Récord de ofertas de empleo en las escuelas de oficios

El déficit de personal cualificado hace que muchos empresarios de la hostelería recurran al Carlos Oroza ► Su bolsa de trabajo alcanza las 180 propuestas, siendo el puesto de camarero el más solicitado ► La Fundación Laboral de la Construcción jamás vio un desajuste tan acusado entre oferta y demanda de empleo ► El sector del ladrillo necesita más de 1.000 operarios en Pontevedra ► El perfil más demandado, el de albañil
Un alumno y un docente de la Fundación Laboral de la Construcción.
photo_camera Un alumno y un docente de la Fundación Laboral de la Construcción. DP

La desesperación de la patronal por encontrar personal cualificado se está palpando en directo en las escuelas de oficios de la provincia, donde la avalancha de ofertas de empleo está batiendo todas sus plusmarcas.

La hostelería y la construcción son dos de los ejemplos más llamativos pues, a pesar de que ambos son sectores pujantes de la economía comarcal, acusan de forma desmedida el déficit de trabajadores. Un hándicap con difícil remedio a corto plazo que ha llevado a los empresarios a acudir en masa a la mismísima parrilla de salida: los centros de formación donde se preparan los empleados llamados a tomar el relevo de los que han abandonado el gremio de forma voluntaria o a marchas forzadas.

El Carlos Oroza, desbordado por las peticiones


El Centro Integrado de Formación Profesional Carlos Oroza (con sede en Pontevedra) es uno de los lugares que está experimentando "una altísima demanda" de trabajadores de la hostelería que, según advierte su director, Manuel Hermo Piñeiro, no encuentra precedentes en los tiempos recientes: "Gestionamos una bolsa de empleo propia y la verdad es que nunca tuvimos tantas ofertas como ahora para todo el sector: perfiles de camarero, cocinero, recepcionistas de hotel, panadero, pastelero, guía turístíco... Todo el abanico de profesionales que formamos tienen una alta demanda", indica a preguntas de este medio.

El centro tiene ahora mismo sobre la mesa 180 propuestas de trabajo, pero de estas solo se cubren aproximadamente "entre el 25% y el 30%" porque "no hay personal suficiente" para satisfacer las pretensiones del tejido productivo. La bolsa de empleo incluye tanto alumnos que ya terminaron sus estudios como otros que están todavía en fase de formación y, de los que están dispuestos a aceptar un empleo, la mayoría "ya están trabajando".

Las jornadas maratonianas lastran la contratación: "Estamos en una nueva era en la que los jóvenes no regalan su tiempo"

Además, Hermo incide en que la temporalidad que afecta al sector juega en contra, ya que la mayor parte de las proposiciones se concentran en un intervalo de tiempo relativamente corto, que comprende desde Semana Santa hasta mediados de septiembre. Una condenación que genera un "cuello de botella" difícil de sortear y que aboca a muchos establecimientos hosteleros a cambiar estrategias y calendarios.

Recortan el horario y los salarios rozan los 1.500 euros


Ahora mismo el perfil más solicitado es el de camarero y, aunque posiblemente las condiciones siguen sin ser las óptimas, muchas de las ofertas que se trasladan ahora mismo desde la hostelería son mejores a las pre-covid.

El director del Carlos Oroza asegura que la pandemia "destapó muchas cosas que estaban ocultas relacionadas con las jornadas y los horarios" y que el déficit de personal ha acabado por detonar cambios. "Las empresas han empezado a dar pasos" para intentar mantener el barco a flote y uno de los más importantes tiene que ver con la reducción de horarios y el adelanto del cierre de cocinas. Una evolución que, en opinión del director del Carlos Oroza, "puede ayudar a atraer gente de nuevo" a la hostelería. "Algo que les echa mucho para atrás a las nuevas generaciones son las jornadas, porque estamos en una nueva era en la que los jóvenes no regalan su tiempo. Antes había otro espíritu de sacrificio. Ahora se esfuerzan y son responsables, pero valoran mucho más su tiempo libre".

La mejora de la parte social está acompañada de una mejoría progresiva de las condiciones salariales. Hoy en Sanxenxo se están ofreciendo a camareros más de 1.600 euros por una jornada con topes y, de media, la propuesta contractual que se les brinda a los alumnos del Carlos Oroza es de "entre 45 y 50 horas semanales con una retribución de 1.500 euros brutos mensuales".

"Necesidad imperiosa de trabajadores" en la obra


A pesar de que la construcción "está algo revuelta" con la crisis de los precios de los materiales y los problemas de suministros desatados por la invasión de Rusia a Ucrania, el sector tiene "una necesidad imperiosa de trabajadores". Así lo advierte el gerente de la Fundación Laboral de la Construcción de Galicia, Fernando García Novo, quien asegura que el desfase entre oferta y demanda de mano de obra nunca fue tan notorio. "Seguramente que en 2003 había más ofertas de empleo, pero la diferencia es que antes había más candidatos que ahora", señala a este periódico.

Una plantilla rondando los 50 y con "muy poca gente joven"


La entidad calculó a principios de año que Galicia necesitaba cerca de 3.500 profesionales de la construcción, de los que aproximadamente la mitad serían para dar relevo a los trabajadores jubilados y la otra mitad para imprimir ritmo a las obras en curso (o proyectadas a corta plazo). De ese total, a la provincia de Pontevedra le corresponden algo más de 1.000 ya que, al igual que el resto de la comunidad gallega, adolece de una plantilla muy envejecida.

La temporalidad de las ofertas provoca "un cuello de botella" que aboca a muchos establecimientos hosteleros a cambiar estrategias y horarios

El estallido de la burbuja inmobiliaria barrió (a partir de 2007) la mitad de los planteles y redujo a mínimos la actividad constructora durante casi una década. El sector se quedó con los más experimentados, "los que hoy tienen entre 50 y 60 años" por lo que la construcción se encuentra ahora con una plantilla con una edad media próxima a la cincuentena y con "muy poca gente joven". "La crisis del sector hizo que los que tienen entre 18 y 20 años estuvieran casi toda su vida con la idea de que la construcción era un sector con poco trabajo. Por eso tenemos ese problema de un sector tremendamente envejecido en el que se ha truncado todo el recambio generacional".

El personal no cualificado es "cada vez menos necesario"


La delegación provincial de la Fundación Laboral de la Construcción (con sede en Vigo) tiene más de 150 ofertas de trabajo sobre la mesa, siendo el puesto de albañil el más demandado.

Las condiciones laborales las dicta el convenio colectivo de cada provincia, si bien García subraya que la construcción es de los sectores con nóminas más altas. Sin ir más lejos, los albañiles perciben una retribución media de 1.500 euros al poco de empezar a trabajar y el convenio marco contempla un incremento de las nóminas del 10% para todas las categorías y el primer plan de pensiones enfocado a un sector.

La crisis inmobiliaria provocó que el sector mantuviera en nómina a los trabajadores con más experiencia, que hoy tienen entre 50 y 60 años

Lo que más demandan las empresas que llaman a la puerta de la Fundación es personal formado. Sobre todo ahora, cuando la obra está más tecnificada que nunca y cuando los márgenes de beneficio son tan ajustados que no dejan espacio para los operarios no cualificados, "un perfil cada vez menos necesario en la obra".

Freno para ejecutar en tiempo los fondos Next Generation


La falta de profesionales formados impide a las constructoras avanzar al ritmo que solicita la demanda y, además, supone un importante obstáculo para ejecutar en tiempo los fondos europeos Next Generation reservados para la rehabilitación residencial. Muchas de estas ayudas están orientadas a la eficiencia energética, un campo en el que se agudiza todavía más la falta de mano de obra especializada. "A nivel estetico se pueden tapar cosas, pero a nivel energético las malas construcciones se pagan", concluye García.

"El factor humano es importante, pero veo cerca la llegada de los camareros robot"

Las jornadas sin techo y la precariedad laboral explican gran parte del déficit de personal que sufre la hostelería. Pero además el director del Carlos Oroza, Manuel Hermo, considera que la base de candidatos se ha visto mermada por el estigma social que han arrastrado históricamente algunas profesiones. Por ejemplo, la de camarero, "denostada" y condenada en muchas ocasiones a ser el cartucho de último recurso: "Durante muchos años era habitual escuchar que, si no valías para estudiar, había que hacer una Formación Profesional y que, si tampoco valías para eso, podías ser camarero, algo que no podemos sostener, porque se trata de una profesión muy digna que requiere formación constante", señala.

El director del centro de formación confía en que las mejoras en los horarios y los salarios ayuden a revertir la pirámide y la oferta se ajuste a la demanda. No obstante, tampoco esconde sus previsiones de que más pronto que tarde los robot camarero se incorporarán a la plantilla. "Seguirá habiendo trabajadores profesionales, porque el factor humano es muy importante, pero veo cerca la llegada de los camareros robot, que se encargarán de llevar las bebidas y las comidas a las mesas".

"No hay causa que explique que la mujer no tenga más representación"

Bajo el reto de ampliar la mano de obra cualificada, el sector de la construcción plantea "dos palancas" para ampliar plantillas. Una de ellas pasa por convencer a los jóvenes de que la obra es un área "con mucho futuro" y otra por intentar incorporar a más mujeres, cuya presencia en el sector sigue siendo "minoritaria". "Creemos que su participación debe aumentar por justicia social, porque no hay ninguna causa objetiva que explique que no tenga más representación", señala el gerente en Galicia de la Fundación Laboral de la Construcción, Fernando García Novo.

Hoy la construcción está muy mecanizada y, sin obviar que tanto antes como ahora la mujer desempeña trabajos que implican un importante esfuerzo, desde la agricultura al cuidado de personas dependientes.

Restaurantes y bares concentran el 7% de los empleos de la comarca

Según los datos de la Seguridad Social de diciembre de 2021 (últimos disponibles), la hostelería genera en la comarca de Pontevedra 3.283 puestos de trabajo, que equivalen al 7,2% del total de cotizantes. La falta de personal cualificado ralentiza el crecimiento del sector pero, aun así, el número de asalariados ha crecido un 12% respecto a los que se contabilizaban hace una década.

En la comarca solo cuatro áreas económicas crean más empleo: el comercio (8.616), las actividades sanitarias (4.948), la industria (4.510) y la construcción (3.529). Y en O Salnés el peso del sector es incluso mayor. La comarca alcanzó en diciembre los 3.509 profesionales hosteleros (el 8,5% de las afiliaciones).

Más plazas de formación en la nueva escuela de Sanxenxo

La formación de profesionales hosteleros se verá reforzada con la puesta en marcha de un nuevo ciclo de Formación Profesional Básica de Cocina y Restauración en Sanxenxo, cuya parte teórica será impartida en el IES Vilalonga y la parte práctica en el antiguo colegio de O Cruceiro (Vilalonga). Este último contará con 20 plazas, lo que permitirá cubrir el exceso de demanda que registra en esta modalidad el Centro Integrado de FP Carlos Oroza.

Próximo curso

La previsión es que comience a funcionar en el próximo curso (2022-2023), con 2.000 horas de formación. Su puesta en marcha provocará la desafectación del edificio de Vilalonga, que será objeto de una profunda remodelación por parte del Concello sanxenxino.

La construcción es el tercer productor de empleo de la comarca pontevedresa. Según datos de la Seguridad Social de diciembre de 2021, en la comarca pontevedresa constan 3.529 personas que se dedican al mundo del ladrillo, que representan el 7,7% de los 45.543 cotizantes de la comarca. El 90% trabajan en pymes y micropymes, y la gran mayoría son varones.

1.308

Es el número de empresas de la comarca que se dedican a la construcción, equivalentes al 12,2% de las sociedades activas en 2020 (último dato publicado). De estas 483 se dedican a la construcción de viviendas, 29 a ingeniería civil y 796 a actividades de construcción especializada.

La suspensión de los contratos de obra y servicio abre un nuevo frente

Al igual que le sucede a la hostelería, la construcción lidia con los efectos de la última reforma laboral, que ha eliminado los contratos de obra y servicio, unos de los más utiliazados en ambos sectores. La nueva normativas aboca a la mayoría de empresarios a recurrir a la figura de los contratos fijosdiscontinuos.

1.485 en paro

La falta de personal que denuncia la patronal choca de plano con las cifras de los servicios de empleo, según los cuales en la comarca hay 918 personas inscritas en las listas del paro como demandantes de trabajo en la hostelería (675 mujeres y 243 hombres) y otras 567 como demandantes de empleo en la construcción (484 hombres y 83 mujeres).

Comentarios