Respaldo judicial a la gran operación encubierta de la DEA en la Boa Vila

La Audiencia Nacional confirma las penas a todos los acusados detenidos tras el gran alijo del chalé de Bos Aires
Una de las detenciones realizadas en el chalé junto a la senda fluvial del río Lérez. JOSÉ LUIZ OUBIÑA
photo_camera Una de las detenciones realizadas en el chalé junto a la senda fluvial del río Lérez. JOSÉ LUIZ OUBIÑA

El 14 de noviembre de 2018 la avenida de Bos Aires amanecía tomada por la Policía Nacional. Efectivos de la Udyco Central adscritos a la Brigada Central de Estupefacientes de las secciones de Cocaína y Greco Galicia operaban desde bien temprano a orillas del Lérez. El agente especial de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), no perdía detalle de lo que sucedía. El objetivo era desarticular una organización criminal internacional integrada por gallegos y colombianos dedicada al tráfico de cocaína a gran escala, que tenía en el centro del escenario a Jorge G.C., entonces representante del conocido músico Manu Chao.

Aquella mañana se saldó con la detención de todo el grupo gallego, en el que se integraba el citado productor musical, ourensano afincado en Madrid, y personas de la comarca de O Salnés. Habían enviado a gente de su confianza a Pontevedra para recibir un alijo de 539 kilos de cocaína que pensaban llegaba de manos de sus socios. No sabían que la droga había sido incautada semanas antes en el Caribe por la citada Drug Enforcement Administration y la Policía Nacional, y que le estaba siendo entregada por una pareja de agentes encubiertos.

El resultado, la mayor operación ejecutada hasta entonces en el término municipal de Pontevedra, solo superada por la reciente operación Mourente, la del laboratorio de cocaína de Cerdedo-Cotobade. Tampoco tenían (los narcos) la información de que la sustancia cuyo transporte había sido negociado en Cali meses atrás no alcanzaba la calidad necesaria, al contrario: la pureza era tan baja que, según los expertos, se trataba de una estafa por parte de los narcotraficantes colombianos. Sea como fuere, los gallegos "tomaron posesión" de la droga, que llegó en cajas de cartón mediante un brillante procedimiento de entrega controlada, y fueron detenidos en Pontevedra.

El juicio, celebrado meses atrás en la Audiencia Nacional, se saldó con la condena a siete años y medio de cárcel del citado representante musical y de su principal socio, pero las penas se quedaron en mínimas para el resto de procesados, fijadas entre un año y medio y un año y nueve meses de prisión.

Condenados solo en grado de tentativa, el fallo no convenció al Ministerio Fiscal, que, en este caso, interpuso un recurso en fase de apelación, lo mismo que las defensas. El público representante solicitaba penas similares a las del resto de procesados al entender que el delito estaba perfectamente preparado y que fue consumado, pero sus argumentos no convencieron al ponente de la nueva sentencia. Menos aún lo hicieron los de la defensa, que pretendía la exoneración de sus patrocinados.

En todo caso, y aunque no se cumplieron todas las expetactivas, se confirma el éxito de la operación encubierta gestada entre la DEA y la Policía Nacional, primero en Sudamérica y finalmente en Pontevedra.

Sobre el recurso, la sala de apelación sostiene que los que fueron condenados solo en grado de tentativa se habrían incorporado a la acción delictiva de forma posterior al decomiso de la sustancia al otro lado del Atlántico (no así los principales encausados), o al menos que no existe prueba de acciones anteriores.

El juez consideró probado que la organización "pretendía enviar una importante cantidad de cocaína a España introduciéndola por las costas gallegas", y explicó que los destinatarios de esa mercancía eran los principales acusados, los dos nacidos en Ourense y domiciliados en Madrid en el momento de los hechos. Así se fraguó la operación encubierta que culmina con la actual sentencia.

En vista del nulo resultado de los recursos en esta fase procesal, no se descarta que los investigados y tal vez también el fiscal acudan al Tribunal Supremo.

Últimas semanas
Tres operativos en solo diez días
Las últimas semanas volvieron a resultar de frenética actividad entre los agentes que se dedican a combatir el tráfico de drogas a mediana y gran escala con base en la ciudad de Pontevedra. Los más activos fueron los Greco Galicia, que interceptaron junto a la Xunta de Galicia y con la participación de los GEO al pesquero Bestarruza a las puertas del las Rías Baixas con 2.300 kilos de cocaína la semana pasada, en un alijo que se completó con cinco detenciones, cuatro en el barco y una más en tierra, el presunto responsable de la célula del Cártel de Los Balcanes que quedó desarticulada.

Casi al mismo tiempo, el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Comandancia de la Guardia Civil desmantelaba una red dedicada al tráfico de hachís con 15 personas detenidas, la mayoría en Pontevedra, pero también en Córdoba. Entre ambos operativos intervinieron más de 700.000 euros en efectivo, lo que da una muestra de lo lucrativo de las actividades a las que se dedicaban.

Esta misma semana, el mismo Greco junto a agentes de distintas comisarías gallegas detuvieron a otras diez personas por tráfico de cocaína en coches caleteados.

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