Una familia inglesa encuentra la felicidad en Marcón: "Queremos echar raíces aquí"

Después residir en Londres, Australia y Nueva Zelanda, esta familia inglesa decidió mudarse a la capital de las Rías Baixas tras leer artículos sobre su modelo urbano y porque "buscábamos una buena vida para nuestros niños". Desde hace tres años viven en Vilafranca. Sally, que es artista, y Huw, hidrogeólogo, impulsan desde Marcón proyectos empresariales para desarrollar el potencial geotérmico en Galicia
Sally y Hum Williams con sus hijos Maggie y Óscar en su casa de Marcón. GONZALO GARCÍA
photo_camera Sally y Hum Williams con sus hijos Maggie y Óscar en su casa de Marcón. GONZALO GARCÍA

"Conocimos Pontevedra por artículos que leímos en 2015 sobre cómo era la ciudad", asegura Sally Williams. Aquel año, en el que el modelo urbano pontevedrés consolidaba su proyección internacional con los premios de la ONU en Dubái, el de Nueva York y el de Hong Kong, su vida y la de su familia inició un camino de no retorno. Después de residir en Londres, Sídney (Australia) y Auckland (Nueva Zelanda) tomaron la decisión de mudarse a la capital de las Rías Baixas.

"Hemos viajado por todo el mundo por el trabajo de mi marido. Pero queríamos una buena vida para nuestros niños, que es lo que nos ofrecía Pontevedra", explica Sally, que es artista y que comparte proyectos empresariales con su marido, Hum, que trabaja como hidrogeólogo (www.aguaenodo.com y www.xeotermicagalega.com) para distintas iniciativas a nivel mundial.

"Los vecinos fueron encantadores. Éramos la familia inglesa. Nos traían huevos, calabacín, limones y manzanas", recuerda Sally tras llegar a Marcón

El 15 de febrero de 2019, Sally y Hum llegaron a Galicia con sus hijos Maggie, que ahora tiene siete años, y Óscar, de cinco. Eligieron vivir en el rural de Pontevedra, que el año pasado ganó población por primera vez desde 2001. "Queríamos un sitio para poder disfrutar. Además, teníamos el colegio al lado y queríamos un jardín, que era lo más importante", subrayan.

El sitio elegido para asentarse fue Vilafranca, en la parroquia de Marcón. "Era la primera vez que comprábamos una casa. Pudimos conseguirla tras convencer a la dueña, que se convirtió en nuestra vecina y en nuestra amiga", señala Sally, que destaca la buena acogida recibida. "Los vecinos fueron encantadores. Éramos la familia inglesa. Nos traían huevos, calabacín, limones y manzanas y los niños dibujaban para ellos", recuerda.

La familia Williams al lado del hórreo de su casa en Marcón. GONZALO GARCÍA
La familia Williams al lado del hórreo de su casa en Marcón. GONZALO GARCÍA

Su integración fue casi inmediata. Sobre todo gracias a sus hijos, que van al colegio de Marcón. "Se manejan mejor en castellano que nosotros. A los dos les encanta cantar en ‘galego’. Son muy sociables y les interesa mucho la música y el ambiente en el campo. Ser libres", dice Sally, que explica que su infancia fue muy distinta, pues creció en Southfields, un distrito de Londres.

Su marido, Huw, sí tiene referencias más próximas a Galicia. Es de St Agnes, una localidad del condado de Cornualles. Aún así, reconoce que el modelo urbano pontevedrés lo cautivó. "La paz que se respira en Pontevedra es genial. E ir por la calle andando es lo mejor", apunta. También reconoce que la gastronomía es un punto a favor de Galicia. "Mi plato favorito es el caldo. En Inglaterra no tenemos nada igual", afirma.

"Lo que más me gusta de Pontevedra es la peatonalización. Me encantan las vistas, las plazas y su desarrollo urbanístico", asegura Geoff Higgens, el abuelo materno

Este padre de familia, de 42 años, cree que la capital de las Rías Baixas será su último destino vital. Su esposa, de 40, lo tiene más claro. "Queremos echar raíces en Pontevedra. Y que los niños pertenezcan a esta comunidad tan maravillosa", añade. Tanto es así que su padre, Geoff Higgens, de 72 años, se piensa ya mudarse a Galicia desde Inglaterra. "Lo que más me gusta de Pontevedra es la peatonalización. Es un sitio tranquilo y cómodo para caminar. Me encantan las vistas, las plazas y su desarrollo urbanístico. Me veo viviendo al lado del mar. Pero, primero, tengo que mejorar el idioma", comenta.

Sally al lado de su padre, Geoff Higgens, y su marido Hum en A Verdura. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Sally al lado de su padre, Geoff Higgens, y su marido Hum en A Verdura. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

SOSTENIBILIDAD. Tanto Sally, que se desenvuelve a la perfección en castellano y que empieza a defenderse en gallego, como Hum, que habla más inglés debido a su trabajo, tienen un mismo lema de vida: la apuesta por la sostenibilidad. Participan en el programa de compost individual y mantienen una apuesta decidida por dar a conocer el potencial geotérmico de Galicia mediante la elaboración de un mapa. Sostienen que las administraciones deben sacar más provecho a este tipo de energía y a los usos de las aguas subterráneas. "Necesitamos dar un salto para incorporar la energía sostenible a la vida empresarial y doméstica. Podemos ser ambiciosos en este campo", recalcan.

Esta familia inglesa vive en la misma parroquia que Miguel Anxo Fernández Lores. "Lo que ha hecho el alcalde es fenomenal, por eso estamos aquí", apunta Sally, que asegura que si pudiera pedirle algo al regidor del BNG serían dos cosas: una apuesta mayor por las renovables y caminos más seguros para que sus hijos vayan al colegio.

Comentarios