Publicistas y deportistas claman contra el cartel de Igualdade: "Es un delito"

La atleta paralímpica Desireé Vilas critica que "llevamos el body positive a un extremo poco sincero" y dos expertas en márketing todavía no se lo creen: "La violencia estética es una locura"
La gimnasta viguesa Desireé Vilas.                DP
photo_camera La gimnasta viguesa Desireé Vilas. DP

El verano, al final, no es de nadie. La polémica que generó el cartel del Ministerio del Igualdad con el slogan "el verano también es nuestro", tras conocerse la apropiación y modificación de las imágenes de sus modelos, supuso un error garrafal que indignó a distintos sectores.

Primero, a las personas discapacitadas, que han visto como desde las instituciones se obstaculiza su representación y cuando la obtienen, es de forma simbólica. Por otro lado, la sociedad y el sector publicitario denuncian las carencias de las campañas y la paradoja que se ha visto en este cartel contra la violencia estética que sufren las mujeres, aplicando igualmente cambios en sus imágenes.

Desireé Vilas, reconocida deportista paralímpica de Vigo, ha querido entrar a comentar la campaña y se ha mostrado crítica, "Es una broma que sea un cartel de Body Positive y que hayan arreglado el cuerpo de una chica por tener discapacidad".

Respecto a la tendencia publicitaria opina, "Llevamos el body positive a un extremo poco sincero". Denuncia que "incluir a una persona con prótesis en un cartel no sirve de nada si luego las playas no son accesibles" y lanza la pregunta "¿Realmente se hace algo para que las personas con discapacidad podamos tener el derecho de ir a la playa?". Aunque eso sí, está de acuerdo con que las mujeres sufren violencia estética, "Siempre tenemos que ser perfectas, tener el cuerpo perfecto". A su vez, recalca la necesidad de informar y contar con representación de personas con discapacidad en medios o en el deporte, "por eso intento crear contenido en redes como TikTok e Instagram".

PUBLICISTAS. Rosa Escolano, publicista de una marca pontevedresa, explica el protocolo en las campañas: "Modelos y empresas tienen que firmar un contrato en el que ellas ceden su imagen" y aclara que "no es para siempre, por un año o dos como mucho". Sobre la utilización y modificación de la imagen asevera, "es un delito".

Aunque Rosa es clara acerca de la violencia estética. "La modificación en publicidad de los cuerpos de las mujeres es una locura, una arruga, el pelo, todo se modifica". También en hombres, aunque asegura que en mujeres es más acusado porque "hay una exigencia extrema que a la industria le beneficia".

"La modificación en publicidad de los cuerpos de las mujeres es una locura. Una arruga, el pelo, todo se modifica"

Sobre la industria, Noa Táboas, graduada en Publicidad por la UVigo, comenta la importancia de que los mensajes Body Positive tengan gran calado en las redes sociales y acaben por influir en las grandes marcas, a las que considera "responsables de bombardear a las mujeres durante años imponiendo cánones de belleza imposibles de alcanzar". Resalta la importancia de que las niñas tengan como referentes a modelos con sus mismos cuerpos, y afirma que "están naciendo corrientes publicitarias con un aire más renovado" que tienen como objetivo "normalizar momentos naturales de las vidas y los cuerpos de las mujeres que hasta ahora eran tabú". En su opinión, "que las marcas se sumen a la tendencia ya sea por vender más o por conectar con el público" acaba teniendo un impacto positivo en las vidas de todas.

Reacciones en las redes sociales
Haciendo una línea cronológica,la polémica empezó después de que se viralizara el vídeo de Sian Green-Lord, la modelo con la prótesis en la pierna mostrándose indignada el jueves 28. Desde entonces las reacciones:

MINISTERIO DE IGUALDAD.  El Instituto de las Mujeres publicó un Tweet al día siguiente en el que decía desconocer que las modelos eran reales y delegaba responsabilidades en la artista creadora.

ARTE MAPACHE. La ilustradora y diseñadora del cartel se disculpó y aseguró haber contactado con las modelos para repartir beneficios y comprarles los derechos.

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