Jéssica Méndez no tuvo ninguna posibilidad de evitar el impacto que le causó la muerte

Los peritos desmontan así la teoría de la defensa, que argumenta que el coche de la joven se cruzó en la trayectoria del acusado y este no pudo hacer nada
José Eirín, en su llegada al juicio. DAVID FREIRE
photo_camera José Eirín, en su llegada al juicio. DAVID FREIRE

La cuarta sesión celebrada este jueves en la Audiencia Provincial por la muerte de la joven de Barro Jéssica Méndez, ocurrida el 17 de marzo de 2022 tras ser embestida por un vecino, acogió la declaración de varios guardias civiles que efectuaron el atestado del siniestro y lo reconstruyeron por ordenador. De sus conclusiones se desprende que la joven no tuvo ninguna posibilidad de evitar ser embestida por el coche que conducía el acusado, Juan José Eirín, sufriendo un violento impacto que le provocó la muerte.

Los agentes revelaron al jurado que decidirá la inocencia o culpabilidad del encausado que el coche de la joven fue arrastrado 16.60 metros, dejando una fricción de neumáticos sobre el asfalto de varios metros, lo que desmonta totalmente la teoría de la defensa de que fue el coche de la joven el que se cruzó en la trayectoria de el del acusado y que este no pudo hacer nada por evitar el accidente.

Los forenses manifestaron asimismo que la recreación virtual del accidente, en función de toda la información recogida, indica como hipótesis más probable –defendida por la Policía Judicial– que Juan José Eirín aguardó a que Jéssica Méndez saliese de su casa e iniciase la marcha con su Seat Ibiza. Acto seguido, su vecino dio la vuelta en la N-550 y aprovechó que la joven se había detenido en el stop para embestirla en su lateral a unos 81 kilómetros por hora. Un impacto que, según los guardias civiles, a esas velocidades y en esas circunstancias suelen reportar fatales consecuencias para las víctimas.

Situación de acoso previo

En la jornada de este jueves también ha declarado un agente de Guardia Civil, del destacamento de tráfico, que acudió en primer lugar a la zona del siniestro, y que ha explicado que, en un momento dado, cuando el acusado estaba siendo atendido en la ambulancia, el entonces novio de Jessica se le acercó en "actitud amenazante". 

Según ha relatado, al preguntar qué pasaba, el novio le explicó que J.C.E.I. llevaba tiempo "persiguiendo" a Jessica, una circunstancia que fue confirmada al agente también por el hermano de la víctima. Este testigo también ha relatado que se acercó al accidentado para preguntar si había sido amenazado, a lo que él "contestó que no, que solo quería irse de allí". 

Finalmente, un agente de Policía Judicial de la Guardia Civil, que participó en la detención del acusado (al día siguiente del siniestro) y en la investigación, ha confirmado que diversos testigos se refirieron a una situación de acoso previo por parte de J.C.E.I. hacia la víctima, y ello a pesar de que, en el análisis de los teléfonos, no se encontraron mensajes ni llamadas entre ambos. 

Asimismo, ha señalado que, el mismo día del accidente, minutos antes de que se produjera el fatal siniestro, el cuñado del acusado envió mensajes a Jessica para advertirle de que J.C.E.I. la estaba vigilando, iba hacia su casa y se situaba delante del portalón de salida de la finca.