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Dos jugadoras del Poio pasan del piso de Pontevedra al jardín en Leza

Clara, tumbada, y Antía entrenándose. DP
Clara, tumbada, y Antía entrenándose. DP
Antía Otero y Clara se recuperan juntas en Ourense después de que el estado de alarma haya impedido a la madrileña viajar a su casa

Antía y Clara. Clara y Antía. Se mire como se mire, se ha demostrado que van en pack. Estas dos jugadoras del Poio Pescamar parecen puestas en el mismo camino por parte del destino. Primero las unió el azar cuando las hizo compartir el mismo piso en una céntrica calle de Pontevedra. Más tarde, una lesión que les ha marcado la temporada, con apenas cuatro meses de diferencia: rotura del ligamento cruzado y menisco. Ahora, la pandemia producida por el Covid-19 las vuelve a hacer trabajar en equipo para continuar con la recuperación de sus lesiones. Esta vez, en Laza, Ourense.

La historia se repite una y otra vez. Cuando Antía comenzaba a ver la luz del sol, acercándose a su recta final de recuperación, el coronavirus que está azotando gran parte del mundo ha afectado en su proceso de evolución, o al menos, en parte. "Estoy entrenando lo que se puede y con los medios que puedo", asegura la jugadora rojilla. Estaba a punto de comenzar con las carreras b, algo de lo que Antía tenía ganas desde que le quitaron las muletas. Ahora, tendrá que hacerlo en su casa de Ourense. "Estoy en el pueblo, así que correré por la finca".

"Para mí Antía ahora mismo lo está suponiendo todo. La considero un ejemplo de superación"

Pero no está sola. La situación de Clara, que ha ido siguiendo los pasos de Antía esta temporada, ha hecho que, una vez más, se junten para hacer frente a esta nueva adversidad. Cuando la expansión del coronavirus comenzó a hacerse fuerte, la madrileña se encontraba en Pontevedra recién operada. A partir de ahí, ya se sabe cómo continuó el problema: la capital española cerrada a cal y canto para evitar la transmisión del virus. Por eso, Clara decidió irse a Ourense, para continuar la recuperación con su compañera de piso y equipo, y seguir así apoyándose en esta complicada situación. "Estoy en el pueblo de Antía, porque a Madrid era inviable ir con todo el jaleo" asegura Clara.

La jugadora del Poio Pescamar se toma esta escapada como un cambio de aires para no continuar con la rutina de Pontevedra, y tener más tranquilidad para poder continuar recuperándose. "Estoy escapando un poquito de la rutina, pero currando mucho en la rehabilitación, ya que los primeros meses son importantes", sentencia la madrileña.

Clara tendrá que vivir esta situación lejos de su casa, de su familia. Pero el hecho de que Madrid sea un gran foco de contagio en estos momentos no ha derrumbado a la jugadora, que no ha dudado en compartir con su compañera este aislamiento en Galicia.

Ambas prefieren vivir esto juntas, por eso la ourensana ha preferido ofrecer a Clara su casa. "Es un plus, tanto a nivel mental como deportivo poder hacer esto juntas. Nos entendemos a la perfección. Yo creo que nos ha unido mucho esto", declara la de Leza.

"Estoy entrenando lo que se puede y con los medios que puedo. Estoy en el pueblo así que correré por la finca"

El punto en el que se encuentran es diferente. Mientras que la ourensana contaba ya sus días para regresar a las pistas, la madrileña se enfrenta a un inicio de recuperación. Ellas formaron su equipo desde que comenzó todo esto. Los consejos de Antía fueron vitales para una Clara que no sabía lo que le venía. "Para mi Antía ahora mismo lo está suponiendo todo. La considero un ejemplo de superación y tomo nota de cada consejo que me da. Ahora que no hay fisioterapeutas ni rehabilitadores, ella hace de todo en uno".

Unidad, ganas y un jardín para esta recuperación.

Dos jugadoras del Poio pasan del piso de Pontevedra al jardín en Leza
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