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Pontevedra registró en 2018 dos agresiones sexuales cada mes

Detenido un presunto violador en O Morrazo. DAVID FREIRE
Detenido un presunto violador en O Morrazo. DAVID FREIRE

La recientísima confirmación por parte del TSXG de la condena a un individuo por violar a una turista en el Sur de la provincia es un ejemplo más de la espiral de asuntos relacionados con la violencia sexual que se han denunciado (y en algunos casos, enjuiciado) en los últimos meses en Pontevedra. La Audiencia acogió en la mañana de este martes una nueva vista oral por idéntico delito, procedente de una de las 24 violaciones cometidas en la provincia a lo largo de 2018. Las cifras, a una media de dos cada mes, casi duplican las registradas en el anterior ejercicio objeto de análisis, tomando como base los datos oficiales que maneja el Ministerio del Interior, procedentes de los archivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

La provincia de Pontevedra registró 203 delitos contra la libertad y la indemnidad sexual entre enero y diciembre de 2018, lo que supone un 11,5 por ciento más que en el ejercicio precedente. Avanzando hacia el detalle, destacan las 24 agresiones sexuales con penetración, los casos más graves que se investigan, que suponen un crecimiento de un 84,6 por ciento en relación con 2017.

"Hay muchas más denuncias pero eso no quiere decir que exista más violencia sexual"

Cerrando el círculo y apuntando a lo que ocurrió en la capital del Lérez, los datos son muy similares. Cuatro de los 24 episodios de agresión sexual grave ocurridos en 2018 tuvieron lugar en la Boa Vila. Cuantitativamente no parece una cifra muy elevada, pero adquiere relevancia si se tiene en cuenta que en 2017 no se había denunciado ningún episodio.

Las principales autoridades de la Policía Nacional y de la Guardia Civil inciden en que hay muchas más denuncias por este tipo de delitos en los últimos tiempos, con una explicación: antes también existían, pero no se denunciaban. Así lo explicaba a este periódico el comisario central de Violencia Sexual, de Género y Doméstica, jefe de la UFAM, Ricardo Toro Vázquez. "Hay muchas más denuncias pero eso no quiere decir que haya más violencia sexual. Ahora se denuncian casos de abusos sexuales, que son los más comunes, que antes no se denunciaban. Un ejemplo de ello son mujeres que se subían a un autobús, recibían tocamientos y no se atrevían a comunicárselo a la Policía. Ahora van a Comisaría. Hay menor tolerancia a esa violencia sexual en delitos menos graves, porque los graves, la mayoría, se denuncian, salvo excepciones".

"El violador no elige a la víctima por su belleza, sino por la oportunidad, cuando se la encuentra sola"

PUBLICIDAD. El ya excoronel de la Guardia Civil de Pontevedra, Jorge González Veiga, se pronunció en términos muy similares. "Se está notando un incremento de agresiones sexuales, sobre todo a raíz de la publicidad lógica que se le dio al asunto de La Manada, a nivel nacional, ya no solo en Pontevedra", explicó.

El comisario Toro habló asimismo de "mitos o estereotipos" que, según él, "utilizan los abogados que tienen que defender a los violadores. Tenemos que dejar claro que no es necesario que una mujer venga sangrando para creer que ha sido víctima de violencia sexual. No tiene por qué tener lesiones aparentes ni desgarros, no tiene por qué haber sufrido una lesión grave. Pudo haber sido intimidada con un arma, un objeto o por el mismo entorno en el que se hallaba, sufriendo un bloqueo que le impidió chillar. Cada mujer reacciona de una manera distinta ante el suceso". El experto policía añade que "otro mito es el de la edad y la atracción física que pueda despertar la víctima. Yo he visto víctimas de todas las edades. El violador no elige a la víctima por su belleza, sino por la oportunidad, cuando la encuentra sola en un lugar apartado".

Pontevedra registró en 2018 dos agresiones sexuales cada mes