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Quince respiradores para todo un país

Raquel Zolle. CEDIDA
Raquel Zolle. CEDIDA
La tragedia de las Uci colapsadas puede agravarse si el virus se extiende en países empobrecidos como Senegal

La tragedia de las UCI colapsadas y la falta de respiradores para salvar la vida de los enfermos puede multiplicarse si la Covid se extiende en los países empobrecidos con la misma saña que lo hizo en Europa o Estados Unidos. En Senegal, por ejemplo, hay solo 15 respiradores en todo el país para una población de 15,8 millones de habitantes. Lo explica Elena Touriño Lorenzo, expatriada de la Asemblea de Cooperación Pola Paz para el país y Guinea Bissau, donde realiza labores de seguimiento de los proyectos de la ONG.

Ella, junto a otros cooperantes de la provincia, sigue con especial preocupación la evolución de la pandemia en el país en el que desempeña su trabajo, que cobra todavía más importancia en tiempos de pandemia. Así, Touriño Lorenzo se encarga de llevar a cabo proyectos de seguridad alimentaria, potabilización del agua o la construcción de un hospital materno infantil en Guinea Bisau, al que no ha podido acudir desde la declaración de pandemia.

CENTROAMÉRICA. Por su parte, Alicia López Fariña, de Vilagarcía, es cooperante en la República Dominicana con la ONG Entreculturas. El país suma 400 muertos y 11.000 contagiados a día de hoy, "que para o pequeño que é o país non é pouco", indica la cooperante. Pero López también realiza proyectos en Haití, país limítrofe y que comparte isla con la República Dominicana. "En ningún dos dous países temos a garantía de que os datos estean a reflectir a realidade, xa que en estados fráxiles como o de Haití, o reconto é máis complicado", explica y cuenta que hay un gran flujo de trabajadores haitianos en República Dominicana que han vuelto a su país al parar la actividad. López coincide con otras de sus compañeras al señalar que las medidas de confinamiento "non se poden levar da mesma forma en contextos desfavorecidos que en Europa, aquí moitas persoas se non saen, non comen", cuenta.

Pese a la emergencia sanitaria por la que pasa el país, de momento no hay evidencias para la población de que el sistema sanitario, "que é moi mellorable", esté desbordado. Una situación diferente se vive en Haití, donde ya existían importantes carencias materiales antes de la pandemia. "Alí hai moitísimos problemas de seguridade alimentaria", indica. "Nesta situación nótanse moito máis as fendas, entre quen pode confinarse e quen non, entre quen pode traballar e quen non...", cuenta la arousana.

La también gallega Raquel Zolle es la expatriada de Enxeñería sen Fronteiras en Honduras, con 2.200 diagnosticados y 123 fallecidos. Ella vive y trabaja en el Sur del país, una región especialmente calurosa y seca, donde el consejo de lavarse las manos no siempre se puede seguir por la falta de agua. "El foco de la enfermedad está en el Norte del país, aquí no ha llegado pero se nota preocupación entre la gente porque hay más dificultades para seguir la cuarentena, o comes o te contagias", cuenta.

El trabajo de Enxeñeria sen Fronteiras se centra ahora en paliar los efectos postcoronavirus. "Se habla ya de una crisis alimentaria", explica Zolle. Para ello, la ONG prepara la dotación de semillas y métodos de almacenamiento de las mismas, así como la creación de huertos y gallineros. "Contamos con la colaboración de mariscadoras gallegas para reactivar el marisqueo en la zona, en el Golfo de Fonseca", cuenta.

Del mismo modo, la ONGD ayuda también a conectar empresas gallegas con la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, "la principal universidad aquí", para la elaboración de respiradores con garantías. "Se van encontrando avances de forma colaborativa, la gente está acostumbrada a ayudarse, no hay muchos medios, pero los vecinos se organizan para desinfectar espacios, por ejemplo", explica.

Enxeñería sen Fronteiras conecta a empresas gallegas con universidades de Honduras para fabricar respiradores

Tampoco Zolle valoró la posibilidad de regresar a España. "Me parecía más peligroso pasar por varios aeropuertos que quedarme aquí en casa", cuenta. Además, asegura que las oficinas de la Aecid (Agencia Española de Colaboración Internacional al Desarrollo) están pendientes de todas las personas en el exterior.

Pese a la gravedad de los datos de muertos y contagiados, muchos de estos países no detectan una expansión tan rápida del virus como en Europa o Estados Unidos. Los motivos pueden ser varios, según apuntan las propias cooperantes, desde unas temperaturas más elevadas en los países tropicales, al menor flujo de entradas y salidas del país, pasando por un sistema de recuento menos fiable que no está llegando a todos los casos.

La Coordinadora Galega de ONGD elaboró un informe en el que detalla algunas de las carencias existentes en los países empobrecidos en los que trabajan las organizaciones gallegas, donde el confinamiento es mucho más difícil. De este modo, la entidad concluye que ·"serán as persoas máis vulnerables dos países empobrecidos quenes sufrirán con maior intensidade as consecuencias sociais e económicas desta pandemia".

Según avanzó la FAO, tras la enfermedad vendrá el hambre y muchas entidades ya se preparan para el día después. Aún así, existen motivos para preocuparse por el presente, como la fragilidad de los sistemas sanitarios de determinados países. En Honduras, por ejemplo, hay 0,7 camas de hospital por cada 1.000 habitantes mientras en España hay tres. En países como Mozambique hay 0,07 médicos por cada 1.000 habitantes, mientras en España el índice es de 3,9. Los países centroamericanos suman un total de 1.500 respiradores para toda su población y en todo el continente africano los hospitales públicos no tienen más de 2.000.

A todos estos datos hay que sumar la situación de pobreza y desprotección social previos a la pandemia, como otras enfermedades como la malaria o el sida.

Quince respiradores para todo un país
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