Le piden 11 años de prisión por tirar a su pareja por la ventana

La Fiscalía acusa a Genaro Solla Moares, un histórico del crimen pontevedrés, de un delito de lesiones y otro de intento de homicidio
Genaro Solla, durante la reconstrucción de los hechos días después del suceso.
photo_camera Genaro Solla, durante la reconstrucción de los hechos días después del suceso.

La Fiscalía pontevedresa ya ha elaborado el escrito de acusación contra Genaro Solla Moares, un vecino de Beluso, en Bueu, de 48 años, al que se le imputa haber arrojado por la ventana a su novia desde un segundo piso de la calle Víctor Said Armesto de Pontevedra en noviembre de 2013. La mujer no falleció pero sufrió importantes lesiones, como fracturas en la mandíbula y en los brazos.

La fiscal Marta Durántez solicita para el presunto agresor 10 años de prisión (la máxima pena posible) por un intento de homicidio, que se suma al año de prisión que pide por la brutal paliza que el acusado habría propinado a su pareja cuatro meses antes.

El suceso ocurrió a las 6.30 horas del 6 de noviembre de 2013 en el número 7 de la calle Víctor Said Armesto, muy cerca de la Plaza de Toros. Los alaridos de dolor y auxilio de una mujer que había caído desde un segundo piso despertaron a numerosos vecinos. La víctima, de 35 años y nacionalidad brasileña, sufrió diversas fracturas en la mandíbula y en los brazos, y fue ingresada en la UCI de Montecelo.

Casi de inmediato, la Policía Nacional detuvo a su pareja sentimental, Genaro Solla Moares, como presunto autor de un delito de violencia de género, quien desde el primer momento declaró que su novia se había tirado por la ventana voluntariamente. Ella, sin embargo, manifestó a los agentes desde su cama del hospital que su novio la había empujado al vacío en el transcurso de una fuerte discusión.

De hecho, desveló que cuatro meses, el hombre le había propinado una brutal paliza de la que, en aquel momento, se negó a dar detalles y ni mucho menos denunciar. Esta agresión previa es la que añade la fiscal Marta Durántez en su escrito y por la que solicita un año de prisión.

UN HISTÓRICO. Genaro Solla tiene a sus espaldas un interminable historial delictivo en el que se entremezcla un carácter decididamente violento con la necesidad de liquidez para sufragar su adicción a las drogas. Delinque desde los 80 y, pese a ser archiconocido por la Guardia Civil de todo O Morrazo y la Policía Nacional de Pontevedra, parece no tener freno.

En Cangas hirió con un cuchillo a la dueña de una pescadería para hacerse con un botín de 95 euros. En esa misma localidad participó en la muerte de Andrés González Otaño, ‘O Cubano’, quien, tras intercambiar golpes y cuchilladas con Genaro, dejó de respirar a las puertas del centro de salud.

Por el suceso de la pescadería fue condenado a siete años y medio de prisión. Por el homicidio, aún no ha sido juzgado.

Su mayor condena hasta ahora, sin embargo, procede de un doble homicidio (uno consumado y el otro en grado de tentativa) por una deuda de 2.000 pesetas que tenía con él un interno de la vieja cárcel de Vigo, donde Solla Moares cumplía condena. Le cayeron 19 años, pero al poco tiempo ya disfrutaba de permisos penitenciarios.

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