La pandemia rompió el saldo migratorio de Pontevedra

La ciudad perdió por primera vez habitantes llegados de fuera
Estudiantes extranjeros en la ciudad. DP
photo_camera Estudiantes extranjeros en la ciudad. DP

Los dos años de pandemia han acabado destrozando el saldo migratorio de Pontevedra. Así lo acredita el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), que atribuye a la ciudad la pérdida de 87 habitantes que habían llegado de fuera, el primer bajón desde que se estudian los datos.

La razón es la cantidad de españoles de otras provincias que optaron por abandonar la ciudad y no el comportamiento de los extranjeros. Al contrario. En el último año analizado, 2021, la Boa Vila recibió a 233 extranjeros, pero perdió 320 habitantes que habían llegado de otros lugares de España.

De los extranjeros que son nuevos residentes pontevedreses desde ese año, la mayoría (58) están en la franja entre los 16 y los 24 años. Otros 46 oscilan entre los 25 y los 34 años. Y 44 más se mueven entre los 45 y los 54 años.

De los españoles de otras provincias que en 2021 dejaron de tener a Pontevedra como su residencia habitual, la mayoría fueron personas en edad de trabajar. 88 de ellos oscilan entre los 45 y los 54 años y 62 están entre los 25 años y los 34. Se han ido, además, llevándose a sus hijos menores de edad. En total, 72 jóvenes con edades inferiores a los 16 años abandonaron la Boa Vila en ese mismo ejercicio.

No todos los municipios del entorno ofrecen un saldo migratorio negativo. Vilaboa, por ejemplo, ganó 82 habitantes llegados de fuera (16 del extranjero y 66 de otras provincias españolas). Y Sanxenxo aumentó su censo en 187 habitantes de fuera, de los cuales 102 son extranjeros. Algo similar sucede en Vilagarcía, con 227 nuevos ciudadanos, de los que 142 son extranjeros.

En Poio, durante 2021, llegaron 79 foráneos, solo un extranjero y el resto de otras provincias. En el Deza, Lalín o Silleda también ganaron población de esta manera. En el primer caso con 165 nuevos habitantes venidos de otros territorios y en el segundo con 113 nuevos residentes.

Marín también resta población foránea y Bueu aumenta su censo

Tras los dos años marcados por la pandemia, el saldo migratorio de Marín también se ha resentido. A finales de 2021, el municipio limítrofe con la Boa Vila había perdido 72 habitantes. Pero debido primordialmente a la marcha de ciudadanos españoles llegados de otras provincias. En concreto, 86 residentes de este tipo acabaron abandonando el municipio. Por contra, a Marín llegaron ese año 14 ciudadanos extranjeros. 

Bueu, el municipio del Morrazo pegado a Marín, tuvo una evolución diametralmente opuesta. En 2021 ganó 57 habitantes venidos de fuera de la provincia: 30 de ellos eran españoles y 27 procedían de otros países.

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