Pontevedra será la primera gran ciudad gallega en estrenar estación intermodal

La estación de autobuses luce ya su mejorada fisionomía una vez finalizada la remodelación externa e interna. La inauguración oficial tendrá lugar en las primeras semanas de 2023 aunque los usuarios ya disfrutan de las nuevas instalaciones. La obra comenzó en 2019

Vista aérea tomada estos días de la estación de buses ya terminada. DP
photo_camera Vista aérea tomada estos días de la estación de buses ya terminada. DP

La Boa Vila será la primera de las siete grandes ciudades de Galicia en estrenar una estación intermodal, pese al retraso de dos años que acumula esta obra (iniciada a finales de 2019 y cuyo plazo de ejecución era de doce meses) y a que en otras urbes que disfrutan de este servicio quedan todavía trabajos por concluir.

La explicación de la demora de dos años en Pontevedra se debe a distintos contratiempos, pero especialmente a la crisis de los materiales derivada de la guerra de Ucrania y a la paralización total por culpa de la pandemia; condicionantes ambos que llevaron al traste todas las previsiones.

No obstante, el arreón que la cartera de Ethel Vázquez le ha dado en los últimos meses a este edificio (el segundo de mayor calado en la ciudad, tras el nuevo Montecelo) y las trabas mostradas por otras administraciones en donde las intermodales están ya rematadas (caso de Vigo o Santiago de Compostela) harán posible que el anuncio realizado en septiembre de 2016 por un Alberto Núñez Feijóo en plena campaña de las autonómicas acabe siendo realidad y que Pontevedra vaya a disponer de la primera gran intermodal gallega.

La nueva terminal está ya rematada. Al menos, el grueso de los trabajos, que incluyeron un profundo lavado de cara, tanto del interior como del exterior. Ahora solo restan detalles estéticos y complementarios (mostradores, bancos, asientos, puntos de información, etc.) que se irán perfilando en los próximos días.

Y aunque la inauguración oficial todavía no tiene fecha, cientos de usuarios ya han "estrenado" la nueva intermodal, puesto que se encuentra completamente operativa, mateniendo los flujos programados por las distintas empresas que allí operan.

La Xunta prefiere no acelerar el corte de la cinta para así dar tiempo a perfilar todos los retoques pendientes. "Si hemos aguardado dos años, podemos esperar unas semanas más", apuntaba este lunes uno de los operarios que ejecutan el tramo final de la obra. Ante este panorama, los plazos que maneja la Consellería de Infraestruturas para la histórica fecha se enmarcan en las primeras semanas del próximo año. Podría ser, incluso, a mediados de enero.

De este modo, Pontevedra se convertiría en el primero de los grandes proyectos de movilidad que trazó el Ejecutivo autonómico, cuando en 2015 se marcó el desafío de dotar de intermodales a las siete grandes ciudades.

Las otras estaciones intermodales

La de Vigo fue la primera en ponerse en marcha y el pasado mes de junio culminó toda la parte que correspondía a la Xunta. El proyecto se encuentra ahora pendiente de cerrar los accesos, tarea que ejecuta el Gobierno municipal.

Ourense y Santiago son las otras urbes donde las intermodales también están operativas pero incompletas. La primera está pendiente de una inyección de 146 millones para cerrar el círculo y la segunda estrenó en 2021 la base de autobuses, pero falta la parte ferroviaria.

En A Coruña acaba de adjudicarse el proyecto por 72,5 millones y el plazo de ejecución es de 42 meses. Mucho más lejano se presenta el horizonte en Lugo y Ferrol, donde ni siquiera existen proyectos en firme.

La remodelación de la estación de autobuses -que puso las bases de la nueva intermodal de Pontevedra- fue adjudicada a las empresas Alea y Arines por 2.384.785,32 euros. Sin embargo, los reveses sufridos durante el desarrollo de los trabajos generó un sobrecoste de 354.733 euros que asumió la Xunta, con lo que el presupuesto final de la actuación supera los 2,7 millones de euros.

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