio de Arquitectura Técnica de Pontevedra, que refiere un descenso del 14% en los proyectos en ejecución.

Sin embargo, los constructores aclaran que hay muchas promociones y rehabilitaciones que no han empezado porque están pendientes de permisos y autorizaciones. La tramitación de una licencia, si no surgen contratiempos de última hora ni legislaciones más férreas de lo normal, oscila entre seis meses y un año. Eso explica que licencias que se piden en un ejercicio se acaben desarrollando en el siguiente, y eso provoca una lectura errónea de la estadística. "Por eso las cifras hay que tomarlas con mucha cautela", puntualiza Javier Carballeda.

Javier Carballeda: "Cada vez hay más divorcios y separaciones y eso influye en una mayor demanda de vivienda"

Hay que tener en cuenta, también, el volumen de la obra. No es lo mismo pedir licencia para rehabilitar una vivienda unifamiliar que para construir un edificio de varias plantas. En ambos casos computan como una autorización, pero el impacto en el mercado de la vivienda no es el mismo. "De ahí que sea posible que el número de direcciones de obra hayan descendido un 13% en cuanto a número, pero en cuanto a volumen de obra seguro que fue superior al año pasado", apunta.

Por este motivo, asegura ser "optimista de cara al futuro y espero que ese bajón sea algo coyuntural, pasajero".

El propio presidente de los arquitectos técnicos, Manuel Rañó, confía en 2022 será un buen año por la llegada de fondos públicos de la Unión Europea para reformar viviendas y edificios, que ejercerán de "correa de transmisión" y servirán para la recuperación de un sector "llamado a ser el motor del despegue económico en los próximos años".

Repunte de visados. Por su parte, el Colegio de Arquitectos pontevedreses resalta la buena salud del sector de la construcción a pesar de la crisis de los materiales. Actualmente, se registra un repunte en la solicitud de visados y licencias para la construcción y rehabilitación de viviendas unifamiliares. Desde el COAG de Pontevedra cifran este incremento en un 11% más que las realizadas antes de la pandemia.

"Se nota que mucha gente quiere invertir, especialmente en viviendas unifamiliares en entornos rurales y concellos de los alrededores", indica el presidente de los arquitectos pontevedreses. Anselmo Villanueva asegura que desde el inicio de la pandemia la demanda de viviendas en entorno natural ha ido en aumento. "Para teletrabajar, para estar en contacto con la naturaleza, se ve que hay ganas y posibilidades de invertir y movimiento".

Anselmo Villanueva: "La subida del precio del material es salvaje y puede encarecer hasta un 50% una obra"

Sin embargo, advierte, estamos ante una moneda de doble cara, y es que muchos de estos proyectos ya visados se frenaron al encontrarse de frente con la escalada de precios que afecta a los materiales de obra. "El crecimiento de los precios de los materiales está siendo salvaje", señala Villanueva. "El cliente plantea siempre un techo de gasto, con la escalada brutal que están teniendo los materiales, se encuentra con que este a veces se supera y tiene que parar la obra", añade.

Así, tras el incremento constante de la energía se han registrado aumentos de hasta un 300% en la madera, de un 100% en el acero o del 50% en el aluminio. "Todas estas subidas están provocando que la obra pueda llegar a encarecerse un 50%", sostiene Anselmo Villanueva. "En 2021 pagabas por un metro cúbico de pino 400 euros, ahora se puede llegar a pagar 1.500 euros", indica el presidente del COAG de Pontevedra.

Villanueva apunta a la lentitud de las administraciones a la hora de conceder licencias y permisos, otra de las razones que encarece los proyectos y apela a las instituciones a acelerar estos procesos. "Todos esos retrasos van al bolsillo del ciudadano", subraya.

Manuel Rañó: "Si a partir de julio mantuviésemos el ritmo habríamos superado los registros de 2020 y, seguramente, los de 2021"

¿La solución? Además, de agilizar los trámites, aseguran los arquitectos, redimensionar la construcción. Es decir, apostar por la sostenibilidad y por edificaciones que se adecúen a las necesidades reales del cliente para hacer frente a la escalada de precios. Desde el COAG señalan que en lugar de buscar viviendas de grandes dimensiones, lo aconsejable es apostar por espacios más reducidos cuyo mantenimiento no suponga después otro problema. "Hay que plantearse cuánto nos va a costar calentar esa vivienda después, o refrigerarla en verano y construir viviendas con sentido común", concluye.

Concursos públicos sin pujadores debido al temor al sobrecoste 

Gran parte de los proyectos visados en 2019 y 2020 experimentaron una súbita interrupción en 2021 debido, principalmente, a dos factores: la incertidumbre que provocó la sexta ola del coronavirus y el encarecimiento de los materiales.

Esta combinación motivó,en cifras globales, un descenso del 14% con respecto al ejercicio anterior en los expedientes de dirección de obras en la provincia, según el cómputo elaborado por el Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Pontevedra (Coatpo).

El impacto de la pandemia fue especialmente más acusado en la segunda mitad del año, pues hasta ese momento se detectaba un esperanzador repunte en los proyectos visados y ejecutados, con cifras prepandemia.

"Es evidente que la incertidumbre generada por la evolución del covid19 y la llegada en noviembre de la variante ómicron, sumada a los problemas de desabastecimiento de materiales básicos para el sector de la construcción y la consiguiente subida de costes, ralentizaron nuestro crecimiento", explica Manuel Rañó, presidente de la entidad colegial.

En la segunda mitad de 2021 el cambio de tendencia fue sustancial. Se registraron un total de 685 expedientes de dirección de obras, un 33,56 por ciento menos de los contabilizados en la segunda mitad de 2020, que sumaron 1.031.

Ese frenazo no solo afectó a la construcción de obra nueva, sino también a la rehabilitación de lo ya construido. De hecho, el bajón de los expedientes de obras registrado por Coatpo en el cuarto trimestre de 2021 llegó hasta el 40 por ciento, al pasar de los 476 proyectos (cuarto trimestre de 2020) a los 283 proyectos de los últimos tres meses del pasado ejercicio. 

"Si a partir de julio del pasado año mantuviésemos el ritmo hubiésemos superado los registros de 2020 y, seguramente, los de 2021", indica , para agregar que «es evidente que la incertidumbre generada por la evolución de la pandemia del covid19 y la llegada en noviembre de la variante ómicron, sumada a los problemas de desabastecimiento de materiales básicos para el sector de la construcción y la consiguiente subida de costes, están ralentizando nuestro crecimiento". 

Obra pública. La Asociación de Constructores de Pontevedra comparte esas sensaciones al recordar que muchas obras se están postponiendo "porque lo que no puede hacer un promotor es ofrecer un presupuesto y después no cumplirlo. Ante eso, lo que están haciendo la mayoría es aplazar las obras porque no les dan los números".

Y lo mismo ocurre con la obra pública. Javier Carballeda explica que "si después de hacer los cálculos, resulta que el hormigón sube un 75%, la energía un 100%, el acero un 105%, etc. pues es comprensible que cada vez más haya concursos que estén quedando desiertos. Porque entre que se licita una obra y se adjudica transcurren unos meses que, si no hay revisión de precios, la empresa prefiere pagar una penalización por no hacer la obra y desistir de ella, antes que perder un 30 o un 40%".

La obra nueva vive el mejor momento de la última década pese al...
Comentarios