El popular Sintrom pierde el trono

La rebaja de precio y las indicaciones médicas logran que los anticoagulantes de acción directa se impongan al fármaco que reinó en el mercado durante 70 años ►El CHUP atiende a más de 10.000 pacientes con problemas de coagulación
Integrantes de la sección de Hemostasia, Trombosis y Coagulación del Área Sanitaria, ubicada en Montecelo. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Integrantes de la sección de Hemostasia, Trombosis y Coagulación del Área Sanitaria, ubicada en Montecelo. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

El popular Sintrom se ha bajado del podio como el tratamiento anticoagulante oral más empleado durante siete décadas para prevenir la formación de coágulos en los vasos sanguíneos. Y, como uno podía presumir, el área sanitaria de Pontevedra y O Salnés no es una excepción.

El ranking está ahora liderado por los anticoagulantes de acción directa, unos medicamentos con efectividad similar pero que ofrecen bastantes más ventajas al paciente, ya que condicionan menos la alimentación, se administran a dosis fija, exigen controles más espaciados en el tiempo (una vez cada seis meses si todo va bien) y reducen el riesgo de hemorragia cerebral.

La jefa de la sección de Coagulación del servicio de Hematología del Área Sanitaria, la hematóloga María Ferreiro, explica que una de las grandes razones que ha aumentado el uso de los anticoagulantes de acción directa es la calificación de uno de ellos, el dabigatrán, como genérico, lo que ha reducido el precio e incrementado la demanda. De rondar los 90 euros, el tratamiento se despacha ahora a 45 euros y, además, desde la semana pasada el Sergas "también lo financia para trombosis venosa y embolia de pulmón", precisa la especialista.

María Ferreiro. JAVIER CERVERA
María Ferreiro. JAVIER CERVERA

La sección carece de datos exactos sobre la cantidad de estos fármacos que se están despachando en estos momentos en el área sanitaria, pero asevera que "cada vez se usan más". Como ejemplo, explica que cerca del 70% de los anticoagulantes se inician a raíz de una fibrilación auricular (la arritmia más frecuente) y, si antes el ocho de cada diez pacientes recibían Sintrom, "ahora sucede al revés: "Un 20% empiezan con Sintrom y el 80% con anticoagulantes de acción directa".

¿Cuándo se financia? Las indicaciones de las sociedades científicas también reman a favor de esta nueva generación de fármacos. La propia Agencia Española del Medicamento publicó en febrero un informe en el que señala que los anticoagulantes de acción directa son "la mejor opción" para abordar la fibriliación auricular (salvo que se dispongan de prótesis mecánicas) y el ictus. ¿Cuál es el escollo? Que, pese a las ventajas y a las recomendaciones médicas, "el criterio de financiación no ha cambiado", lo que en opinión de la doctora Ferreiro "es una faena" para asistentes y asistidos.

La Administración solo costea este tipo de medicamentos en cuatro supuestos: pacientes que han tenido un antecedente de hemorragia cerebral, pacientes con arritmia que llevan más de seis meses con Sintrom y no tienen un control correcto, pacientes que han sufrido trombosis aun tomando anticoagulante y pacientes con una dependencia igual o mayor al 40% en la escala de Barthel.

Además, la jefa de la sección de Coagulación remarca que estos fármacos no siempre están recomendados para todos los pacientes. En el caso del dabigratán, por ejemplo, que se comercializa bajo el nombre de Pradaxa, no se puede suministrar a enfermos con insuficiencia renal ni a los pacientes que no pueden tragar, "porque el fármaco no se puede machacar".

Cambio de tratamiento

Las personas en tratamiento anticoagulante pueden solicitar la sustitución del Sintrom por los nuevos fármacos en Atención Primaria. Los médicos de cabecera pueden tramitar el cambio desde la propia consulta, aunque es habitual que deriven la sustitución a la sección de Coagulación. Los profesionales de la unidad revisan si la indicación es correcta, ya que, además de no estar indicado para personas con prótesis mecánicas, tampoco se permite su uso en pacientes con otras patologías, como la estenosis mitral severa. Además, evalúan el riesgo trombótico y hemorrágico, la edad, los antecedentes, el peso y el resto de medicación que toma el paciente por si hay alguna posible interacción medicamentosa.

A continuación se realiza una analítica y, si finalmente se autoriza el cambio, la consulta de enfermería ofrece información sobre el nuevo fármaco.

Más de 10.000 pacientes en el área pontevedresa toman anticoagulantes

Actualmente, en el área sanitaria hay más de 10.000 pacientes que toman algún tratamiento anticoagulante, de los que más de la mitad ya emplean anticoagulantes de acción directa.

La unidad que dirige Ferreiro afronta jornadas con hasta nueve pacientes nuevos, sobre todo a causa de una fibrilación auricular, pero también son frecuentes los casos de ictus y trombosis. En el primer caso (arrimita), el debut suele ocurrir a una edad avanzada, pero hay pacientes que comienzan tratamiento mucho antes. Por ejemplo, los que sufren embolia de pulmón o las mujeres que sufren trombosis venosa profunda asociada a los anticonceptivos orales, "que a veces empiezan tratamiento con 20 años".

En los últimos años la dispensación de tratamientos anticoagulantes ha crecido a un ritmo del 10% y, la previsión, es que lo siga haciendo. Por un lado, porque la fibrilación auricular aumenta con la edad y el envejecimiento de la población es un hecho incontestable. Y por otro lado, porque ha crecido el número de dispositivos que detectan anomalías en el ritmo cardíaco.

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