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La reparación del edificio de Alfonso X, lleva paralizada dos meses por falta de permisos

Colocación de lonas en una ventana destruida por las llamas. GONZALO GARCÍA
Colocación de lonas en una ventana destruida por las llamas. GONZALO GARCÍA

Lonas en las ventanas para compensar la ausencia de cristales ▶El intenso olor a humo aún es perceptible en rellanos y zonas comunes

El edificio número 13 de la calle Alfonso X continúa envuelto en precintos, plásticos y cubiertas provisionales, pese a que este miércoles se cumplieron dos meses del fatídico incendio que se inició en la parrilla del restaurante del bajo y ascendió hasta el tejado por la conducción de humos, convirtiendo en un infierno los seis pisos D que lindaban con la canalización.

Tras el preceptivo paso de los peritos de los seguros, para evaluar los daños y tasar la reparación, el administrador que gestiona el inmueble, Serga, solicitó al día siguiente autorización en el Concello para poder iniciar la reforma y que los afectados sufriesen los trastornos derivados de la extinción el mínimo tiempo posible.

"Nos dijeron que los obreros podrían empezar el lunes, pero nos falta la confirmación por escrito"

Sin embargo, los vecinos se han topado con la engorrosa maquinaria administrativa y a día de hoy, 60 días después de que las llamas destrozasen sus ventanales, todavía no pueden ver la luz natural desde sus salones, pues donde antes había cristales ahora hay gruesas lonas para evitar la entrada de frío y lluvia. La rigidez burocrática impide que ni siquiera puedan reponer esta parte de la fachada dañada.

Empleados de Serga se reunieron recientemente con una representante municipal para intentar acelerar los permisos y poder iniciar cuanto antes unos trabajos que los afectados claman con desesperación. "Nos dijo verbalmente que los obreros podrían empezar el lunes, pero nos falta la confirmación por escrito", apuntan desde el administrador del inmueble.

OLOR INSOPORTABLE. Mientras, los vecinos mantienen reuniones periódicas con representantes de Serga para conocer el estado de los trámites y trasladarles sus incomodidades. Se lamentan de que el olor a quemado todavía es muy intenso, sobre todo en rellanos y zonas comunes. "Una persona con problemas respiratorios no podría vivir aquí", apuntan. La humedad es otro de los lastres derivados de aquel 27 de enero.

En cualquier caso, de las seis viviendas dañadas por el fuego, tan solo el sexto piso permanece inhabitable y sus ocupantes han tenido que buscar alternativas en otros lugares. Unas planchas hacen las veces de un tejado devorado por el fuego y el suelo es, literalmente, una charca.

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