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Primeras horas de una "rara" normalidad

Calles como Benito Corbal, Michelena o A Oliva contaron con bastante afluencia de personas que aprovecharon el primer día de la fase 1 para hacer recados. Por la tarde hubo menos viandantes. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Calles como Benito Corbal, Michelena o A Oliva contaron con bastante afluencia de personas que aprovecharon el primer día de la fase 1 para hacer recados. Por la tarde hubo menos viandantes. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Una treintena de bares y casi todo el comercio local optaron por reabrir sus puertas y acoger a los primeros clientes, que todavía no se sentían del todo cómodos ►La mayoría de la hostelería y los hoteles optaron por esperar

Nunca la normalidad había sido tan extraña. La provincia, al igual que el resto de Galicia, entró este lunes en la fase 1 de la desescalada tras casi dos meses de cuarentena. Lo hizo con un ambiente enrarecido. Abrieron solo una treintena de bares y casi todo el comercio local con superficies inferiores a 400 metros. Siguieron cerrados los hoteles y la mayor parte de la hostelería. Se podía ir a la terraza de un bar o a un comercio a comprar, pero quienes lo hacían reconocían no sentirse cómodos al no saber muy bien cómo moverse.

En imágenes | Las terrazas recobran vida en Pontevedra

Fueron los primeros pasos hacia la nueva normalidad, marcados por la recuperación del latido comercial, que ya pudo atender sin cita previa, por las administraciones, los negocios o las terrazas, una de las reaperturas más esperadas. "Este es mi primer café después del coronavirus y para mi hijo pequeño es la segunda salida a la calle desde que empezó todo", explicaba una mujer sentada junto a sus dos hijos en una terraza de la ciudad.

El ambiente de la mañana era similar al de cualquier lunes, aunque con más gente de lo habitual y muchos con mascarillas como medida de protección. Las ganas de estrenar la fase animaron a la población a salir para hacer recados o reencontrarse con sus amistades.

"Yo veo a mucha gente y muchos se acercan demasiado", explicaba una mujer. En general, se siguieron las normas de distanciamiento, pero también es cierto que a algunos les costaba aguantarse las ganas de tocarse y abrazarse. Les ocurría a dos señoras que se encontraban a la salida de la frutería y se dieron cuenta demasiado tarde de que se habían dado las manos mientras se preguntaban cómo estaba yendo todo, cómo estaba la familia.

Terraceo con Lores, Yoya Blanco, Tino Fernández e Eva Villaverde. DP

También el alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, salió a la calle y se tomó un café en El Club del Café. "Parecíanos importante saír e facer unha foto simbólica para animar á xente a consumir na hostelería local respectando todas as medidas de seguridade para que sigamos tendo uns datos tan bos como os actuais", explicaba Lores, acompañado por el teniente de alcalde, Tino Fernández, y las concejalas Yoya Blanco y Eva Villaverde. Para la Policía Local, que acumula 515 denuncias a 412 ciudadanos en lo que va de confinamiento, el comportamiento en general de los vecinos fue responsable.

El sol de la mañana ayudó. Tanto que un hombre de los que estrenaba terraza en el restaurante Rianxo, en la Praza da Leña, optó por quitarse la mascarilla y ponérsela en el cogote para protegerse. Las nubes salieron por la tarde y devolvieron a muchos a sus casas. Habrá días para volver a los bares.

Las tiendas. "Venimos a comprar unos zapatos porque todos le quedan pequeños"

Anxo y su madre, Sonia, comprando zapatos. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

El comercio extrema precauciones con desinfecciones con ozono y dispensando guantes y mascarillas

A Anxo esta cuarentena lo ha dejado con unas ganas tremendas de volver al cole y con los pies un poco más grandes. Lo cuenta su madre, Sonia, a la puerta de la tienda Creciendo juntos Elvi, en las Galerías Oliva. "Por eso venimos, tenemos que comprar unos zapatos porque todos le quedan pequeños", explica. Ambos esperan en la puerta de la tienda a que salga la cliente anterior para que no se reúnan muchas personas dentro. "Venimos ya de otras tiendas y nos está costando encontrar calzado porque después de tanto tiempo les faltan tallas y mercancía", cuenta Sonia.

Anxo, cuando le preguntan por el confinamiento, responde que él lo que quiere es volver al colegio pronto para reencontrarse con sus compañeros.

Marisa Pérez, de la tienda Silueta tallas diferentes. JAVIER CERVERA-MERCADILLOEn las mismas galerías muchos establecimientos han realizado limpiezas con ozono para eliminar patógenos antes de la reapertura. Además, una colección de desinfectantes, geles hidroalcohólicos, guantes y mascarillas conforman la carta de presentación de la totalidad de los establecimientos. Muchos obligan a colocarse la conocida como etiqueta respiratoria para entrar y los hay que pulverizan un producto desinfectante en la suela de los zapatos de cada uno de los clientes que entran, como Marisa Pérez, que regenta la tienda Silueta tallas diferentes en la misma galería. "Yo vuelvo ilusionada y con muchas ganas, creo que con todo esto la gente está concienciada de que es importante apoyar el comercio local", cuenta.

La semana pasada la dedicó a hacer limpieza en el establecimiento y ya algunas clientas hicieron alguna compra por encargo. Ahora, la tienda está abierta al público y extrema las medidas. Por ejemplo, tiene una plancha vertical de vapor a alta temperatura para desinfectar la ropa del establecimiento.

Primeras horas de una "rara" normalidad
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