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Una pontevedresa, obligada a cruzarse en el portal con el vecino que la quiso raptar

Rúa Estación. A. S.
Rúa Estación. A. S.
Una polémica decisión judicial fija en solo cinco metros la orden de alejamiento

Pánico, angustia, impotencia, rabia... El hogar de Ana Isabel Hinojosa, en la Rúa Estación, es un foco de amargura y tensión, que llegó a su culmen el pasado viernes con un intento de secuestro de su hija de 16 años y se avinagró aún más el lunes, cuando el juez dejó en libertad al autor y permitió que siga conviviendo puerta con puerta con esta familia. Una ridícula orden de alejamiento de cinco metros es la única prevención adoptada.

"Él lleva tiempo teniendo problemas con las drogas pero más o menos había respetado a los vecinos. Sin embargo, desde hace un año la cosa ha ido a peor y la ha tomado conmigo y con mi familia", relata la mujer, tras recordar que a finales de octubre, estando embarazada, fue víctima de una agresión a manos de este individuo. "A partir de ahí comenzó a acosarme, junto a sus amigos, para intentar sacarme dinero para droga y bebida", explica. En el medio de estas trifulcas está también el sospechoso incendio de una furgoneta de un negocio cercano que dañó a su coche.

Ya entonces, Ana Isabel declaraba a este periódico que tenía miedo "por mí y por mi hija". Sus presagios se cumplieron en la tarde del pasado viernes. "Este chico timbró en mi casa y como vi que estaba en mal estado, le dije que no quería saber nada y le cerré la puerta. Al rato ya escuché los gritos de mi hija, que llegaba de pasear a los perros".

El vecino, de unos 40 años, había agarrado a la muchacha por detrás, intentó taparle la boca y la introdujo por la fuerza en su piso, tirándola después al suelo. La rápida intervención del padre, que pudo poner el pie para evitar que cerrase la puerta, frustró el intento de secuestro.

"Nos amenazó de muerte a toda mi familia, incluido mi bebé de dos meses. Vivimos con miedo e impotencia"

La Policía se personó a los pocos minutos, "porque a este ya lo conocen bien", y eso alteró aún más al presunto delincuente. "Se volvió contra nosotros y nos dijo que iba a matar a toda la gente de casa, incluido mi bebé de dos meses; que era del Grapo y que nos iba a pegar un tiro", detalla.

El pasado lunes, tres días después del incidente, el hombre se sentaba en el banquillo del Juzgado de Guardia. En su defensa declaró que había sido la niña la que se le había metido en casa y negó cualquier intento de secuestro.

Su falaz argumento fue tumbado por la contundencia de la familia de Ana Isabel y de todos los vecinos que acudieron para confirmar el carácter conflictivo del acusado, aludiendo a los últimos conflictos, como la rotura de todos los cajetines de la luz, dejando sin suministro a todo el edificio.

Sin embargo, pese a esta sólida prueba de cargo, el juez se limitó a dictar una orden de alejamiento de solo cinco metros de la menor, lo que la obliga a continuar cruzándose cada día con su agresor en el portal y en las zonas comunes del inmueble. "La Policía nos aconsejó que nos fuésemos a otro piso, pero no me parece justo. ¿Acaso debemos marcharnos todos los vecinos?", se pregunta, incrédula, esta mujer.

Una pontevedresa, obligada a cruzarse en el portal con el vecino...
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