'Caqui' Viñas: "Mi pregón fue horroroso porque no estaba cómodo. Esa misma semana casi se muere mi hijo"

Propietario de la histórica Librería Viñas y pregonero del Entroido en el año 2013, Joaquín ‘Caqui’ Viñas lleva el carnaval en sus venas. Su ingenio y su pasión lo han convertido en una figura referente de esta celebración y desde que descubrió el mundo del disfraz con 16 años, nunca ha renunciado a su popular nariz de payaso
'Caqui' Viñas con su popular nariz de payaso. RAFA FARIÑA
photo_camera 'Caqui' Viñas con su popular nariz de payaso. RAFA FARIÑA

¿Cómo comenzó su vinculación con el Entroido pontevedrés?
Desde pequeño. Yo era el único sobrino de mis tías y cuando llegaba esta fecha, me disfrazaban de cualquier trapallada. Yo siempre quería ir de payaso así que siempre me disfrazaban de eso. Por el comercio, mi familia siempre tuvo de mano el Carnaval. Siempre estuve vinculado con él.

¿A qué se debe su predilección por el disfraz de payaso?
Porque me gusta muchísimo el circo. Pero además de eso, desde que el Carnaval salió a la calle, yo empecé a formar parte del jurado, y en una reunión hace años una concejala de Pontevedra nos explicó a los miembros del jurado que teníamos que premiar los disfraces que fuesen más originales y no valorar tanto otros, como los de payaso, que eran todos iguales. Como yo no estaba de acuerdo, desde entonces decidí ir siempre de payaso.

¿Este año entonces volverá a ir con su popular nariz de payaso?
Para estos carnavales tengo cuatro disfraces a conjunto con mi hija. Vamos los dos disfrazados juntos. Y por supuesto, todos están entorno al mundo del payaso. Puedo ir disfrazado de pirata, por ejemplo, pero siempre con mi nariz de payaso.

Usted vivió la época en la que el Carnaval tenía que celebrarse casi en la clandestinidad.
Sí, había una época en la que sí que había bailes y disfraces pero estaba prohibido andar por la calle con caretas o antifaces. Una vez me sujetaron entre dos guardias porque iba vestido de Frankenstein e iba con la cara pintada de verde y los guardias pensaban que era una máscara y estaban empeñados en que me la quitara. Menos mal que pasó por allí Santiago Mariño e intercedió para que me soltaran. Aquella época era tremenda.

¿Qué es lo que más ha cambiado de esta celebración?
En nuestro comercio, que el Carnaval saliese a la calle nos perjudicó. Antes la careta era casi obligatoria y vendíamos muchísimas, algunas más baratas pero otras más caras. Todo eso desapareció. Cuando salió a la calle se dejaron de utilizar esas caretas y la gente pasó a los antifaces pequeños. Cada vez se gasta menos en esta fiesta.

El Carnaval pontevedrés es muy bonito y tiene los mejores premios. Con imaginación y cariño es fácil llevarte uno"

Hablando de su negocio, la Librería Viñas fue pionera en el sector del disfraz en esta ciudad.
Así es. Todo empezó porque un día apareció un viajante que vendía sombreros de cartón pintados. Fue un proceso que empezó poco a poco pero que fue fácil porque en Pontevedra la gente siempre tuvo ganas de juerga, aunque cada vez menos, tengo que decir. A la gente joven le preocupan más otras cosas hoy en día.

¿Actualmente cuál es la fiesta con la que más disfruta dentro del Carnaval?
Lo que más me gusta es el desfile del sábado, es una celebración genial. Y las Murgas lo mismo, aunque cada vez hay menos participantes, pero siempre merece la pena ir a verlas.

¿Cómo recuerda sus inicios formando parte del jurado?
Soy jurado porque alguien tenía que dar los premios. Cuando empezamos, el único que iba disfrazado era yo, el resto de jueces se lo tomaban mucho más en serio. Pero lo malo de esto es que nunca está todo el mundo contento con el jurado. Siempre hay gente que protesta. El que no consiga el primer puesto, está descontento. Siempre hay mucha competitividad.

¿Qué supuso para usted ser pregonero en el año 2013?
Pues mira, hay una cosa que muy poca gente sabe. La semana en la que yo tenía que dar el pregón, dos días antes casi se muere mi hijo, lo salvó el 061, que le trasladó al Hospital de Vigo. Pedí al Concello que no dijese nada a la prensa. El jueves por la noche, el día de antes del pregón, los médicos me dijeron que no había peligro de muerte y el viernes por la mañana confirmé que daría el pregón, pero sin duda, dar el pregón en las condiciones en las que yo lo di no se lo deseo a nadie. Fue horroroso, estaba representando un papel que no me gustaba y en el que no estaba cómodo.

¿Qué es lo que más caracteriza al Entroido pontevedrés?
El Carnaval pontevedrés es muy bonito y tiene mejores premios que ninguno, tiene un rival en Vigo y puede ser que allí algún premio sea mayor, pero aquí hay muchos más. Aquí con imaginación y cariño es muy fácil llevarte uno. Hay gente que se gasta mucho dinero en los disfraces.

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