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Un restaurante de Os Praceres elaborará los menús del comedor escolar

Voluntarios de Protección Civil en un reparto de táperes en el comedor de San Francisco el 20 de marzo. GONZALO GARCÍA
Voluntarios de Protección Civil en un reparto de táperes en el comedor de San Francisco el 20 de marzo. GONZALO GARCÍA
El servicio, puesto en marcha desde este viernes, incluirá platos más saludables para 74 alumnos de Infantil y Primaria mientras dure la cuarentena ►Los repartos se harán de lunes a viernes y no tres días a la semana ►El Concello distribuirá la comida en Santa Clara y Monte Porreiro y Protección Civil se la llevará a casa a familias con necesidades especiales o que vivan lejos del centro ►El contrato costará 8.000 euros

Un restaurante de Os Praceres elaborará desde este viernes los menús del comedor escolar de Pontevedra. El Concello ha contratado al Bar O Roxo para ofrecer propuestas más saludables a los 74 alumnos de Infantil y Primaria mientras dure la cuarentena. Las necesidades alimenticias de estos niños estaban siendo atendidas por el comedor de San Francisco, que repartía táperes los lunes, miércoles y viernes.

Restaurante O Roxo en PraceresO Roxo reabre este viernes para elaborar los menús infantiles. GONZALO GARCÍA

A partir de ahora, el servicio será diario, por lo que la comida se distribuirá de lunes a viernes. Para ello, se han habilitado dos puntos de recogida. Uno estará en el barrio de Santa Clara, concretamente en la sede del Centro de Información á Muller (CIM), situada en la Praza de José Martí, al lado del Híper Froiz. Y el otro se ubicará en las dependencias municipales de Monte Porreiro.

Las familias monoparentales, con necesidades especiales o que vivan lejos del centro recibirán los menús en su casa. De ello se ocupará Protección Civil, que también se encargará de recoger los preparados en el Bar O Roxo.

"Nosotros estamos encantados de poder participar en esta iniciativa", asegura Maricarmen Gonzalo, propietaria de este restaurante de Os Praceres, que hasta que se activó el confinamiento también preparaba menús para las excursiones del Imserso y empresas del Puerto de Marín. "Ahora pondremos nuestro granito de arena para los niños", explica.

Maricarmen, que en enero cumplió un año al frente de este negocio de hostelería, ha propuesto un menú semanal para los usuarios de los comedores escolares. Si bien su número inicial es de 74, no se descarta que su número se amplíe hasta el centenar. "El Concello nos ha pasado una lista de niños por familia, sin nombres. Nosotros haremos la comida, la meteremos en los recipientes y en las respectivas bolsas para cada unidad familiar", apunta.

VERDURA Y PESCADO. La intención inicial es que a la semana haya un día con platos de carne, pollo y pescado, así como verduras. También se incluirán carbohidratos, como pasta, arroz y patatas; pan y fruta o yogur de postre. "De esta forma, los niños tendrán una alimentación más sana y equilibrada", señala la concejala de Benestar Social, Paloma Castro, que recuerda que el cambio en el servicio, que hasta ahora se prestaba en San Francisco, se debe a la prórroga del estado de alerta hasta el próximo 11 de abril. "En un primer momento se optó por esta solución porque era la más rápida. Pero al ampliarse el confinamiento, los menús infantiles tenían que ser algo mejores, con más nutrientes", señala.

El contrato municipal está valorado en 8.000 euros.


SAGRARIO FARIÑA. VOLUNTARIA EN SAN FRANCISCO

Sagrario Fariña en el comedor de San Francisco. GONZALO GARCÍA

"Me da pena cambiar el servicio de mesa por los táperes; no tiene nada que ver, pero..."

Sagrario Fariña tiene 70 años y desde hace doce ejerce como voluntaria en el comedor de San Francisco. Y, pese a la crisis del coronavirus, lo sigue haciendo –es la única–, pese a que ello la obligó a dejar su domicilio habitual, que comparte con su hija y dos nietos, para reducir el riesgo de contagio.

Comenzó su labor solidaria justo después de quedarse viuda y cambiar su vivienda de Amil (Moraña) por un piso en Pontevedra, más cerca de sus hermanas. Un día descubrió cómo ayudar a los demás, primero en la rectoral de Campolongo, repartiendo bocatas y desayunos, y ya después en San Francisco, donde se convirtió en ayudante de cocina. Entre sus tareas, "cortar pan, que es lo que más me gusta", y también repartir la comida entre los usuarios. Ahora, con el protocolo cambiado –el comedor se sustituyó por la recogida de táperes con platos preparados y bolsas de alimentos lunes, miércoles y viernes– emplea su tiempo en tareas de logística. "Preparo los táperes, la fruta, yogures, los bocadillos...".

Solo tiene buenas palabras para las empresas que colaboran desinteresadamente con el Comedor de San Francisco, como Frutas Moncho o A Devesa, "que nos da muchísimo pan, y no que le sobre, eh, sino que lo hace a propósito". También destaca a Froiz, "que dio 2.000 táperes", a Saborea, "una gente muy maja". Afirma que le "da pena" cambiar el servicio de mesa por el táper. "No tiene nada que ver".

Un restaurante de Os Praceres elaborará los menús del comedor escolar
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