Pontevedra se sitúa como la segunda ciudad gallega más expuesta al gas radón

El 20,54% de las viviendas testadas superan los niveles de riesgo. Las empresas deben empezar a medir las emisiones en los lugares de trabajo, donde se estima que un 20% superan las ratios de la OMS. El gas desencadena hasta el 7% de las muertes por cáncer de pulmón

Respiradero para aliviar el radón de una vivienda. AEP
photo_camera Respiradero para aliviar el radón de una vivienda. AEP

De las siete grandes ciudades de Galicia, Pontevedra es la segunda con más exposición al gas radón, un gas radiactivo de origen natural que en altas concentraciones puede afectar seriamente a la salud.

Los datos recopilados por el Laboratorio Radón de Galicia revelan que en el municipio se han realizado hasta la fecha 112 mediciones y que el 20,54% de las viviendas testadas superan el límite de concentración de radón recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cifrado en 300 bequerelios por metro cúbico.

La única ciudad gallega que supera este porcentaje es Ourense, con un 23,15% de los hogares por encima de la ratio, mientras que el resto de las urbes se quedan por debajo de este índice, empezando por Ferrol (2,47%) y continuando por Lugo (8,28%), A Coruña (8,41%), Santiago (13,78%) y Vigo (15,11%).

Mapa del radón en Galicia. Las comarcas en rojo superan los 300 bequerelios por metro cuadrado y los ocre los 200.
Mapa del radón en Galicia. Las comarcas en rojo superan los 300 bequerelios por metro cuadrado y los ocre los 200.

¿Qué es el radón y qué provoca?

La investigadora del Laboratorio Radón de Galicia Lucía Martín de Bernardo Gisbert explica que el radón es un gas que se produce por la desintegración natural del uranio y que es más habitual en la comunidad gallega que en otros territorios del país por "las condiciones geológicas". Los estudios indican que el radón existe en el 70% de la región, pero que su incidencia es mayor en el sur de Galicia por la abundancia del suelo granítico, "más rico en uranio".

Como muchas otras emisiones, el radón es incoloro, inodoro e insípido y, aunque es inocuo en muchos contextos, se considera que es la primera causa de pulmón en no fumadores. Asimismo, la OMS calcula que entre el 3% y el 14% de estos tumores son atribuibles a este gas, dependiendo de los niveles de concentración y el consumo de tabaco. Y en Galicia el último estudio oficial, realizado en 2017, concluyó que "un 7% de las muertes por cancer de pulmón están relacionadas con el radón", sobre todo cuando se combinan las emisiones con el tabaquismo, que multiplica por 25 el riesgo de padecer cáncer respecto a una persona no fumadora.

¿Cómo actúa?

El radón emana del suelo y pasa al aire, donde se desintegra y emite otras partículas radiactivas. El problema, según la especialista, es "cuando se inhalan estas partículas", ya que es cuando se depositan en las células que recubren las vías respiratorias y cuando pueden provocar cáncer de pulmón.

Al aire libre el radón se diluye rápidamente, pero en los espacios cerrados la concentración aumenta, especialmente en sótanos, primeras plantas y lugares poco ventilados. Por ello, resulta imprescindible que en las zonas de riesgo, como es el caso de Pontevedra, se intente evitar la entrada del gas, tanto en viviendas como en lugares de trabajo, y con la mayor premura posible. Por cada 100 bequerelios que se sube en la escala, la probabilidad de sufrir cáncer de pulmón aumenta un 16%.

En el ámbito residencial las mediciones son voluntarias, pero a partir de junio todas las empresas que estén situadas en plantas bajas o rasantes y que estén localizadas en zonas de alta incidencia deberán hacer los oportunos análisis para conocer el nivel de radón al que están expuestos los trabajadores.

¿Qué debe hacer la empresa?

La obligatoriedad de evaluar el impacto del radón en el entorno laboral es fruto de una directiva europea del año 2013 que emplazó a los estados miembros a actualizar su legislación para proteger a la población de los riesgos de exposición a radiaciones ionizantes. Como consecuencia, el Gobierno central aprobó en 2022 un real decreto que obliga a las sociedades señaladas a testar las emisiones y actuar en consecuencia.

Lucía Martín de Bernardo señala que el régimen sancionador todavía no se ha hecho público, pero que en dos meses debería estar activo. "Llegamos tarde para aplicar lo que nos dice Europa, pero los empleadores tienen que ponerse ya las pilas para comenzar con estas mediciones y, en el caso de superar los 300 bequerelios por metro cúbico, deberán adoptar algún tipo de acción para disminuir el nivel de radón o trasladar a los trabajadores".

Precisamente, la investigadora emprendió una tesis doctoral sobre el impacto del radón en el ámbito laboral en España y las primeras conclusiones apuntan a que en las zonas con especial incidencia "casi un 20% de los puestos de trabajo superan las ratios recomendadas por la OMS".

En el caso de Pontevedra implica que habría miles de empleos afectados y, aunque todavía falta por perfilar, cuántos son y dónde están, en la tesis sobresalen tres sectores especialmente expuestos: equipamientos culturales, sedes de la Administración y centros educativos, "ya que suelen estar en bajos y es habitual que no dispongan de aire acondicionado".

¿Qué ocurre en las viviendas?

A nivel doméstico Galicia cuenta con el hándicap de disponer de un parque de viviendas "no especialmente nuevo", que hace que un porcentaje importante de hogares no estén correctamente aislados.

En Pontevedra, como en otras de zonas de alta incidencia, incluso se han llegado a medir niveles por encima de los 1.000 bequerelios, aunque en el Laboratorio de Radón de Galicia se esmeran en matizar los mensajes alarmistas.

En primer lugar, porque hay un amplio abanico de medidas para reducir el impacto de las emisiones, entre las que despuntan las obras del aislamiento. Y en segundo lugar porque en 2018 se aprobó un Código Técnico de Edificación que, en las zonas de alto riesgo, obliga a seguir unas pautas de seguridad en las nuevas construcciones. "Si se toman medidas para no llegar a niveles superiores a los 300 bequerelios, no hay ningún problema. Los riesgos del radón son evitables y lo más probable es que el problema vaya a menos porque las viviendas están cada vez más protegidas", concluye De Bernardo.

La incidencia en la comarca

La última versión del mapa del gas radón, publicada el año pasado, tiñe de rojo toda la comarca debido a los altos niveles de concentración. La tasa depende en gran medida de las mediciones hechas y, aunque faltan muchas para hacer una radiografía más al detalle, los resultados actuales arrojan que A Lama es el concello de la comarca con mayor proporción de viviendas que superan los 300 bequerelios por metro cúbico (el 66,67% de los hogares evaluados). El ranking continúa con Vilaboa (60%), Barro (37,50%), Cerdedo- Cotobade (30%) y Poio (18%).

En el caso de Marín se han practicado 33 mediciones, en las que se ha comprobado que el 27,27% de las instalaciones superan las ratios recomendadas por la Organización Mundial de la Salud

En la Escuela Naval de Marín se realizó un estudio 'ex profeso', en el que se concluyó que era necesario adoptar medidas de mitigación, ya que el 34% de las estancias superaban el límite de concentración. Como resultado surgió el proyecto RnVent, en el que se probaron diferentes estrategias de ventilación.

"Necesitamos más mediciones" 

El Laboratorio de Radón de Galicia ha realizado hasta la fecha más de 6.000 mediciones y, aunque son suficientes para revelar que Pontevedra y buena parte de Galicia son zonas con alta concentración de radón, los investigadores emplazan a la población a "participar" en el estudio. "Necesitamos más mediciones", subraya la especialista en salud pública Lucía Martín de Bernardo Gisbert.

El objetivo es llegar a las 17.000 muestras y en el caso de Pontevedra se estima que para hacer un diagnóstico preciso hace falta realizar al menos 55 mediciones más de las 112 practicadas en los últimos años. Por ello, la integrante del laboratorio autonómico insta a los pontevedreses a "contactar con el centro si quieren participar en el mapa del radón de Galicia" y conocer qué niveles de concentración existen en su hábitat.

El laboratorio, una entidad dependiente de la Facultade de Medicina de la Universidade de Santiago (USC) que se ha convertido en referente internacional en el estudio sobre estas emisiones, es uno de los 38 lugares acreditados por el Consejo de Seguridad Nuclear para realizar mediciones del gas radón en el país.

Los usuarios interesados pueden solicitar la toma de muestras en la página www.radon.gal o en el teléfono 881 812 302 indicando su domicilio. En el caso de que su sección censal todavía no esté recogida en el mapa gallego del radón y se trate de una vivienda habitual, el análisis se llevará a cabo "de forma gratuita". En el caso contrario, la medición se ejecutará por un importe de 45 euros, un importe sensiblemente menor al que ofrecen otros laboratorios.

En ambos casos la evaluación se practica mediante un pequeño detector que tiene una película sensible a la radiación alfa, "la que provoca daños al pulmón". El sensor se coloca durante tres meses, el tiempo que obliga la ley y el que se considera necesario para extraer conclusiones de las habituales fluctuaciones del radón. 

Dos de cada diez hogares gallegos, en riesgo

La última versión del mapa del radón publicado por el Laboratorio del Radón de Galicia recoge que prácticamente dos de cada diez hogares gallegos superan los límites de concentración estipulados por la Organización Mundial de la Salud. Las provincias más afectadas son las de Ourense y Pontevedra, pero los investigadores siguen a la caza de más muestras para perfilar más al detalle el impacto de estas radiaciones.

Para ello, realizan acciones de promoción y realizan peticiones directas para ir destapando lagunas. "Hacemos campañas por los concellos y a veces, cuando a lo mejor nos falta una aldea de un territorio, recurrimos a las farmacias o intentamos contactar con algún particular. Además, siempre que hacemos visitas, aprovechamos y reclutamos muestras", explican desde el Laboratorio de Radón de Galicia.

Arquetas, mallas y ventilación, las estrategias para mitigar los altos niveles de concentración

Aunque se escapa de sus competencias, el Laboratorio del Radón de Galicia siempre aconseja recurrir al Código Técnico de Edificación cuando se comprueba que existen altas concentraciones de radón y es necesario adoptar medidas. El código en cuestión dispone de una guía para la rehabilitación frente al radón, en la que se recogen varias estrategias para mitigar el impacto.

Las acciones a seguir dependen de las características de cada inmueble. Algunas de las más sencillas pasan por sellar las grietas y fisuras de la construcción, y otra de las más recurridas consiste en la colocación de una malla anti radón. Sin embargo, si es por efectividad, una de las acciones que arroja mejores resultados se basa en la colocación de arquetas de succión de radón, que a través de un tubo captan el gas y lo liberan a la atmósfera. "Son las más efectivas y su precio no es muy elevado, por lo que son bastante recomendables", precisan desde el laboratorio. 

En los lugares de trabajo también hay diferentes protocolos, si bien en algunos casos es suficiente con modificar el sistema de ventilación para que "renueve el aire más a menudo".

En el caso de tener que hacer obra, los especialistas recomiendan consultar con varios contratistas, "ya que hay algo de burbuja con esto". Y si persisten las dudas, es aconsejable consultar el Instituto Galego de Vivenda e Solo, donde existe una tabla con precios orientativos.

Comentarios