Olalla Otero: "Los probióticos han abierto una oportunidad terapéutica, son una revolución"

Doctora en Biología y apasionada de la microbiología, Olalla Otero es una de las integrantes del equipo científico de Nutribiótica que ayuda a formar a los profesionales de la salud sobre el manejo de los probióticos, unos suplementos con organismos vivos de los que ha escrito un libro y de los que destaca su capacidad para mejorar y prevenir enfermedades
Olalla Otero
photo_camera Olalla Otero. DP

La bióloga e integrante de la empresa Nutribiótica Olalla Otero (Vigo, 1987) presentará este miércoles en el edificio Benito Corbal su libro El revolucionario mundo de los probióticos, en un acto organizado por la Asociación Socio Sanitaria Educativa Inflamatoria Intestinal (Asseii) y abierto al público a partir de las 19.30 horas. 

¿Cuánto es de revolucionario el mundo de los probióticos?
A día de hoy yo diría que los probióticos son la herramienta más específica para modular la microbiota y hacerla más saludable. Han abierto una oportunidad terapéutica y cada vez son más empleados por profesionales de la salud, por lo que sí son una revolución. 

Para los no entendidos. ¿Qué es la microbiota?
Son billones de  microorganismos que habitan en nuestro cuerpo y que, si están en equilibrio, nos ayudan a mantener la salud. Llevan a cabo acciones muy importantes por eso el desequilibrio de la microbiota puede producir algún trastorno o dificultar la recuperación de una patología. 

¿Cómo podemos saber si la microbiota no está funcionando bien?
Los síntomas intestinales son muy obvios. Podemos tener de repente diarreas o estar más estreñidos, pero también son comunes las infecciones genitourinarias que se producen por un desequilibrio de la microbiota del tracto urinario. No obstante, también hay síntomas extraintestinales, como una dermatitis o incluso trastornos del humor, porque la microbiota es clave para que la comunicación entre el intestino y el cerebro sea la correcta. 

¿Y cómo se puede saber el estado de la microbiota? Con un análisis, alguna prueba específica...
No es fácil saberlo. A veces con la sintomatología podemos intuirlo y otras veces se recurre a análisis de microbiota, normalmente son en heces, pero la información que nos dan es parcial, porque no conocemos el cien por cien de los microorganismos que integran nuestra microbiota. Sabemos de su importancia para la salud y se estudia desde hace décadas, pero estamos en el comienzo de su aplicación en la práctica clínica.

Dice que el probiótico ayuda a modular la microbiota, pero ¿en qué consiste exactamente?
Son microorganismos vivos, normalmente bacterias y algún hongo, que empleados en cantidades adecuadas confieren un beneficio. Lo que tenemos que saber es exactamente qué microorganismo tenemos delante, porque no todos llevan a cabo las mismas funciones. Hay que saber el género, la especie y la cepa para conocer cuál es su potencialidad. Un ejemplo: sabemos que en general las bifidobacterias tienen una acción importante modulando la respuesta del sistema inmunitario, pero no todas tienen una acción demostrada. Por eso un poco este libro, porque pretende informar tanto al profesional como al paciente sobre qué probióticos pueden ser de utilidad en cada caso concreto. 

En Medicina no hay ninguna asignatura sobre microbiota, pero cada día hay más profesionales que se forman en este campo»

¿En qué patologías se administran con más asiduidad?
Se emplea mucho en infecciones de orina y vaginosis bacteriana, y en trastornos intestinales como gases, hinchazón abdominal o el síndrome del colon irritable. En muchos de estos casos los pacientes ven que no encuentran ningún fármaco con el que tratarse, porque son patologías funcionales que pueden ser originadas por una alteración de la microbiota.

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son las dos enfermedades inflamatorias intestinales más importantes. ¿Qué beneficios reportan los probióticos?
En las enfermedades inflamatorias intestinales hay como un patrón de disbiosis, es decir, un desequilibrio de la microbiota característico de estos pacientes. Hay más microorganismos que tienen una acción proinflamatoria y que pueden favorecer la inflamación del intestino. Se han hecho varios estudios, más quizás sobre la colitis ulcerosa, en  los que se comprueba una mejoría con el uso simultáneo de probióticos y fármacos. En muchos casos los resultados son mejores que con el fármaco solo. 

¿Quién puede asesorar a un paciente sobre el probiótico que mejor le conviene?
A día de hoy en la carrera de Medicina no hay ninguna asignatura que estudie la microbiota, pero cada día hay más profesionales que se forman en este campo, como médicos de gastroenterología, nutricionistas o farmacéuticos.

EE UU se plantea regularlos como fármacos, pero en España se consideran complementos alimenticios y no están financiados»

Hoy por hoy en el sistema sanitario se recetan como algo complementario y sin financiación.
Efectivamente. En Estados Unidos ya se está planteando regularlos como los fármacos, porque tienen un verdadero efecto, pero en España los probióticos están considerados como complementos alimenticios y no están financiados.

¿Son caros?
Pueden estar entre los diez y los 20 euros, pero depende mucho del tipo de probiótico. Los de origen bovino son más baratos que los humanos, pero éstos tienen una mejor adherencia al intestino y forman colonias que van a permanecer más en el tiempo, por lo que la relación entre coste y beneficio puede compensar. 

Se aplican de forma puntual, a largo plazo...
En microbioterapia siempre hay que individualizar. Hay personas con una cistitis que pueden tomar probiótico después un tratamiento con antibióticos, porque los antibióticos son fármacos que eliminan bacterias, pero también la microbiota beneficiosa. Los probióticos ayudan a que el deterioro de la microbiota sea menor y contrarresta efectos secundarios de los antibióticos como la diarrea o la cándida. Este quizás sea el uso más extendido, pero también hay personas, como aquellas con enfermedades inflamatorias intestinales, que toman probióticos durante largos períodos de tiempo.

"Hay personas que aunque piensen que están sanas seguramente necesiten probióticos»
¿Se deberían tomar de manera preventiva, sin que haya síntomas?
En Pontevedra no estamos tan mal, pero vivimos en un mundo que no contribuye a que tengamos una microbiota equilibrada. La alimentación tiene un impacto muy importante en la composición de la microbiota. Si nos alimentamos mal, la microbiota no está saludable, y también influyen el estrés, la contaminación... Hay personas que aunque piensen que estén sanas seguramente necesiten la toma de probióticos porque hay muchos factores externos que no ayudan. En Galicia tenemos una dieta atlántica que si la seguimos es muy beneficiosa para nuestra microbiota, y tenemos entornos naturales u relativamente poca contaminación. A lo mejor no es un mal lugar para tener una microbiota saludable, pero en muchos casos de forma preventiva sí se suelen recomendar. 

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