La Policía desencripta las comunicaciones para echar el guante a los grandes capos

"Los narcos no podrán dormir tranquilos en sus casas" ► El Greco Galicia cerró 2022 con más de 100 detenidos
La detención de Jonas Falk a manos del Greco Galicia en la operación Medellín. CNP
photo_camera La detención de Jonas Falk a manos del Greco Galicia en la operación Medellín. CNP

Unas diez toneladas de hachís y quince de cocaína, más de dos millones de euros en efectivo intervenidos y un centenar de detenidos de las más diversas nacionalidades resumen, a grandes rasgos, el balance de las actuaciones de la Sección Greco Galicia, unidad de la Udyco Central de la Policía con sede en Pontevedra, en 2022.

Sin embargo, no son esas elevadas cifras el punto de interés del ejercicio pasado, sino el cambio en el sistema de trabajo. Aún cuando se sigue investigando mediante los esquemas tradicionales, 2022 ha sido el año de la desencriptación de las comunicaciones empleadas por las grandes mafias internacionales de la droga, lo que ha desembocado en la caída de capos del más alto nivel que se creían intocables. Eso le ocurrió, primero, a Carlos Silla, vilagarciano que fue cazado con el mayor alijo de la historia en un velero (5,2 toneladas), pero también a la flor y nata del crimen organizado en puntos tan distantes como Dubái, Colombia, Madrid o Australia.

En Galicia, los Greco aprovecharon la tecnología aportada por Holanda y compartida a través de Europol para efectuar grandes operaciones. Los sistemas Sky ECC y Encrochat dejaron de tener secretos para ellos, y hallaron el rastro de las relaciones directas entre gallegos, colombianos, marroquíes y hasta suecos. Así se desarrolló la operación Medellín, por ejemplo, que sirvió para acreditar los nexos entre los narcotransportistas gallegos con la Mocro Maffia, red narcocriminal que domina gran parte del negocio en Europa en la actualidad, y con Jonas Falk, llamado el Pablo Escobar sueco, el mayor traficante del Norte de Europa para las autoridades.

"Los narcotraficantes no podrán dormir tranquilos en sus casas". Así se expresaba el jefe de la Udyco Central meses atrás, ante el nuevo escenario que sigue plenamente abierto. De hecho, capos de la droga de todo el mundo se hallan en búsqueda y captura merced a la desencriptación de sus comunicaciones, y muchos de ellos tienen lazos directos con las Rías Baixas por un motivo: la necesidad de contar con los clanes para introducir la cocaína en tierra.


Sistema híbrido. La operación Arruda combinó Inteligencia con tecnología

Si bien la desencriptación de las comunicaciones resulta de vital importancia para atacar a la cabeza de las redes criminales (no solo la Policía, sino también la Guardia Civil ha dado golpes importantes, en especial en Dubái), lo cierto es que los seguimientos y las vigilancias en las Rías Baixas unidos a la Inteligencia siguen dando notables frutos.

Claro ejemplo de ello fue la operación Arruda, en la que el Greco detuvo a 27 personas al servicio, presuntamente, del histórico José Ramón Dorgambide Casais, vecino de Vilagarcía y que tenía a toda una red de lancheros de A Illa de Arousa a su servicio.

Todos ellos se dedicaban al tráfico de hachís en el Sur de España, realizando todo el trabajo, incluido el transporte desde Marruecos empleando pesqueros y lanchas rápidas. Fue la mayor operación de la historia contra los narcos gallegos que operan en el Sur de la Península.


Operación Hortiña. Un complicado abordaje para incautar 2,5 toneladas de cocaína

Los fardos que llegaron en el velero Mambo. CNP AEAT
Los fardos que llegaron en el velero Mambo. CNP/AEAT

Vigilancia Aduanera fue, una vez más, el aliado perfecto de los Greco de la Comisaría de Pontevedra para abordar el velero Mambo. Tres colombianos y un francés acabaron siendo detenidos cuando pretendían llegar a España con un enorme alijo de coca.


Operación Cloro. Un barco con 4.500 kilos que pensaba hacer escala en un puerto africano

El barco que fue abordado en el Atlántico. ARMADA DE FRANCIA
El barco que fue abordado en el Atlántico. ARMADA DE FRANCIA

Una importante organización albanesa pretendía colocar en suelo europeo un monumental alijo. Los agentes con base en la Comisaría de Pontevedra controlaron el barco, procedente de Brasil, y echaron mano de Francia para su interceptación en altamar.