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Respeten al Gafos, hagan el favor

Miembros de la asociación Vaipolorío y voluntarios durante una de la jornadas de limpieza celebrada este mes. BEATRIZ CÍSCAR
Miembros de la asociación Vaipolorío y voluntarios durante una de la jornadas de limpieza celebrada este mes. BEATRIZ CÍSCAR
Muchas ciudades quisieran algo así, pero Dios nos lo dio a nosotros porque Pontevedra es un pueblo elegido

La Asociación Vaipolorío recogió en un sólo día 70 kilos de basura del río Gafos. Y no fue su mejor día. Lo habitual es superar los 100 y en ocasiones los 200. Cientos y cientos de kilos de basura en la que hay de todo: bolsas o botellas de plástico, latas, la bata de la abuela o el ordenador viejo de papá. Pero vamos a ver, ¿qué tiene contra el Gafos toda esa gente que tira basura a un río? Porque si en un mes pueden recoger 400 kilos o más de basura, es que hay mucha gente tirando mucha basura.

Se entendería si por ejemplo, alguien pudiera decir: "Es que cada vez que paso por ahí el río me tira una piedra, me insulta o me lanza un pescado que me muerde los ojos". Pero no es el caso, obviamente. El río no se mete con nadie y hace con eficacia y discreción su inestimable trabajo, que es llevar agua al Atlántico. Y años nos llevó adecentar el entorno y construir el paseo con sus respectivas ampliaciones para que la gente lo pueda disfrutar, no para que vaya nadie a emporcarlo. Tener un espacio natural como ese es un lujo para cualquier ciudad, y a ver si se convierte en realidad el proyecto de descubrirlo a su paso por Campolongo. De momento lo que tenemos es una preciosidad de río que podemos disfrutar saliendo a pie desde la misma ciudad. Muchas ciudades quisieran algo así, pero Dios nos lo dio a nosotros porque Pontevedra es un pueblo elegido. A nosotros nos dio dos ríos y a Vigo 10 millones de luces led. Compare usted y elija.

Cuando uno va a un entorno natural la única regla es dejarlo todo tal como lo encontró, que no se note su paso por ahí. Eso lo sé hasta yo, que no soy muy de andar por ahí caminando entre ríos y montes. En eso, de entre todas las especies animales, la nuestra es con diferencia la peor. Vale que un jabalí puede destrozar un sembrado pero no lo hace por ignorancia o mala fe. Lo hace porque es lo que tiene que hacer un jabalí si quiere alimentarse. No se conoce caso de un jabalí que haya cogido una lata o una bolsa de plástico para tirarlas al Gafos ni a ningún otro río.

Me pregunto en qué cabeza cabe ir a disfrutar de una tarde junto al río, abrir unas latas de mejillones y otras de cerveza, unos botellines de agua para los niños y luego meterlo todo eso en una bolsa de plástico y tirarlo al mismo río junto al que pasó unas horas tan agradables. Un respeto, por favor. La labor que hacen en Vaipolorío es encomiable, pero debiera ser totalmente innecesaria si todos tuviéramos dos dedos de frente, que no es mucho pedir. Hace unas semanas se inauguraba un mural en el que colaboraron el Concello de Pontevedra y Vaipolorío, un esfuerzo conjunto por embellecer y dotar de sentido a un breve tramo que quedaba un poco feúcho y merecía una mejora.

Es que hay gente que ama a ese río, mucha gente. En la última campaña de limpieza reconocí en las fotos de la prensa a Pau, un valenciano que pasó sus vacaciones en Pontevedra y dedicó uno de sus últimos días entre nosotros a ayudar a limpiar el río, que dirá usted qué le va ni le viene a un valenciano perder un día de vacaciones en meterse dentro de un río en Pontevedra para limpiar lo que han dejado unos desconsiderados. Pues hay gente así, amantes de la naturaleza y conscientes de lo que es el bien común.

Luego hay los otros, los que se quejan de una ola de calor provocada por el cambio climático mientras arrojan a un río cuatro platos de plástico con sus cuatro tenedores, un paquete de tabaco vacío, siete latas de cerveza, un mechero sin gas y el cochecito del bebé que ya no necesitan porque la criatura cumplió 17 años. Gente que se dedica a deshacer lo que otros hacen. De nada nos sirve un Gafos saneado y limpio de vertidos, con un entorno ajardinado y un paseo cinematográfico si nos dedicamos a ensuciarlo con kilos y kilos de basura.

No sé en qué cabeza cabe que un río se puede utilizar como vertedero, con lo que eso supone para la fauna que lo habita y el arbolado que sujeta su cauce. Es muy habitual ver peces, pájaros, árboles hermosos y bolsas de plástico que se enganchan en la ribera. No es necesario decir qué es lo que sobra ahí.

Todo el agradecimiento a los voluntarios de Vaipolorío y al esfuerzo que el Concello hace desde hace décadas para mejorar ese entorno que se nos dio para convivir con él, y todas las maldiciones a quienes no se han enterado que vivimos en la ciudad del Efecto PO2 y les parece una magnífica idea usar el Gafos de contenedor de basuras.

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