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Pontevedra accesible: asignaturas pendientes

Accesibilidad en Pontevedra. JAVIER CERVERA
Accesibilidad en Pontevedra. JAVIER CERVERA
Pontevedra es una ciudad referente en cuanto a accesibilidad en España, pero todavía cuenta con carencias a corregir. Paulo Fontán Torreiro (Cogami) y José Abraldes (Once) hablan en nombre de los colectivos con movilidad reducida

El hecho de que la mayoría de los ciudadanos no se planteen de manera habitual cómo sería moverse por la ciudad si tuvieran dificultades físicas o visuales no es una novedad. Sin embargo, quizá alguien al ir por la calle y encontrarse a una persona que no quepa por la puerta de una cafetería con la silla de ruedas o que no pueda subir al mismo autobús, en ese momento, piense que son situaciones injustas y que deberían tener solución. De un tiempo a esta parte asociaciones como Cogami y la Once han luchado para hacer las zonas urbanas más accesibles con todo lo que ello significa.

Pontevedra es la ciudad más accesible de Galicia, pero todavía quedan obstáculos que impiden el tránsito fluido para muchas personas. Y es que lo que pensamos que es completamente ajeno a nosotros, no lo es tanto. Así lo recuerda Paulo Fontán Torreiro, director de Cogami, miembro de AFundación Social Abanca y atleta paralímpico.

TRANSPORTE PÚBLICO

Paulo Fontán establece que es una de las problemáticas en términos de accesibilidad: "Es cierto que alguna de las líneas de autobuses que va a Monteporreiro cuenta con vehículos adaptados, pero si nos metemos en líneas interurbanas no encontramos nada de esto. Monbus no tiene, aunque hablando desde Cogami nos dijeron que si llamamos con 24 horas de antelación los ponían. Si tengo una urgencia no me vale. Estas políticas no son justas si las comparamos con el resto de la ciudadanía. Lo mismo con la línea de Marín, no todos los autobuses están adaptados".

Respecto al resto de transportes, en el tren los asientos adaptados están limitados a dos plazas. En cuanto a los taxis, el presidente de Cogami cuenta un máximo de seis en Pontevedra: "Aunque se cumple la ley que establece que el 5% tienen que ser accesibles, para la asociación es una ley discriminatoria porque está permitiendo que un 95% no lo sea". Desde la asociación apoyan la subvención del Concello de 5.000 euros para animar a que los taxistas que cambien de coche lo hagan por uno adaptable para que paulatinamente no haya discriminación.

PUNTOS NEGROS DE LA CIUDAD

Paulo Fontán se refiere a La zona de Gorgullón, entre la Plaza y el centro de Arteide: "Las pendientes que existen son demasiado elevadas". En la parte urbana no se encuentran tantas dificultades, ya que Pontevedra es una ciudad ejemplar para el resto de España. Donde sí se encuentran dificultades es en los establecimientos privados: comercios, bares, peluquerías, etc.

"A pesar del avance de los últimos años, quedan sitios donde no es posible acceder con comodidad. Muchos tuvieron una pequeña intención de mejorar el acceso pero no lo hicieron con la eficacia debida o no lo hicieron, es lo que llamamos discriminación indirecta", destaca Paulo, y señala, a su vez, que "para conseguir una normalización de la vida de una persona con movilidad reducida, nos faltaría ampliar el número de establecimientos de todo tipo que puedan ser accesibles".

José Abraldes (Once): "Es difícil resolver lo que ya está hecho, lo imperdonable es que las nuevas obras se hagan mal"
Pros y contras de Pontevedra para la discapacidad visual.
Nosotros desde nuestra esquinita, tratamos de colaborar para que cada vez sea mejor. Cuando una persona tiene que caminar con un bastón, sin visión o con poca visión el nivel de accesibilidad baja en muchos puntos. He venido andando desde el estadio de Pasarón. Hasta aquí, escalones cero. Una persona en silla de ruedas o con un carrito de bebé podría venir perfectamente, pero semáforos sonoros también cero. Esto es lo que hay que reflexionar.

El gobierno municipal tiene que reflexionar a efectos de hacer las cosas un poquito más fáciles. Las aceras son muy anchas, pero están invadidas de obstáculos sin criterio. Las terrazas se sitúan al lado de las fachadas. Los coches aparcan sobre las aceras con bastante más permisibidad de la que correspondería y las zonas abiertas, muchas veces, contribuyen a que se creen aparcamientos temporales donde una persona ciega no tiene un espacio para pasar con seguridad. Por lo tanto, muchas veces, nosotros también decimos que anhelamos las aceras anchas, que aunque eran pequeñas sabíamos por dónde teníamos que pasar y no estaban invadidas por obstáculos.

¿Qué opina del transporte público en la ciudad?
El transporte público en Pontevedra prácticamente es inexistente y es difícil poder evaluarlo. Nosotros básicamente necesitamos que los autobuses tengan un apoyo de voz para indicar, cuando paren, qué línea es. Segundo, que lleven volumen, que habitualmente lo llevan apagado, el indicador de paradas. Muchas veces cuando estás en una parada de un autobús, los conductores están acostumbrados a parar cuando levantas la mano, pero yo no sé si le levanto la mano a la línea uno, cinco o a un camión. Generalmente, escucho venir un autobús de oído: un motor diesel grande. Tampoco puedes estar saludando siempre. Es un proceso complicado que se tiene que ir adaptando. Hay que procurar resolver el día a día. Las aceras anchas han traído patinetes, que te pase un niño con un patinete o una bicicleta no te preocupa, pero si te pasa un adulto a 20Km/h más rápido de lo que vas tú, no es normal. Hay cosas que hay que definir si son vehículos o son peatones.

​A mí me gusta destacar lo que se hace bien y son maravillosos los encaminamientos que hay en la estación de ferrocarril, son los cambios de color y de textura, en cuanto tú lo detectas con el bastón te van llevando hacia el ascensor, hacia la puerta de salida o a los andenes. Es algo que hay que destacar y en donde los regidores municipales tienen un espejo para poder ver cómo hacer bien las cosas. El problema que hay es que no todos los trenes son accesibles y hay que poner una rampa para acceder a ellos. Otra cosa que ocurre mucho en Pontevedra es que las aceras colindantes con los pasos de cebra muchas veces son en curva y cuando empiezas a cruzar y tocas la perpendicular del cruce con los dos pies muchas veces no estás yendo al centro del paso de cebra, sino a una rotonda o una intersección y esto es muy peligroso. Ocurre en la calle María Victoria Moreno, donde casi todos los cruces son en oblicuo.

Los pivotes de led que cambian de color, ¿tienen señal acústica?
Aquí no. De hecho, uno de los puntos negros es el cruce de la Audiencia Provincial en la Calle Rosalía de Castro. En ese punto tú puedes pasar del espacio por donde pasan los peatones al espacio de los coches sin darte cuenta porque la textura del suelo no cambia, es exactamente la misma. Es un punto muy peligroso, como el semaáforo de Vialia que funciona de vez en cuando.

¿Los coches eléctricos suponen un nuevo reto?
Efectivamente. Muchas veces los semáforos y calles los cruzamos de oído, pero los coches eléctricos no se escuchan tanto. Si hay una máquina limpiando la calle, los coches eléctricos no los oímos nada. Esto es algo a tener en cuenta.

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