Los pontevedreses entran "en números rojos" a cuenta de la luz

El tope del gas eleva facturas domésticas hasta los 700 euros mensuales ► Las reclamaciones se multiplican por tres en las oficinas del Instituto Galego de Consumo, cuyo responsable provincial explica a Diario de Pontevedra qué se puede reclamar y cómo
Un cliente delante de una factura de la luz. BEA CÍSCAR
photo_camera Un cliente delante de una factura de la luz. BEA CÍSCAR

El pulso que está planteando la crisis energética podría dejar en anécdota el desafío de la pandemia por covid y eso que, como es bien sabido, dos años de restricciones, Ertes y recesión de consumo no fueron peccata minuta.

  1. "Avalancha de gente protestando por el recibo"
  2. La mayoría se dio cuenta a partir del recibo de septiembre
  3. ¿Se puede reclamar?
  4. A quién afecta
  5. Hay que mirar con lupa las ofertas: no solo cuenta el precio del kilovatio
  6. ¿Cuál es la mejor tarifa?
  7. ¿En qué mercado estoy?
  8. "Vamos a empezar a reclamar por la vía judicial"
  9. ¿Y si la factura se retrasa?

La espiral inflacionista que azota a la empresa y el consumidor se ha desatado sin freno en la comercialización de energía, cuyas tarifas no han hecho más que crecer desde junio de 2021, cuando aparecieron en escena las famosas horas punta, llano y valle. La nueva tarifa de la luz abocó a muchos usuarios a poner lavadoras de madrugada y meses después la invasión rusa de Ucrania volvió a disparar los precios.

El último hándicap es la famosa excepción ibérica que lograron España y Portugal y el inmediato tope del gas que se estableció en el mercado gasístico en ambos países a finales de abril. El Gobierno asegura que si no fuera por este cepo las tarifas serían más elevadas, pero en la práctica esa limitación ha significado la introducción de un mecanismo de ajuste en las facturas para compensar a las centrales que queman gas. Una especie de compensación que ha disparado el gasto mensual en electricidad y que, de hecho, ya representa más de la mitad del coste de la factura.

Su cotización oscila cada hora y cada día y desde hace semanas supera el valor del kilovatio. Los españoles ya pagan más por el tope del gas que por consumo de energía y, como uno puede presumir, los vecinos de las Rías Baixas no son ninguna excepción ibérica.

"Avalancha de gente protestando por el recibo"

Las principales organizaciones de consumidores de la provincia aseguran que el aumento desmedido del recibo de la electricidad está causando estragos en las economías domésticas, hasta el punto de que muchas familias pontevedresas están entrando "en números rojos" a causa del gasto energético.

La Asociación de Consumidores y Amas de Casa Rías Baixas asegura que desde hace unas semanas está registrando "una avalancha de gente protestando por el recibo de la luz". En infinidad de casos "las facturas se han triplicado, cuadruplicado, quintuplicado y más, y recibos que rondaban los 70 euros están pasando a 500, 600 e incluso 700 euros sin incluir el gas, solamente contando la electricidad", advierte la técnico de consumo María Álvarez.

Los importes han generado "descubiertos" en multitud de cuentas bancarias y con el perjuicio añadido de que muchas entidades financieras cobran una comisión por esa falta de fondos que genera el recibo. Esta última prima oscila en función de cada banco, pero según avanza Álvarez, "está prohibida y se puede reclamar".

La mayoría se dio cuenta a partir del recibo de septiembre

El jefe del servicio provincial del Instituto Galego do Consumo, Alfonso Diéguez, confirma que las quejas por el disparate de la energía se han multiplicado. En la delegación de Pontevedra se presentaron entre enero y septiembre 893 reclamaciones y en la de Vigo 1.364, casi el triple de lo que se presentaba hace un año.

Los clientes se movilizaron, sobre todo, en los últimos dos meses, pues al parecer "durante las primeras dos facturas la gente no se percató tanto del tope del gas, pero en la de septiembre han visto que el coste mecanismo de ajuste es superior al de la energía consumida, lo que les ha animado a reclamar. Muchos no pueden hacer frente al pago", indica Diéguez.

En los contratos de mercado libre (que tienen una tarifa fija) el mecanismo de ajuste aparece desglosado, pero en las de mercado regulado (en el que la tarifa varía cada día y cada hora) está incluido en el gasto energético. En estos casos "el usuario nota que paga mucho, pero no sabe por qué y suele achacarlo (erróneamente) a que las lecturas del contador no son las adecuadas".

Los que no se pasen al mercado regulado pagarán el triple de gas
La llegada de las bajas temperaturas elevarán sin paliativos la factura energética, aunque en este caso es más fácil la escapatoria. Los expertos creen que la previsión de que los recibos se triplicarán "será una realidad", pero con la salvedad de que solo ocurrirá a los clientes con contratos en el mercado libre. "Por eso es importante que la gente se pase al mercado regulado. De hecho, es algo en lo que está insistiendo el Gobierno, pero la mayoría de los clientes no lo saben", apunta Alfonso Diéguez.

Desde la invasión rusa a Ucrania, el precio del gas se ha multiplicado por tres en el mercado libre, mientras que en el regulado la cotización es la mitad.

¿Se puede reclamar?

El Instituto Galego do Consumo emplaza a todos los usuarios que consideran que su factura se ha hinchado de más a reclamar.

El primer paso es presentar una reclamación a la compañía comercializadora, la que le cobra el recibo, y esperar un mes. Si pasado ese plazo no recibe respuesta, la recomendación es que acuda a las oficinas de Consumo, presente otra reclamación aportando esa queja previa y solicite el arbitraje. Los técnicos estudiarán entonces la documentación aportada y el tipo de contrato para dirimir "si esas facturas son reales" y si el afectado puede no pagarlas.

El servicio está "colapsado" por el volumen de quejas y todavía no sabe a ciencia cierta qué recorrido tendrán las reclamaciones. No obstante, Diéguez da una pista: eso de que el tope del gas duplique la factura entra dentro de la "normalidad", pero "los recibos que se triplican o más suenan raro". Además, subraya que en el arbitraje se da razón al consumidor en entre el 80% y el 90% de los casos, "por eso es importante consultar a Consumo". En las oficinas o el teléfono gratuito 900 231 123.

A quién afecta

El mecanismo de compensación afecta tanto a los clientes del mercado libre (que tienen una tarifa fija) como a los del mercado regulado (en el que la tarifa varía cada día y cada hora en función de la oferta y la demanda). La única excepción son los consumidores que tienen contratos de mercado libre anteriores al 26 de abril (cuando entró en vigor el tope del gas), pero siempre que sigan vigentes, porque la mayoría tienen una duración de entre uno y dos años. A partir de ahí, la empresa está en condiciones de introducir el concepto de compensación.

Hay que mirar con lupa las ofertas: no solo cuenta el precio del kilovatio

Las tarifas energéticas varían cada día y oscilan en función de la estrategia de cada compañía, aunque si se tiene que establecer un promedio se puede decir que el kilovatio hora tiene un precio promedio de 15 céntimos y que el concepto de compensación por el tope del gas baila entre los 20 y los 25 céntimos.

¿Cuál es la mejor tarifa?

Las asesorías energéticas que siempre han tenido clara cuál era la contestación dudan ahora qué responder. "Las condiciones cambian de un día para otro sin avisar y las compañías no respetan las condiciones", denuncia uno de los profesionales activos en la ciudad.

No obstante, si hay que mojarse, el responsable provincial del Instituto Galego de Consumo recomienda que los clientes del mercado regulado permanezcan en el mismo y que los del mercado libre valoren que ofertas les hacen en uno y otro. Eso sí, siempre con lupa, porque "las compañías de mercado libre no están informando de que al precio del kilovatio hay que sumarle el tope del gas". Y siempre consultado antes a Consumo.

¿En qué mercado estoy?

La factura debe especificar el tipo de contrato que tiene firma el cliente y la vigencia, aunque a veces esta información también se puede averiguar por el nombre de las compañías. Naturgy, por ejemplo, tiene dos sociedades: Gas Power, que es la comercializadora de la tarifa regulada, y Naturgy Iberia, la que trabaja con el mercado libre.

"Vamos a empezar a reclamar por la vía judicial"

La Asociación de Consumidores y Amas de Casa Rías Baixas avanza a este periódico que comenzará a "tramitar las reclamaciones por las facturas de la luz por la vía judicial". "Si no llega a 2.000 euros no necesitamos ni abogado ni procurador y por supuesto que no queremos obstaculizar la justicia, pero a los consumidores no nos dejan otra opción. Las distribuidoras no explican el porqué de estas facturaciones excesivas", defiende la técnica de Consumo María Álvarez, que trabaja codo con codo con la abogada Rosa Vales Villamarín.

Rías Baixas afirma que "los consumidores se ven completamente desprotegidos porque les dan largas"

La asociación denuncia que desde hace un año las comercializadoras y distribuidoras ya no contestan a las propuestas de mediación que les remite. Y añade que "la mayoría de los consumidores se ven completamente desprotegidos, porque las compañías no les contestan el teléfono o le dan largas, y cuando van a las oficinas tienen que aguantar colas y colas para que después el empleado le diga que eso no es su problema y que pondrán una reclamación".

¿Y si la factura se retrasa?

La asociación, que ha alargado horarios para poder atender la avalancha de consultas, insiste en que la única opción de reducir las facturas que están llegando a casa es "reclamar y reclamar".

Además, incide en que cuando las facturas se retrasan la obligación de la comercializadora es "prorratear esa factura en tantos meses como fallos administrativos ha tenido, de modo que si no me han facturado en un semestre, ese importe me lo tienen que dividir en seis meses".

El Instituto Galego do Consumo va más allá y asegura que las facturas que no se emitan de forma mensual pueden ser reclamadas.

Y otro extra: la financiación del bono social
La factura eléctrica ha añadido, además, un nuevo extra: una compensación por la financiación del bono social, que implica un desembolso promedio de unos 16 euros al año. En un principio, el Gobierno pretendía que este tipo de bonos fueran asumidos por las energéticas, pero el Supremo aceptó las quejas de la patronal y obligó a repercutir el gasto entre todos los agentes implicados.

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Es el número de familias de la ciudad de Pontevedra que en estos momentos son beneficiarias del bono social energético, cuyas bonificaciones pueden llegar este año, de manera excepcional, al 70% de la factura en el caso de consumidores vulnerables severos.

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