Efecto PO2

En Pontevedra y en Ginebra

Ginebra es la segunda ciudad más poblada de Suiza y alberga varias organizaciones internacionales
Gente paseando por el centro de Ponevedra. RAFA FARIÑA
photo_camera Gente paseando por el centro de Ponevedra. RAFA FARIÑA

Hace cosa de un par de años, el actual alcalde de Ginebra llamó al Concello de Pontevedra preguntando por Miguel Anxo Lores. Sorprendió que el hombre se presentara como Alfonso Gómez Cruz y que se expresara en un impecable galego de la Costa da Morte. Resultó ser originario de Corme, emigrado a Suiza en la década de los sesenta del siglo pasado y designado como alcalde en junio de 2023, cargo que ocupará hasta junio de 2024 pues así funciona el sistema electoral en Ginebra. Se eligen a los cinco candidatos más votados y van rotando a razón de uno por año, aunque los cinco son durante el período citado miembros del Gobierno de la ciudad con cargo de consejeros administrativos. Bien, es raro pero es así.

Ginebra tiene unos 200.000 habitantes, pero es una de las mayores sedes de todo tipo de organizaciones internacionales. Es la segunda ciudad más poblada de Suiza, nada menos, y alberga, ya para ponernos en situación, la Organización Internacional del Trabajo, Organización Mundial de la Salud, Unión Internacional de Telecomunicaciones, Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Organización Internacional de Normalización, Organización Meteorológica Mundial, Foro Económico Mundial, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Comisión Económica para Europa, Organización Mundial del Comercio, Comité Internacional de la Cruz Roja, Unión Interparlamentaria, Organización Internacional para las Migraciones, Consejo Mundial de Iglesias, Unión Europea de Radiodifusión, Comisión Internacional de Juristas, Organización del Bachillerato Internacional, Organización Mundial del Movimiento Scout, Asociación Mundial de Cardiología y Asociación Cristiana de Jóvenes. Hasta creo que le sobran dos o tres. Yo se las regalaba a Vigo, que solamente tiene la Organización Mundial de las Luces LED, cuyo único miembro es la ciudad de Vigo.

Cuando tomó posesión del cargo, concedió una entrevista a Sonia Vizoso, de El País: "Gómez explica que el Ayuntamiento está tomando medidas para reducir el tráfico (entran 100.000 coches al día), sustituir el asfalto por el verde, crear zonas de sombra, aumentar el acceso al agua... Pero no está siendo "un camino de rosas": "Hay en las ciudades una toma de conciencia de los problemas ambientales, pero también cierta reacción de una parte de la población que no está dispuesta a hacer sacrificios". Algo de eso sabemos en Pontevedra, sobre la necesidad de realizar esos cambios y sobre los terraplanistas que ofrecen resistencia contra toda lógica y contra toda razón.

Pero sigue el buen hombre hablando con la periodista, que dice esto: "Hace un par de años llamó por teléfono a este Ayuntamiento (Pontevedra) pidiendo hablar con el alcalde del Bloque Nacionalista Galego (BNG), que lo hizo posible. Se identificó como miembro del gobierno local de Ginebra en un perfecto gallego, su lengua materna, y percibió el desconcierto de los funcionarios. ¿Un concejal suizo hablando gallego de Costa da Morte? Poco después, fue recibido por Miguel Anxo Fernández Lores. El veterano regidor pontevedrés le contó a Gómez las feroces protestas que tuvo que superar cuando empezó a peatonalizar calles y restringir el tráfico". Sí, todo eso ocurrió en Pontevedra hace muchos años, y aunque todavía nos quedan cuatro negacionistas del Modelo Urbano, del Efecto PO2 y de todo aquello que nos distingue como una ciudad a imitar, seguimos avanzando.

El caso es que no fue Lores el que llamó a Alfonso Gómez Cruz para hablarle de nuestras bondades. Fue el alcalde de Ginebra el que contactó con nosotros para que le explicáramos los pasos que hemos dado para lograr los objetivos propuestos, el que vino a conocernos y el que está trabajando en adaptar el ejemplo de Pontevedra a la realidad de Ginebra. Y Ginebra es una ciudad históricamente próspera, no es un poblado de reciente construcción que necesite aprender de cualquiera que haya hecho tres cosillas. Nos llaman porque somos los mejores en lo nuestro.

Hay quien dice que vender Pontevedra a los pontevedreses es cosa fácil. No lo discuto, pero una cosa le digo: mucho más fácil que eso es vender Pontevedra al alcalde de Ginebra y ahí lo tiene usted, aplicando el paradigma pontevedrés en una de las ciudades más importantes del mundo. Ni falta nos hizo llamarlo. Fue el quien nos llamó y nos pidió que lo recibiéramos para contarle nuestro secreto, que lo guardamos tan mal que todo el mundo lo conoce, aquí y en Ginebra. Y supongo que Lores le habrá dicho lo mismo que les dice a todos: que las cosas buenas se hacen o no se hacen y es mejor hacerlas sin miedo, con valentía, con determinación y con convicción. Y de paso, ya que nos ponemos, es mejor hacerlas bien, aquí y en Ginebra.