Preocupante repunte de las enfermedades de transmisión sexual entre adolescentes

La pérdida del miedo al VIH ha derivado en un menor uso del preservativo y en una relajación de las precauciones ► Una mayor promiscuidad y el 'boom' de mantener sexo en grupo también propician los contagios, según un estudio
Una pareja cogida de la mano. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Una pareja cogida de la mano. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

El colectivo médico está seriamente preocupado por el repunte que están experimentando las enfermedades de transmisión sexual entre los jóvenes. Así lo expresan el jefe de Medicina Preventiva del CHUP, Javier Paz Esquete, y el exmiembro del Servizo de Uroloxía Manuel Varela Salgado, al repasar las conclusiones del segundo estudio sobre actitudes sexuales de los adolescentes, del que son coautores.

La encuesta, en la que participaron 451 alumnos de un instituto pontevedrés (de edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, aunque algunos llegaban hasta los 21), aporta una fotografía muy fidedigna de cómo ven el sexo los adultos del mañana.

La práctica totalidad dice conocer las enfermedades de transmisión sexual, siendo las más citadas el VIH (73%), la gonococia (35%) y la sífilis (25%). El 77% de los encuestados también señala al preservativo como método para prevenir su transmisión.

Pero una cuestión es la teoría y otra muy diferente la práctica. Puesto que la realidad que llega a las consultas es que cada vez hay más patologías asociadas al sexo, una tendencia que se percibe desde el año 2000, pero que se ha acentuado en el último lustro (con la excepción lógica del periodo de la pandemia).

De hecho, aunque el condón (79%) y la píldora (58%) se erigen como los métodos más conocidos para evitar un embarazo, solo el 35% de los encuestados reconoce haberlos utilizado alguna vez.

Solo uno de cada tres jóvenes encuestados admite haber utilizado alguna vez el preservativo o la píldora anticonceptiva

El doctor Paz Esquete señala como uno de los desencadenantes de esta situación que "se ha reducido el miedo al VIH, porque aunque es crónica ya no se muere tanta gente, y que hay un gran desconocimiento en torno a las otras enfermedades, por lo que apenas se utilizan métodos de barrera (preservativos)".

Pese a vivir en la sociedad de la información y disponer de multitud de canales, los adolescentes siguen sin tener una referencia clara para conseguir información sexual fiable.

"La primera fuente siguen siendo las amistades (en más de tres de cada cuatro casos), como ya detectamos en el estudio de 2009, y la segunda es internet (el 64%). Pero en internet hay cosas fiables y también muchas que no lo son", advierte Manuel Varela.

Su compañero agrega que "se cruzan información y desinformación y el adolescente no tiene criterios para saber cuál es la correcta y cuál es la que no". Una ambigüedad que se suma a la presión de las redes sociales, "que tiende a banalizar las relaciones, a fortalecer mensajes equivocados que no van precisamente en apoyo del adolescente".

Sexo en grupo

Otra práctica muy extendida, propiciada por la propaganda en las redes sociales, es el sexo grupal. "Se ve como una experiencia más y aunque hay gente que reconoce no sentirse a gusto con ellas, las acepta por temor a ser expulsada del grupo", indica Varela, tras subrayar el dato de que "no hay un abuso físico, pero sí una presión psicológica, especialmente entre las chicas".

Paz Esquete enfatiza que "la edad de inicio de prácticas sexuales cada vez es más precoz; y cuanto más precoces, la gente obviamente tiene menos conocimiento y se aplican menos medidas de barrera".

A este respecto, Manuel Varela llama la atención sobre las respuestas aportadas por los adolescentes: "Siguen sin utilizar el preservativo porque ven el sexo como una experiencia de fin de semana; dicen que al tomar algo de alcohol se olvidan de comprarlo y no falta quien asegura que prefiere pagar primero la copa, y si le llega para el preservativo, bien; si no pues nada... Se ve como algo secundario".

En 2009 la edad de la primera relación coital era algo superior a los 15 años, ahora ha bajado a 14,7 para los chicos y 14,9 para las chicas

Y hace hincapié en otra conclusión igualmente preocupante: "Se está arrinconando la parte emocional y se va solo a lo puramente sexual, es decir, la atracción física. Eso nos lleva a relaciones promiscuas con personas muchas veces desconocidas".

Este cúmulo de factores también contribuyen a la propagación de las enfermedades de transmisión sexual, que comienzan en edades adolescentes y se trasladan hasta la madurez.

Violencia de género

En el estudio también se consultó sobre la violencia de género. El rechazo es abrumador, más acusado entre las chicas (97,2%) que entre los chicos (88,4%). "Es positivo que se ven menos imposiciones machistas", destacan, "pero al menos la mitad de esa gente que ha tenido una primera experiencia sexual completa, no ha disfrutado. Entonces ya volvemos atrás".

Ambos profesionales coinciden en reivindicar la necesidad de mejorar la información sexual que se transmite a los jóvenes. Ya no solo en el hogar, sino también en las aulas, con unas asignaturas debidamente regladas e impartidas por profesionales.

La primera relación sexual es cada vez más temprana
Entre las conclusiones del estudio elaborado por los doctores Varela y Paz destaca la edad a la que los encuestados aseguran haber tenido la primera relación coital. En 2009 era algo superior a los 15 años y en esta ocasión la media ha bajado (14,7 para los chicos y 14,9 para las chicas).

Las diferencias surgen cuando toca valorar esa experiencia: más de la mitad de los varones afirma que fue placentera, valoración que solo comparte una de cada tres féminas. En cuanto a los motivos que la desencadenó se cita el deseo (65%), el amor (46%) y la curiosidad (46%).

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