Pontevedra bate su récord de residuos y de reciclaje

La capital provincial generó 5.292 toneladas de basura durante el año pasado, la mayor cifra desde que hay registros ▶ El repunte se debe al aumento del reciclaje, que alcanzó tasas históricas en la recogida de papel y cartón ▶ El uso del contenedor marrón va en aumento y los envíos a la incineradora de Sogama se reducen por quinto año seguido
Una persona reciclando cartón en una isla de contenedores en Pontevedra.  GONZALO GARCÍA
photo_camera Una persona reciclando cartón en una isla de contenedores en Pontevedra. GONZALO GARCÍA

La generación de residuos bate su récord en Pontevedra. La capital provincial registró más de 5.292 toneladas de basura durante el año pasado. Es la mayor cifra desde que existen registros. El primer ejercicio estadístico fue en 2011. Entonces se contabilizaron 2.577 toneladas de desechos. Doce años después, el volumen se ha duplicado.

Cada pontevedrés produce una media anual de 62,75 kilos de basura frente a los casi 31 del inicio de la serie estadística. Esta tendencia se debe al aumento del reciclaje, que ha alcanzado tasas históricas en la recogida de papel y cartón.

El contenedor azul recibió el año pasado algo más de 1.870 toneladas de estos envases, según datos del Concello. Son 52 más de las que se recepcionaron en la anterior marca, en 2020, en pleno estallido de la pandemia mundial de coronavirus. En aquel ejercicio se contabilizaron 1.818 toneladas de este material.

El incremento del reciclaje de papel y cartón se debe, en gran medida, al auge del comercio electrónico y al envío de paquetería. Las compras a través de Internet están detrás de este fenómeno, que despuntó durante el confinamiento y se mantuvo años después, también a nivel europeo.

El informe del contrato de basuras, que gestiona la empresa Prezero, también constata un mayor uso del contenedor amarillo. En 2023 superó las 1.167 toneladas de botellas y envases de plástico o briks, lo que supone la segunda cifra más alta después de las 1.178 toneladas de 2021.

El reciclaje de papel y cartón y de envases plástico superan de nuevo al de vidrio. El año pasado, la red de iglús de Pontevedra registró algo más de 1.071 toneladas de este material, la cifra más baja desde 2019, cuando la estadística se situaba en 1.080 toneladas. En los años de la pandemia, las tasas también fueron mayores: 1.165 en 2020, 1.162 en 2021 y 1.113 en 2022.

Más compostaje a través del contenedor marrón

 El reciclaje a través del compostaje también ha crecido en Pontevedra. Lo ha hecho gracias al mayor uso del contenedor marrón, cuyo despliegue comenzó en 2020 en 40 calles y ahora está presente en 199.

Este servicio se creó para vecinos y hosteleros o productores singulares que no tenían contratado su propio sistema de tratamiento de biorresiduos, como residencias, fruterías o supermercados. Más de 2.800 abonados forman parte de este programa municipal, que es voluntario.

El contenedor marrón recibió el año pasado más de 1.154 toneladas de basura orgánica. Son 34 más que durante el ejercicio anterior, cuando se superó la barrera del millar de toneladas de restos de comida, concretamente 1.120. Estos biorresiduos que recoge Prezero se envían en la actualidad a la planta que la empresa Compost Galicia tiene en la localidad ourensana de Leiro, en pleno corazón de la comarca de O Ribeiro. El abono resultante de este proceso es utilizado por los agricultores de la zona para fertilizar sus viñedos.

"Os pontevedreses e pontevedresas sempre amosaron a súa aposta pola reciclaxe e acolleron gratamente a compostaxe e a xestión da fracción orgánica como demostran os bos datos que se veñen dando ano tras ano", destaca el concejal responsable de Residuos, Xaquín Moreda.

Reduce sus envíos a Sogama por quinto año consecutivo

El informe municipal también confirma que Pontevedra reduce sus envíos a Sogama por quinto año consecutivo. La planta que la empresa pública tiene en Cerceda incineró el año pasado 27.457,26 toneladas de residuos. Son 289,71 toneladas menos que en 2022 y la menor tasa de toda la serie histórica.

Esta disminución de las remesas al complejo industrial es fruto del mayor índice de reciclaje en la capital provincial, sobre todo de los biorresiduos, que en la actualidad se pueden tratar a través de las tres patas del Plan Composta: en domicilios con huerta a través de composteros domésticos, en composteros comunitarios situados en los barrios más poblados y en los contenedores marrones instalados en el centro y en el ensanche de la ciudad.

El Concello ha facilitado 4.000 composteros individuales en el rural pontevedrés, entre vecinos con viviendas. Y también ha desplegado distintas islas para que la ciudadanía del centro deposite sus restos de comida. En la actualidad existen 34 composteros comunitarios, una red que se ampliará con ocho instalaciones más: en Valdecorvos, en el entorno del campo de fútbol de Pasarón, en el Camiño Vello de Castela, en el parque de Amalia Álvarez, en la Rúa Taboada Nieto, en la calle Grecia y en la avenida de Josefina Arruti.

El Plan Composta será obligatorio cuando entre en funcionamiento el nuevo contrato de basuras, cuyo anterior concurso quedó desierto por falta de interés empresarial. El servicio municipal de recogida de residuos y limpieza viaria lo presta la empresa Prezero, que empezó operando bajo la marca Cespa y luego la cambió por Ferrovial.

La subida del IPC ha obligado a actualizar el coste de la adjudicación, que costará un 3,1% más. El incremento mensual será de 16.623,27 euros, de modo que la concesionaria cobrará este año, siempre y cuando no se renueve el contrato, un total de 7.092.952,92 euros.

El servicio que viene ▶El nuevo contrato ampliará plantilla y presupuesto

El nuevo contrato de basuras de Pontevedra rozará los 14 millones de euros. Es la previsión que maneja el Concello para volver a licitar el concurso que transformará por completo el actual servicio. La anterior licitación, que quedó desierta, situaba la inversión anual en 11.669.786 euros al año.

La plantilla, formada en la actualidad por 125 personas, también se incrementará para cubrir las zonas de crecimiento de la ciudad y facilitar el despliegue del compostaje, que dejará de ser voluntario y será obligatorio a través de sus distintas modalidades. El actual contrato, en vigor desde 1999, se ha prorrogado siete veces.

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