Lourizán, un pazo con historia abierto a nuevos usos

Con el traspaso se abre la posibilidad de retomar la oferta planteada por Ence para crear un centro de I+D Forestal y Bioeconomía
Postal de la fachada del Pazo de Lourizán a principios del siglo XX. DP
photo_camera Postal de la fachada del Pazo de Lourizán a principios del siglo XX. DP

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, había dejado claro en una entrevista concedida en exclusiva a Diario de Pontevedra el pasado mes de junio la intención de la Xunta de asumir la gestión del Pazo de Lourizán. "Quiero la transferencia para hacer un gran proyecto ahí. Tenemos bastantes ideas y creo que muy buenas para eso. Ya hubo un primer intento de hacer algo serio". Se refería explícitamente a la oferta de Ence de aportar cinco millones de euros a fondo perdido para restaurar el pazo, en parte de cuyas instalaciones crearía un centro dedicado al I+D Forestal y a la Bioeconomía, una propuesta que rechazaría la Deputación. "Haremos un segundo intento de poner en marcha un proyecto potente. Si tenemos la transferencia creo que será posible dar una segunda vida a todo eso", comentaba en la entrevista. Ahora, estos planes tienen las puertas más abiertas que nunca.

El Pazo de Lourizán, propiedad de la Deputación, está situado en el lugar de Herbalonga. En su finca está situado el Centro de Investigacións Ambientais e Forestais. El Pazo ha tenido distintos usos a lo largo de la historia. En el siglo XV fue habilitado como granja (de esta época conserva el palomar), en el siglo XIX perteneció a Buenaventura Marcó del Pont, un comerciante catalán, y más tarde su fue adaptando a los tiempos para convertirse en casa residencial y lugar de veraneo, cuando residió en ella el político gallego Eugenio Montero Ríos.

El edificio del pazo, obra del arquitecto Jenaro de la Fuente Domínguez, se caracteriza por su romanticismo y grandiosidad. Llama la atención su gran escalinata de piedra, sus enormes ventanas y columnas y sus numerosas estatuas, que representan virtudes, valores y devociones. La parte central está realzada por un blasón y un reloj, en el lugar del escudo que lucen los pazos gallegos. En la parte inferior está situado un balcón y una terraza que hace de mirador y abajo hay una gruta escondida tras un ramaje.

Además del palomar, en la finca hay hórreos, un molino de agua, un invernadero de vídrio y hierro, una mesa de granito de seis metros de largo (al parecer extraída de una roca de la Illa de Tambo), estatuas de mármol blanco y varias fuentes de los siglos XVII y XVIII como las de A Cuncha, Tres Canos, la del Patio y de la Gruta dos Espellos. También hay un estanque.

Postal de la fachada del Pazo de Lourizán a principios del siglo XX. DP
Obras básicas de reforma del Pazo de Lourizán. DP

Fue a principios de la década de 1940, cuando la Deputación provincial de Pontevedra adquirió el edificio monumental de Montero Ríos a la Caja de Ahorros de Pontevedra y una quinta parte más a la marquesa viuda de Alhucema. En 1943 se lo cedió al Ministerio de Educación para su uso como Centro Regional de Enseñanzas, Investigaciones y Experiencias Forestales. Tres años más tarde se convirtió en Escuela Técnica Superior de Montes. Actualmente, el Centro de Investigación Forestal de Lourizán está integrado en la estructura de la Subdirección Xeral de Innovación e Experimentación Agroforestal de la Consellería de Medio Rural.

El pasado mes de mayo una sentencia puso el punto y final al culebrón judicial por el estado de abandono del Pazo de Lourizán. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) dio firmeza a la sentencia que obligaba a la Xunta a restaurar el edificio. El auto del alto tribunal otorgaba al Ejecutivo gallego llevar "a puro e debido efecto" el convenio que en 1991 firmaron ambas administraciones y que obligaba a la Xunta al mantenimiento del inmueble, declarado Ben de Interese Cultural (BIC) por su alto valor patrimonial.

El majestuoso edificio del pazo de Lourizán, con escalinata. DP
El majestuoso edificio del pazo de Lourizán, con escalinata. DP

Antes de conocer el fallo del TSXG, la Consellería de Medio Rural contrató unas obras para mejorar las condiciones de conservación del inmueble y evitar su deterioro contemplado distintos trabajos, como la reposición de la cubierta, la limpieza de bajantes, la sustitución de canalones y gárgolas de plomo por otras de zinc, la limpieza e impermeabilización de las terrazas, la renovación del lucernario y la actualización de la instalación eléctrica.

Es el presupuesto de las obras ejecutadas ascendió a 208.254 euros. Con ellas, Medio Rural entendía que "a Xunta demostra a súa boa fe e o seu compromiso coa preservación deste espazo, cuxo titular é a Deputación".

La finca está sembrada de estatuas. DP
La finca está sembrada de estatuas. DP

El pasado 13 de mayo la diputada "popular" Elena Candia solicitaba en el Parlamento gallego que el Gobierno central atendiese a la solicitud de la Xunta de Galicia, dentro del Programa de impulso a la rehabilitación de edificios públicos, para acometer obras de reforma tanto el Centro de Investigación Forestal como el Centro de Formación y Experimentación Agraria.