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Reconoce que se quedó con los fondos de una mujer con alzheimer

Una de las sucursales en las que se produjeron los hechos. J. CERVERA
Una de las sucursales en las que se produjeron los hechos. J. CERVERA
Una empleada del hogar se hizo con 3.600 euros de la víctima en Pontevedra

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra ha condenado a una mujer de 50 años, natural de Meis pero vecina de la ciudad del Lérez, a una pena de dos años de cárcel, multas e indemnizaciones aparte, después de reconocer que se aprovechó de la confianza que en ella depositaba una persona mayor para la que había trabajado como empleada del hogar para apropiarse de parte de su patrimonio.

Para ello, a sabiendas de que padecía alzheimer, realizó los movimientos necesarios para efectuar múltiples retiradas de efectivo en distintas sucursales bancarias de la Boa Vila, hasta superar los 3.600 euros. Antes de la vista, como muestra de buena voluntad, la acusada consignó 1.000 euros para comenzar a reparar el daño causado, antes de reconocer punto por punto los hechos que le atribuyó el Ministerio Público.

El relato considerado probado por el tribunal detalla que la acusada, con antecedentes penales, trabajó durante varios años en la casa de la víctima, por lo que conservaba amistad con ella. Aprovechando tal circunstancia y sabiendo que desde al menos 2011 padece alzheimer, la acompañó a una sucursal del Banco Santander y, aparentando estar autorizada por ella, retiró 1.000 euros de su cuenta que hizo suyos.

Ocurrió en agosto de 2019. Un mes más tarde, en otra oficina, volvió a mostrarse como acompañante de la víctima, que ahora tiene 83 años, para lograr un nuevo reintegro, en este caso de 750 años, que incorporó a su patrimonio.

A principios de octubre de ese año repitió la maniobra en una tercera sucursal, a la que volvería unos días después para realizar más movimientos con idéntica artimaña.

La sentencia, dictada por la vía de la conformidad, incluye la devolución de todo el dinero a razón de 100 euros mensuales. Las atenuantes de confesión y de reparación parcial del daño le sirvieron para evitar su ingreso en un centro penitenciario.

Reconoce que se quedó con los fondos de una mujer con alzheimer
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