Los pontevedreses se resisten a dejar las mascarillas en el cajón

Aunque, salvo excepciones, ya no son obligatorias en interiores, la mayoría de empleados y clientes las siguen llevando, pero también hay locales en los que ya han dejado de verse
Un camarero y dos clientes del café Central, los tres sin mascarilla. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Un camarero y dos clientes del café Central, los tres sin mascarilla. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Pocas personas se habrán librado de ser encasilladas en algún momento de su vida en una categoría determinada en función de sus preferencias: de derechas o de izquierdas, de playa o de montaña, de carne o de pescado... Ahora, la evolución de la pandemia ha traído consigo otra clasificación: la de "con" o "sin" mascarilla. Y lo cierto es que, de momento, a pesar de que desde este miércoles ya no son obligatorias en interiores (salvo determinadas excepciones), los pontevedreses siguen siendo mayoritariamente "con".

Este miércoles las mascarillas volvieron a formar parte del paisaje interior de supermercados, comercios, peluquerías, talleres y de la mayor parte de negocios, en los que por ahora son más los empleados que portan este elemento de protección que los que han decidido dejarlo en casa. Entre la clientela, la proporción de personas sin mascarilla es algo mayor, pero siguen siendo más los que las usan.

Gabriel Pereira, empleado de Paralel Store: "Nosotros de momento la llevamos porque puede haber clientes que se sientan inseguros"

"Nosotros de momento la llevamos, porque puede haber personas que se sientan inseguras si te ven sin ella. Hemos decidido ver cómo actúa la gente al menos hasta final de mes e ir haciendo en base a eso y de momento la mayoría de clientes la llevan", explicaba este miércoles Gabriel Pereira, empleado de la tienda de ropa Paralel Store.

Gabriel Pereira, empleado de Paralel Store. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Gabriel Pereira, empleado de Paralel Store. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Aún así, también hay comerciantes que han dado ya el paso de trabajar sin ella. Es el caso de Nanda Castro, de la tienda de cosmética natural y jabones artesanos Aromara, en la calle Marquesa.

Nanda Castro, responsable de Aromara: "A nivel de prevención hemos hecho todo lo que había que hacer; ahora no tiene sentido seguir usando mascarilla"

"Yo ya tenía muchas ganas de que pudiésemos volver a vernos las caras. Creo que a nivel de prevención ya hemos hecho todo lo que teníamos que hacer. Después de dos años de pandemia, de tener a los niños con doble pauta de vacunación y a los adultos con triple pauta y de que tanta gente haya pasado ya el covid, es el momento de retirar las mascarillas. Yo tengo una en el cajón por si entra alguna clienta reticente y aprensiva, pero por lo demás, no me la pongo salvo que sea estrictamente obligatorio", explicó.

Nanda Castro, en su tienda Aromara. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Nanda Castro, en su tienda Aromara. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

En el caso de la hostelería, la mayor parte de los camareros siguen con ella, aunque entre los clientes es más fácil encontrar caras desnudas, pues en este tipo de establecimientos ya se llevaba tiempo sin obligación de usarlas para consumir, así que no cuesta tanto vencer esa barrera psicológica. Y también hay algunos locales en los que el personal ya no usa la mascarilla, como la cafetería Central. "La ley dice que ya se puede sacar y la verdad es que ya estábamos cansados de llevarla, porque con el calor se hace difícil trabajar con ella puesta", indicó Jose, camarero en este café de la calle Peregrina. "Yo ya no la llevo y no he encontrado ningún cliente que me haya puesto mala cara".

Cristina Incógnito, Multiópticas en Michelena: "El nuestro es un establecimiento sanitario, así que siguen siendo obligatorias, pero lo vemos bien porque trabajamos muy de cerca con los clientes"

Otros espacios donde sí abundan más los "sin" mascarilla son los gimnasios, ya que llevarlas para practicar ejercicio físico resulta más incómodo que para otro tipo de actividades y por eso muchos usuarios estaban deseando deshacerse de ellas.

Usuarios del gimnasio BeOne de Campolongo, sin mascarilla. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Usuarios del gimnasio BeOne de Campolongo, sin mascarilla. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

"Es el momento de ir dando pasos, por eso me parece bien retirarlas. Además, el hecho de que no sean obligatorias no implica que quienes quieran seguir llevándolas no puedan hacerlo. En nuestro gimnasio tenemos buena ventilación; el aire se renueva cada 15 o 20 minutos y eso da tranquilidad. Y para practicar ejercicios intensos incluso diría que es recomendable no llevar mascarilla", indicó José Bamio, gerente del gimnasio BeOne en Campolongo.

Jose, camarero en la cafetería Central: "Yo ya no la llevo y no he encontrado a ningún cliente que me haya puesto mala cara"

El contrapunto a todos los negocios donde ya no son obligatorios estos elementos de protección son aquellos en los que sí lo siguen siendo, por ejemplo, en los establecimientos de carácter sanitario como las ópticas. "En parte lo vemos bien, porque para graduar o para tomar medidas para gafas trabajamos muy de cerca. Para los clientes también es obligatorio", explicó Cristina Incógnito, responsable de Multiópticas en la calle Michelena.

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