Abeigón: "Pontevedra será referente en la atención a las personas sin hogar, pero necesitamos ayuda"

▶ El abogado Juan Carlos Abeigón acaba de coger las riendas de Cáritas Interparroquial, una organización que "ha cambiado el concepto" y que encara una ambiciosa ampliación del albergue de Joaquín Costa. La previsión es abrir una unidad para facilitar la vida autónoma de personas sin recursos, algo para lo que el director pide la implicación de la Administración
Juan Carlos Abeigón en el albergue de San Javier. DAVID FREIRE
photo_camera Juan Carlos Abeigón en el albergue de San Javier. DAVID FREIRE

Abogado de profesión, Juan Carlos Abeigón (Pontevedra, 1965), es el nuevo director de Cáritas Interparroquial Pontevedra, un cargo que ocupa tras diez años de voluntario y con el que da relevo a Conchi Vázquez.

La organización depende de Cáritas Diocesana, abarca las 35 parroquias que comprende el Arciprestazgo de Lérez y, entre muchas otras cosas, se encarga de prestar asistencia social a las personas sin recursos, un segmento poblacional que no ha parado de crecer desde la estocada del covid.

¿Cómo ha terminado dirigiendo el timón de Cáritas Interparroquial?
En realidad yo no decidí dar el paso, sino que me propusieron ser candidato y acepté. Soy voluntario de Cáritas desde hace más de diez años. La entonces directora, María Jesús Prieto, entendía que había que prestar auxilio a muchas personas que demandaban ayuda para presentar recursos y otras cosas que no están cubiertas por la justicia gratuita. Me dijo si podía colaborar y dice que sí. A finales de octubre hubo un consejo en el que participaron personas de todas las parroquias del arciprestado de Pontevedra. En la votación me eligieron a mí y después la elección fue confirmada por el director diocesano y el arzobispo, que son los que tienen la última palabra. 

¿Qué implica llevar los mandos de la organización?
Todavía estoy tomando contacto con cosas que ya conocía pero de forma muy indirecta, y la verdad es que supone bastante responsabilidad. Tenemos un nuevo albergue y el concepto de Cáritas ha cambiado bastante. La idea es que esto funcione como un centro de integración y atención integral a la persona, sobre todo enfocado a la gente sin hogar. Además, tenemos una casa en A Seca y un piso en Fernando III donde se alojan familias y continuamos con los servicios habituales, desde el asesoramiento jurídico y administrativo hasta el reparto de alimentos, incluyendo a todas las parroquias de nuestro entorno que no tienen el servicio de Cáritas. 

¿Y se mantienen las ayudas económicas?
También. Pagamos algunos alquileres, facturas de gas o bombonas de butano, y también damos un carro con la compra mensual a unas 35 familias.

Además, la organización dispone de Arroupa, una cadena de tiendas en las que se ofrece a la gente sin recursos ropa de segunda mano. ¿Qué tal está funcionando?
Muy bien. En Pontevedra continuamos con el servicio de ropero tradicional, pero es una función a extinguir, porque el proyecto de Cáritas es lograr la dignidad de la persona. La idea no es que se limiten a venir a recoger ropa, sino darles una tarjeta para que puedan ir a las tiendas de Arroupa con la misma dignidad con la que la gente va a un comercio. El programa les permite comprar ropa que está en perfecto estado, porque todas las prendas están casi nuevas y el resto de lo que nos donan se envía a plantas de reciclado.  En alimentos la tendencia también es cambiar la entrega de productos por una tarjeta que les permita ir libremente a un supermercado a comprar lo que necesiten, sin que nadie sepa que es de Cáritas.

Dice que el concepto de Cáritas ha cambiado bastante. ¿De qué forma?
Hace tiempo que ha cambiado, pero en Pontevedra lo estamos viendo ahora. Estábamos en una prestación más discreta y limitada a las instalaciones que teníamos en Monte Porreiro, que estaban más distantes del centro y solo tenían 15 plazas para hombres. En el nuevo albergue hemos ampliado a 27 plazas, de las que 20 son para hombres y siete para mujeres, pero además tenemos un centro de día donde las personas pueden estar y compartir. Hay muchos que pasan el día entero sin hablar con nadie, pero aquí pueden conversar con otros compañeros y los voluntarios. Es una atención personal, digna y, además, integral, porque los trabajadores sociales recogen sus demandas y les ayudan a solucionarlas.

¿Cómo es el perfil del usuario de Cáritas?
Hay de todo. El albergue, por ejemplo, presta asistencia a personas de entre 18 y 65 años, de las que la mayoría son gente sin hogar. El límite de estancia son 20 días, pero en algunos casos se conceden prórrogas hasta un máximo de dos meses. Siempre evaluamos las circunstancias de cada uno, pero el objetivo es que todas estas personas se integren en la sociedad, por eso es una atención integral. Algunos no vuelven, otros regresan de forma periódica y otros directamente no quieren venir por diversas circunstancias. 

El aumento de plazas que ha sufrido el albergue es más que significativo, pero la previsión es seguir con la ampliación. ¿Cuál es la hoja de ruta?
La primera fase ya está terminada y tenemos en ejecución la segunda, que consiste en crear un centro de día donde habrá cursos de formación y atención continuada. La idea es empezar en enero o febrero con la tercera fase, que contempla la puesta en marcha de un centro de transición hacia la vida autónoma de personas que tienen un proyecto de reinserción; gente que o bien están en vías de encontrar un empleo estable o bien tienen trabajo pero no dispone de suficientes recursos para pagarse una vivienda. La unidad contará con  siete habitaciones individuales con su baño propio para que cada uno tenga su intimidad y pueda entrar y salir a la hora que quiera. Santiago apostó por Pontevedra y Pontevedra será referente en la atención integral a las personas sin hogar, pero para ello necesitamos que la Administración  pública ayude, no a Cáritas, sino a la gente que lo necesite.

Covid, inflación, recesión... ¿Hay ahora más peticiones de ayuda que hace diez años?
Sí. Durante el covid ya fue tremendo y, a pesar de todas las limitaciones, aquí se siguió funcionando al cien por cien. ¿Como ha sido el aumento en diez años? Desconozco la cifra exacta, pero la demanda aumentó mucho y Cáritas tiene un prestigio. Mucha gente viene aquí porque no preguntamos ni su creencia, ni de qué partido son ni a qué se dedican. Evidentemente, se evalúa si tienen una necesidad, pero Cáritas es la acción social de la iglesia católica y su centro de atención es la persona humana. Atendemos a cualquiera que demande nuestros servicios. 

En total, ¿cuántas personas se pueden atender al año?
Más de 800 seguro y solo a nivel de Cáritas Interparroquial, porque luego las Cáritas parroquiales hacen una labor tremenda.

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