"¿Reducir agua en la ciudad? Será de las sequías más grandes en cien años"

Ha sido el encargado de redactar el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y es una de las voces más autorizadas para arrojar luz sobre la situación de sequía que se está viviendo en Pontevedra al igual que en el resto de Galicia
Sergio Vicente Serrano, investigador del CSIC. DP
photo_camera Sergio Vicente Serrano, investigador del CSIC. DP

La sequía continúa su incansable avance y las consecuencias ya comienzan a verse en Pontevedra y su entorno, en forma de implantación de una serie de restricciones que posibiliten un mayor control del consumo de agua. Sergio Vicente Serrano, investigador del CSIC, es uno de los mayores expertos en sequías del panorama español. La base de su trabajo es estudiar los cambios en el clima, un tema que está ahora mismo de rigurosa actualidad en la provincia de Pontevedra.

¿Este tipo de fenómenos como la sequía en Pontevedra, de anomalías, van a ser cada vez más recurrentes en el tiempo?
Los modelos de cambio climático, para un futuro, indican que en la región mediterránea lloverá menos, pero en el norte de España tampoco se espera que haya cambios muy notables de acuerdo a los últimos modelos. Hay bastante discusión científica, pero no se observan cambios notables en las precipitaciones en España, o en el norte de España. Muchos de estos episodios están asociados a la variabilidad natural del clima: tenemos años húmedos y años muy secos. Este año ha tocado en Galicia porque esta primavera ha sido excepcionalmente húmeda en el este y en el sudeste de España, lo que provoca un predominio de flujos del este y del sudeste que han dejado mucha agua en aquella zona y que inhiben situaciones atmosféricas que dejen lluvia en Galicia.

Es decir, hay una retroalimentación entre ambos sucesos.
Hay episodios, el más cercano en 2005, que fueron generalizados en toda España y que afectaron a la mayor parte de ella. Se dieron situaciones de estabilidad atmosférica muy largas y que inhibieron las lluvias de forma general. Pero, quitando episodios tan extremos, que sí afectan a grandes superficies, lo más habitual es que tengamos una sequía que esté afectando a unas zonas u otras.

Por tanto, ¿esto no va a ser una tendencia, sino que se trata más bien de una situación anómala en el norte de España?
Es una situación anómala que es de esperar que se recupere en un periodo de tiempo concreto. ¿Quién sabe cómo será ese periodo de tiempo? Pues nadie. Lo malo sería que tuviésemos de nuevo un invierno seco o que presentara anomalías de circulación y que de nuevo las borrascas asociadas al frente polar no afectaran a Galicia, pero no es algo que podamos saber.

¿No es algo que se pudiese haber previsto?
Sí, las sequías se pueden prever con antelación, pero tan solo desde el punto de vista de que en algún momento tendremos una sequía. ¿Cuándo? No tenemos ni idea. Y el que te diga lo contrario miente, porque los modelos de previsión estacional o anual en nuestras latitudes no funcionan. Hay gente trabajando para tratar de movilizar el tiempo en los próximos meses, pero el clima es muy caótico en nuestras latitudes, depende de muchos factores. La predicción a corto plazo es buena, hasta una semana o diez días, pero más allá de ahí las predicciones no funcionan bien.

Miente quien diga que se puede prever cuándo habrá sequía. Solo se puede saber que la habrá en algún momento.

Entonces, ¿es algo que se debería haber previsto aunque no se sepa qué va a pasar? Simplemente porque va a pasar.
Este es un debate muy difícil de resolver. Yo creo que no se pueden pedir responsabilidades. Si tratamos de adaptar nuestro sistema económico y de uso de recursos hídricos a los recursos que se van a producir en un año seco, va a haber muchos años en los que se van a producir precipitaciones normales y situaciones húmedas donde ese agua no la vamos a utilizar, porque vamos a tratar de adaptar nuestros usos a un año seco. Cuando tengamos ese año seco no hay problema, porque tenemos nuestro sistema adaptado a ello, pero el resto de años vamos a estar perdiendo potencial económico, vamos a dejar de desarrollar determinadas actividades y vamos a estar perdiendo recursos hídricos a utilizar. Es un debate que está ahora mismo muy vigente, no solo en la comunidad científica, sino también en los gestores. No hay soluciones mágicas.

¿Parte de tomar la solución correcta, de esta manera, es una cuestión de suerte?
Sí, es una cuestión de suerte. Aunque haya un territorio que simplemente se adapte a unas precipitaciones medias, el clima es tan variable en nuestro país que años secos sí va a haber. Tiene que haber, entonces, mecanismos para hacer frente a ellos. Y España, de hecho, es uno de los países mejor preparados para ellos. Tenemos sistemas de monitorización de sequía muy buenos, planes de sequía en cada cuenca hidrográfica y tenemos un sistema de seguros agrarios de los mejor desarrollados de todo el mundo. El problema está en que hay fenómenos de este tipo que te estiran tanto el sistema, te estiran tanto los recursos, que se producen estas situaciones. Tenemos que restringir agua en Pontevedra. ¡En Pontevedra! Será de las sequías más grandes que se habrán producido en la zona en los últimos cien años. Pero, claro, en algún momento te va a caer la sequía más grande en cien años.

¿No hay que adaptar el plan a esta posibilidad al no ser un proceso que se dé habitualmente?
Al final tenemos una situación que también hay que valorar y es que las temperaturas son cada vez más altas. Esto está haciendo que el sistema esté más estresado en aquellas zonas donde los recursos hídricos son escasos, pero en aquellas zonas húmedas, donde hay abundantes recursos hídricos la vegetación esté consumiendo más agua. Porque la atmósfera le está pidiendo más y la vegetación, para llevar a cabo sus procesos fotosintéticos, para fijar carbono, etc, tiene que transpirar agua en las zonas húmedas. Lo que sucede es que el consumo de agua verde –el agua que consume la vegetación– está yendo hacia arriba mientras que el agua azul –el agua que tenemos disponible en los cursos fluviales para nuestro uso– está descendiendo a costa de ese agua verde. Un año húmedo, un año normal, no pasa nada. El problema se produce cuando esa competencia entre el agua verde y azul se produce en los años secos, porque al final la vegetación va a evaporar todo el agua que necesita en esas zonas húmedas, porque si no va a estar en una situación de estrés y la vegetación evita esa situación de estrés. Eso disminuye la cantidad de agua en los cursos fluviales. Esta misma sequía, hace cien años, hubiera producido más caudal de lo que se está produciendo ahora porque la vegetación está consumiendo más. Por las altas temperaturas, que hacen que la demanda atmosférica suba.

Como no se pueden generar recursos hídricos a corto plazo, lo único que se puede hacer es actuar sobre la demanda

Es la primera vez en Pontevedra que se aplican restricciones de agua. ¿Hay algo más que puedan hacer los usuarios y, sobre todo, las instituciones públicas para paliar esta sequía a corto plazo?
A corto plazo, ahora mismo no se puede actuar en la generación de recursos. Ahora mismo el recurso es el que hay y ya está. Lo único que se puede hacer es actuar sobre la demanda. Es decir, tenemos este recurso, tenemos esta demanda y no nos llega, así que adaptamos la demanda. Como el que tiene una cuenta bancaria, pide un préstamo, tiene x deuda y no puedo gastar más de x dinero porque no tiene más.

¿Y a medio y a largo plazo?
Las medidas de adaptación más a largo plazo sí que son muy convenientes, sobre todo en la vegetación. Creo que es uno de los aspectos de este país que se acabará imponiendo, porque la vegetación es el principal consumidor de agua, sobre todo en las zonas húmedas, y estas zonas húmedas se pueden ver afectadas por momentos de sequía. Tenemos que gestionar mejor nuestros bosques. Porque, además, igual se nos queman menos. Producen más agua y se nos queman menos.

¿Qué medidas podrían tomarse?
Tenemos ahora mismo una ganadería principalmente intensiva, que consume muchos recursos, que contamina mucho. Y ahora mismo estamos desaprovechando un gran potencial pascícola que hay en nuestro país. Es un tema que hay que mejorar. Se está perdiendo biodiversidad porque eran zonas que se mantenían porque había un pastoreo muy bien gestionado, cosa que ya no sucede. La vegetación natural está tirando para arriba en todos los sitios porque nadie la consume. Hace cien años digamos que, cuando se producía un incendio forestal, se controlaba rápidamente porque apenas había materia forestal. La gente utilizaba todo para calentarse, para que lo consumiera el ganado o para construir.