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La Policía precinta la antigua planta de aglomerado de Nexia para evitar su desmantelamiento

Precinto colocado en el acceso a la planta de Nexia en A Ermida. CEDIDA
Precinto colocado en el acceso a la planta de Nexia en A Ermida. CEDIDA
El juzgado permitió a un empresario portugués llevarse la máquina de hacer asfalto que le había comprado al dueño de la empresa en quiebra tras dejar 20.000 euros como depósito ► "Es un circo", aseguran los afectados

La Policía Nacional precintó este miércoles la antigua planta de aglomerado de Nexia Infraestructuras en el lugar de A Ermida, en la parroquia de Marcón. El cuerpo policial cumplía así con las medidas cautelares dictadas ese mismo día por el Juzgado de Instrucción número uno de Pontevedra, al que el martes llegó la denuncia del desmantelamiento de la nave.

Afectados por la quiebra de la constructora pontevedresa aseguran a este periódico que la orden de precinto se dictó mucho antes de los trabajos de desmontaje de la maquinaria de la nave, que habían empezado el lunes pasado. Las mismas fuentes señalan que la resolución judicial no se ejecutó por un error de comunicación.

Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía clausuraron la planta a las 11.30 horas de este miércoles. En el portal de entrada a Nexia colocaron cinta policial y el acta judicial, en el que podía leerse que se prohibía el paso a la finca. "El acceso no autorizado a dicha finca podría constituir un delito de desobediencia a la autoridad", recogía el escrito.

Operarios esperando a las puertas de Nexia. DAVID FREIREEl cierre del complejo industrial sorprendió a los obreros que estaban desmontando la máquina que en su día se utilizaba para producir aglomerados. Según la plataforma de afectados, esta situación puso de manifiesto que esta estructura había sido vendida a un tercero por 50.000 euros.

El comprador, un empresario portugués, de la misma nacionalidad que el último propietario de Nexia, quería llevarse el resto de la chatarra. Y así se lo hizo saber al Juzgado de Instrucción número uno de Pontevedra, al que también comunicó que había pagado ya una parte de aquella compraventa. En total, 30.000 euros.

La Autoridad judicial le concedió el permiso, pero con un requisito: que dejase los 20.000 euros restantes de la venta de la máquina de aglomerado como depósito. Una vez cerrado el acuerdo, la Policía Nacional permitió la entrada de los operarios para acabar de desmontar la estructura metálica y poder recoger los camiones y el resto de vehículos con los que se había hecho esta obra. Una vez rematada la tarea, los agentes volvieron a precintar el recinto, ya por la tarde.

"Ese dinero irá para el fondo del concurso de acreedores", señala una afectada, que manifestó serias dudas de que los proveedores puedan llegar a cobrar el dinero que les debe la firma. "Es un circo", apunta otra perjudicada por las deudas de Nexia.

ÁRIDOS. El colectivo de afectados lleva meses denunciando la descapitalización de la sociedad a través de la venta de activos. En la planta de Marcón solo quedan áridos. "Pero una cantidad muy inferior a la que había. El material se lo han llevado", aseguran.

La firma pontevedresa entró en crisis el año pasado. Su abultada deuda lo obligó a suspender la ejecución de varias obras públicas, lo que llevó a concellos como el de Poio y Pontevedra a rescindir los contratos. Después de entrar en preconcurso de acreedores y de despedir a sus 67 empleados, su mala situación económica llevó a intervenir al juzgado, que nombró un administrador concursal.

La empresa, que fue intervenida la pasada primavera, entró finalmente en concurso, que el Boletín Oficial del Estado hizo oficial el martes pasado con su publicación. Sobre ella también pesa un embargo preventivo.

La Policía precinta la antigua planta de aglomerado de Nexia para...
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