El optimismo se instala en la Alameda

Los feriantes montan los puestos y tienen buenas expectativas tras dos años de parón, a pesar de la posibilidad de precipitaciones y de la complicada situación económica
Los feriantes montan las atracciones de las fiestas de la Peregrina. BEA CÍSCAR
photo_camera Los feriantes montan las atracciones de las fiestas de la Peregrina. BEA CÍSCAR

Horas intensas para los feriantes en Pontevedra. A dos días de que se de el pistoletazo de salida para las fiestas de la Peregrina, todos trabajan para que su puesto esté disponible a tiempo. "Llevo dos días casi sin dormir", menciona uno de ellos. El trabajo duro y el cansancio no quitan las esperanzas de que se tengan unos buenos resultados. "Esperamos que sea mejor que el 2019", dice Mariano Gallego, operario del puesto del Bingo Gallego. Denuncia que no han recibido ayudas por parte de ninguna administración ni organización, y que incluso se le ha pasado por la cabeza cerrar aunque, "al ser todo familiar, hemos podido sacarlo adelante".

A pesar de que a lo largo y ancho de España muchos han tenido que cerrar sus negocios como consecuencia de la pandemia, las fiestas de la Peregrina vuelven como casi cualquier otro año. Los coches de choque, el saltamontes, la noria... "Son las fiestas de la Peregrina, no estamos hablando de un barrio", ensalza Aron Montes, augurando muy buenos resultados. Aún así, lo hace con cierta cautela ya que se han llevado varias sorpresas a lo largo del año. "Además, hay gente que ya no está para estos trotes", asegura al mismo tiempo que advierte de la cantidad de trabajo y el coste de mantenimiento que supone para ellos este tipo de negocios ambulantes.

Preocupación por la lluvia

Han sido dos años complicados para el sector. Concretamente, la ciudad prohibió durante dos años las atracciones por el peligro que podría suponer todavía en tiempos de pandemia. Hoy en día todo eso ya es parte del pasado, pero muchos feriantes necesitan recuperarse cuanto antes del impacto económico que supuso la llegada del covid. Con más motivo, la previsión del mal tiempo a partir del domingo alarma a algunos feriantes, que precisan de una buena facturación.

Todavía es temprano para asegurar que vaya a llover, pero esto se junta con la preocupación por el impacto que pueda tener la inflación. Esto último es uno de los factores por los que los feriantes probablemente decidan subir considerablemente los precios. En cualquier caso, ninguna tormenta perfecta parece que vaya a evitar que este verano estos empresarios alcancen, por lo menos, una facturación parecida a la de 2019.

Diego Sánchez: "Esperamos que este año sea muy bueno" 

Diego Sánchez. BEATRIZ CÍSCAR
Diego Sánchez. BEATRIZ CÍSCAR

El dueño de la noria, al igual que sus compañeros feriantes, se muestra muy optimista. "En Galicia no se ha hecho mucha fiesta hasta ahora", dice en referencia a los años de pandemia. Cree que este verano mucha gente aprovechará para disfrutar de las atracciones.

Sobre cómo han resistido estos últimos dos años, asegura que lo han pasado mal, 'comiendo patatas y pan'. Aún así, dice que al ser negocios de gran tradición familiar que van de generación en generación, al final siempre se consigue resurgir.

Manolo, 'El Cordobés'. BEATRIZ CÍSCAR
Manolo, 'El Cordobés'. BEATRIZ CÍSCAR

Manolo 'El Cordobés': "La gente tiene más ganas de fiesta que nunca"

Para Manolo, de las Atracciones Azahara, va a venir incluso más gente que en 2019. "Tenemos muy buenas expectativas", dice el feriante. Una de sus preocupaciones es la posibilidad de que haya precipitaciones durante la realización de las fiestas. Sobre los dos últimos años, dice que pudieron sobrevivir gracias a lo que tenían ahorrado y a alguna pequeña ayuda del Estado, Aún así, lamenta que muchos negocios hayan cerrado por las consecuencias económicas de la covid.

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