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La Policía recupera un tercio de las bicicletas que se roban en Pontevedra

Los investigadores de la Comisaría Provincial intervinieron una veintena de ellas en 2018 ▶ Los ladrones, que no dudan en romper los candados con cizallas, sustrajeron más de 60

El robo de bicicletas lleva varios años siendo uno de los principales caballos de batalla con los que luchan los investigadores de la Policía Nacional de Pontevedra. El espectacular aumento del parque móvil de este tipo de vehículos en la Boa Vila ha servido, al mismo tiempo, para que los amigos de lo ajeno hayan encontrado un lugar perfecto para trabajar. Además, y dado que en la mayor parte de los casos estos robos se producen en ausencia de testigos, se trata de una de las modalidades delictivas con una solución más complicada.

Sin embargo, los últimos avances en investigación policial han servido para que los datos de esclarecimiento de este tipo de hechos hayan mejorado mucho en los últimos meses. Así, según fuentes policiales, en Pontevedra se recuperan aproximadamente un tercio de las bicicletas que se roban anualmente. En concreto, de los más de 60 ciclos que fueron sustraídos en 2018 (a una media de uno cada seis días), los agentes lograron intervenir o recuperar una veintena.

MODUS OPERANDI. El modus operandi de las personas que se dedican al robo de bicicletas en Pontevedra es de lo más variado. Por una parte, existen grupos de personas que se dedican a sustraer vehículos que se hallan guardados en trasteros comunitarios, principalmente los que se encuentran en garajes de gran tamaño en los que muchos vecinos apenas se conocen entre sí. Los ladrones se las ingenian para hacerse con las llaves del portón principal o bien aguardan a la entrada de algún propietario para acceder a continuación. Una vez en el interior fuerzan las puertas de los trasteros, que no suelen contar con grandes medidas de protección.

Otro tipo de robo que se produce habitualmente en Pontevedra tiene lugar en plena vía pública. En este caso, los cacos se fijan en las bicis que, en apariencia, tienen una mayor calidad (y mejor salida en el mercado ilícito). Provistos de cizallas o herramientas similares, los ladrones rompen los candados en cuanto tienen la ocasión y se llevan el vehículo sin dejar rastro. Eso fue lo que ocurrió hace escasamente 48 horas en las inmediaciones del teatro Principal, donde desconocidos se llevaron una bicicleta Giant valorada en más de 1.000 euros –en la imagen superior–.

La posterior investigación incluye, además de la inspección ocular de la zona y la revisión, si procede, de las cámaras de seguridad de los establecimientos de las inmediaciones, un rastreo de los portales de compraventa de artículos de segunda mano a través de Internet, un canal utilizado en muchas ocasiones por los ladrones para obtener un beneficio rápido de sus fechorías.

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