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Pontevedra asesina al CO2

Imagen de la exposición sobre medio ambiente promovida por el Concello en la Alameda. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Imagen de la exposición sobre medio ambiente promovida por el Concello en la Alameda. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Por cada 10% de espacio que se arrebata a los coches, la contaminación desciende un 10%

EL FUTURO ya no es lo que era, al menos en Pontevedra. Hemos empezado a cambiar el futuro hace ya más de dos décadas y cada día se nota más, mal que les pese a algunos pocos. Incluso en estos tiempos aciagos, que esperamos transitorios, vivir en una ciudad como la nuestra es un lujo a pesar de las vicisitudes. Cuando en muchas ciudades del Estado español y del mundo la utilización y las ventas de coches se desploman, otros echan de menos espacios para caminar. Fíjese: El otro día leía un artículo, no recuerdo dónde ni de quién, de lo que me alegro por no citar al autor, en el que se quejaba de que con las medidas de los confinamientos perimetrales, las aceras estaban atestadas de gente mientras las calles estaban vacías de coches. Obviamente no hablaba de Pontevedra, sino de Madrid. Y se quejaba amargamente de la pena que le daba ver avenidas de tres o cuatro carriles en cada sentido vacías, mientras los peatones atestaban las aceras. Incluso en las actuales circunstancias, el disgusto del autor se soportaba sobre la ausencia de coches.

Hay muchas maneras de medir el CO2. Millones de variables, en función del modelo del coche, de la cilindrada, del combustible que utiliza, de las vías por las que transita, de la velocidad, del peso que carga e incluso del viento. Es complicado. Encontré alguna web en la que usted puede calcular lo que contamina su coche de manera bastante aproximada si tiene la paciencia de introducir todos estos parámetros y algunos más. Sí coinciden varios estudios en que la horquilla de emisiones de CO2 es de entre 120 y 160 gramos por kilómetro. Pensará usted que no es gran cosa. Cualquiera puede hacerse un bocadillo con 150 gramos de chorizo. Pero si se va usted a Ourense desde Pontevedra, pongo por caso multiplíquelo por 100.

Si en lugar de medirlo en kilómetros recorridos lo calculamos en litros de combustible, el tema asusta un poco más, o más que un poco. La cosa va entre 2,3 y 2,6 kilos de dióxido de carbono por cada litro, según sea de gasolina o de gasoil, y eso ya nos parece una barbaridad, porque no hay persona en este mundo capaz de comerse un bocata de dos kilos y medio de chorizo. Y un litro, bien pensado, no es nada. En un depósito medio vienen entrando unos 50 litros de combustible. Llene usted el depósito y cuando se le vacíe habrá usted generado unos 150 kilos de CO2.

En Pontevedra, sin querer, y hasta sin darnos cuenta durante años, nos ha salido un método de cálculo clavado con un margen de error casi inapreciable que debieran copiar todas las ciudades del mundo. Muchas ya lo hacen y algunas tienen la deferencia de citarnos como ejemplo a copiar. Las emisiones de CO2 se reducen de manera directamente proporcional al espacio que se arrebata a los vehículos para devolvérselo a las personas que no se desplazan en vehículos motorizados. Así es más fácil calcularlo todo. Vamos a ello.

En 1999 el espacio público de Pontevedra estaba dedicado en un 30% a los sufridos peatones y el 70% a los motores. Hoy las proporciones son las inversas. Un 70% ha vuelto a sus propietarios originales, que son quienes caminan y el 30% ha quedado para los coches. Pues bien, las emisiones de CO2 se han rebajado en ese mismo 70%, o sea que aunque yo no soy matemático (mi mejor nota en matemáticas a lo largo de mi etapa estudiantil fue un 0), no me hace falta serlo para calcular, si nuestros datos son extrapolables a otras ciudades, que por cada 10% de espacio que se arrebata a los coches, la contaminación que se genera desciende en un mismo 10%, lo que tiene su lógica.

Lo digo con las reservas razonables. Supongo que también dependerá, por ejemplo, de la cantidad que tenga cada ciudad de fábricas que hacen estornudar a los gatitos, que en nuestro caso es una, que imagino que algo de CO2 emitirá por mucho que la dicha factoría sostenga que por sus chimeneas sólo sale vapor de agua, o sea, que más que una factoría de pasta de papel es un gran humidificador.

Algo habremos hecho bien, queriendo o sin querer, cuando nuestra ciudad se ha convertido en una referencia sobre usos de espacios públicos y sobre ciudades limpias que han reducido sus niveles de contaminación y de emisiones contaminantes de una manera drástica. Nosotros y nosotras lo hemos hecho aprendiendo y mejorando sobre la marcha. Si los demás vienen y copian, les llevará menos tiempo, pues sólo tienen que aplicar de golpe lo que nosotros hemos logrado tras un proceso que tuvo mucho de descubrimiento, experimentación y creación. Y como somos generosos, ponemos siempre a disposición de los demás nuestro conocimiento adquirido. No es lo mismo crear una receta que copiarla. Por eso nos copian.

Pontevedra asesina al CO2
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