Penas mínimas para una red internacional dedicada a robar coches de gama alta

Los siete procesados han reconocido los hechos y han aceptado condenas de hasta 11 meses de cárcel, muy inferiores a las estipuladas para esa clase de delitos

Audiencia Provincial de Pontevedra. DAVID FREIRE
photo_camera Audiencia Provincial de Pontevedra. DAVID FREIRE

La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra acogió este martes la vista oral contra los integrantes de una banda organizada dedicada a robar coches de alta gama para venderlos por piezas a través de Internet que tenía su principal base operativa en el Sur de la provincia. Los siete procesados han reconocido los hechos y han aceptado penas mínimas, de hasta 11 meses de cárcel, muy inferiores a las estipuladas para esa clase de delitos. El motivo, una vez más, el colapso de la Administración de Justicia en España, que acaba causando impunidad.

Inicialmente, los integrantes de este grupo, radicado en O Porriño, se enfrentaban a penas de entre dos y 11 años de cárcel, aunque finalmente se han acordado castigos muy inferiores teniendo en cuenta la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas, dado que los hechos se remontaban a 2014, todo ello por la demora en la instrucción de la causa.

Así, los dos principales acusados han aceptado 11 meses y medio de cárcel y el pago de 960 euros de multa por los delitos de integración en grupo criminal, receptación y falsedad en documento oficial; mientras que otros dos han aceptado tres meses de cárcel por receptación.

Finalmente, tres acusados han aceptado dos meses de prisión por receptación, una pena que podrán sustituir por el pago de 480 euros de multa. Deberán hacerse cargo de los gastos que les reclaman los propietarios y aseguradoras.

Según el escrito de acusación elaborado por el Ministerio Fiscal, los procesados integraron desde enero de 2014 un grupo criminal que, con ánimo de obtener un beneficio ilícito, se dedicaba a la sustracción de vehículos de alta gama o a su adquisición a sabiendas de su procedencia irregular, para su despiece en O Porriño.

Dentro del grupo delictivo, las tareas estaban bien definidas. Así, uno de los acusados se encargaba de la sustracción de vehículos, dos de la recepción y despiece, así como del borrado de identificación, y otros tres del traslado de las piezas. Los últimos destruían los restos.

Con el fin de dar apariencia de legalidad a sus actuaciones, dos de los acusados constituyeron una empresa de recambios de motor. Las ventas se hacían a través de Internet, en distintas webs de compraventa en las que figuraban más de 600 anuncios vinculados a ellos.

Comentarios