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El PP se impuso en el ámbito urbano y en casi todo el rural pese a la subida del BNG

Votantes en la jornada electoral del 12 de julio. DP
Gente votando en el colegio Campolongo. DAVID FREIRE
Los populares ganaron en 102 de las 106 mesas electorales de Pontevedra y el Bloque superó al PSOE y a las coaliciones de izquierdas situándose como la segunda fuerza más votada

Las elecciones gallegas del domingo han vuelto a teñir de azul el ámbito urbano y casi todo el rural de Pontevedra. El PP ganó en 102 de las 106 mesas electorales del municipio a pesar de que su hegemonía se ha reducido en comparación con los comicios de 2016. Y todo ello debido al avance del BNG, que se sitúa como la segunda fuerza más votada al superar al PSOE y a las coaliciones de izquierdas (Galicia en Común y Marea Galeguista), que hace cuatro años se disputaban esta posición con otra marca.

Los nacionalistas mantuvieron el imbatible feudo de A Canicouva y le arrebataron dos mesas al Partido Popular: una en el barrio de O Gorgullón y otra en A Parda. En uno de los dos colegios de Ponte Sampaio, que estuvo muy presente durante la campaña por la supresión del médico del consultorio, hubo un empate técnico entre ambos partidos. En el otro venció la formación del charrán, aunque por la mínima. El BNG se quedó a tres votos de superar a su rival en un núcleo que siempre ha dominado la derecha. 

El PSOE se vio relegado a la tercera posición todas las mesas, salvo en seis, en las que superó al Bloque. Los socialistas se convirtieron en segunda fuerza -siempre detrás del PP- en mesas situadas en A Parda, Campañó, Santa María de Xeve, Estribela, Mourente y en dos de las seis urnas de Monte Porreiro. En este último barrio, los nacionalistas obtuvieron más sufragios, aunque la victoria en la urbanización más poblada de la capital provincial fue para los de Alberto Núñez Feijóo. 

BNG y PSOE, que gobiernan en coalición en Pontevedra, empataron en el segundo puesto en Verducido, parroquia de la que es natural el que será el nuevo concejal socialista de Benestar Social, Marcos Rey. 

CÓMPUTO. A pesar de la rotunda victoria por mesas del PP durante las pasadas elecciones autonómicas, la mayor parte de los vecinos que el domingo ejercieron su derecho al voto en Pontevedra apostaron por opciones de izquierdas

Las fuerzas que tendrán voz en el nuevo Parlamento gallego sumaron 18.186 votos: 10.708 procedentes del Bloque y 7.478 del PSOE. La derecha, representada por el Partido Popular, alcanzó 16.918.

Feijóo no pudo en la provincia con O Grove, A Illa, Soutomaior, y Fornelos

Imagen de las votaciones en un colegio electoral de Pontevedra. DAVIR
Imagen de las votaciones en un colegio electoral de Pontevedra. DAVID FREIRE

Cierto que Núñez Feijóo igualó con su cuarta mayoría absoluta a Manuel Fraga. Pero más cierto aún que el de Os Peares volvió a teñir del azul pepero el mapa municipal de la provincia de Pontevedra, como no ocurría desde los tiempos en que Rafael Louzán presumía de cartografía monocolor después de cada cita con las urnas. 

Solo cuatro aldeas galas resistieron al ciclón popular: Fornelos de Montes y A Illa, donde los socialistas resultaron los más votados; y O Grove y Soutomaior, que apostaron esta vez por el BNG. De los cuatro concellos hostiles al PP, dos lo son en mayor medida, ya que el PSOE le sacó 71 votos en Fornelos y el Bloque dejó a la lista de Feijóo a 160 papeletas en Soutomaior. Los otros dos municipios impermeables a la mayoría popular lo fueron por muy poco. Tanto que en O Grove dos votos separaron al PP de ser el más votado; y en A Illa se quedó a sólo 9 sufragios del partido socialista. En toda Galicia, el Partido Popular fue primera fuerza en 298 de los 313 concellos de la comunidad; el PSOE en 9 (los dos citados en Pontevedra, tres en Lugo, 4 en Ourense y ninguno en A Coruña; y el BNG en seis, los dos de Pontevedra, tres en Ourense y el de Corcubión en A Coruña. 

Las paradojas de la Ley Dhont hicieron que con 21.835 votos menos, los populares hayan perdido un sólo diputado, que todavía podrían recuperar con el voto emigrante, a costa del sexto escaño socialista. Resulta paradójico porque el PSOE, con menos de 14.000 votos más que hace cuatro años, se hizo con dos puestos extra en el Parlamento gallego respecto a los que ocupó en 2016. Y al BNG, pese a aumentar su cuenta corriente de sufragios casi cinco veces más que el PSOE, con un ascenso de 67.342 papeletas, su despegue le proporcionó únicamente cuatro escaños más, un resultado que le supuso triplicar sus resultados de 2016. 

Otra de las incógnitas de la noche del domingo estaba en saber el daño electoral que Vox y Ciudadanos le podían causar al PP. En términos generales, el escrutinio le dio la razón a Feijóo cuando decía durante la campaña que ninguno de estos partidos del espectro de la derecha se iba a sentar en el Parlamento autonómico. Así fue, pero aplicando la Ley Dhont, en la provincia de Pontevedra el PP estaría ahora mismo al borde de los 12 escaños de haber sumado para sí los 8.749 votos obtenidos por Vox y los 4.695 que alcanzó la formación naranja. Desde luego, el undécimo escaño que cayó en manos del PSOE se hubiera retenido. 

Las abstenciones, tan temidas durante la campaña electoral en previsión de que el miedo al coronavirus desanimase a muchos votantes, se comportaron todavía mejor que hace cuatro años. En realidad, el domingo se quedaron en sus casas 87.205 electores menos que en 2016, casi cinco puntos menos en el porcentaje total del censo. Y la participación también subió 3,8 puntos porcentuales en relación a las votaciones de hace cuatro años.

El PP se impuso en el ámbito urbano y en casi todo el rural pese a...
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