Reto para el paciente reuma: "Que viva como si no tuviera la enfermedad"

Uno de cada cuatro pontevedreses sufre alguna enfermedad reumática. Los efectos de estas patologías pueden ser graves, pero el pronóstico ha mejorado sensiblemente en los últimos años. La irrupción de los tratamientos biológicos y el progreso de los fármacos permiten al grueso de los pacientes desarrollar una vida normal.
Susana Romero en su consulta del Hospital Provincial. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Susana Romero en su consulta del Hospital Provincial. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Uno de cada cuatro pacientes del área sanitaria de Pontevedra y O Salnés sufre alguna de las más de 200 enfermedades reumatológicas identificadas hasta la fecha. El abanico abarca diferentes trastornos de salud que afectan al aparato locomotor: huesos, articulaciones, músculos... Algunas están relacionadas con el desgaste esquelético, otras con una alteración del sistema inmunológico y un número importante combinan ambas circunstancias.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), las enfermedades reumáticas suponen la primera causa de discapacidad física en el mundo occidental. Sus efectos pueden ser invalidantes y afectar a órganos vitales, pero sin duda los pacientes que son diagnosticados a día de hoy tienen mejor pronóstico que hace unos años. La jefa del servicio de Reumatología del CHUP (Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra), Susana Romero, es tajante. Ahora mismo el objetivo de los reumatólogos es "que el paciente viva como si no tuviera la enfermedad" y, aunque siempre hay excepciones, es un reto conseguido en una parte importante de los enfermos.

¿Cuáles son las enfermedades reumáticas más habituales?

La artrosis es la más prevalente de entre todas las enfermedades reumáticas, pero existen muchas otras patologías con una alta incidencia. Entre las metabólicas despunta, por ejemplo, la osteoporosis y entre las sistémicas inflamatorias destaca la artritis reumatoide.

El listado se completa con un sinfín de afecciones que cada vez son más reconocidas entre la población: lupus, artritis psoriásica e idiopática juvenil, esclerosis sistémica, espondilitis anquilosante...

¿Cuáles son las causas?

El origen de las enfermedades reumáticas "es multifactorial", aunque de forma muy resumida la reumatóloga explica que en la mayoría de los pacientes "hay una predisposición genética sobre la que actúan algunos factores ambientales". Algunos de ellos no están definidos y otros son viejos conocidos: "el tabaco, el exceso del consumo de sal, infecciones, alteraciones de la microbiota intestinal...".

Además, juegan un importante papel los factores hormonales, que de hecho hacen que algunas enfermedades autoinmunes inflamatorias sean más frecuentes en mujeres que en hombres, como ocurre por ejemplo con la artritis reumatoide.

¿Qué influye en el pronóstico?

Romero incide en que muchas veces el pronóstico depende de si el diagnóstico ha sido precoz, es decir, si ocurre "antes de que se produzca una lesión estructural importante", ya que esto permite iniciar el tratamiento en fases iniciales y lograr con mayor facilidad que la enfermedad entre en fase de remisión.

El mayor hándicap para lograr esto es que algunas patologías reumáticas "tienen un inicio lento" y que algunos enfermos identifican los síntomas como dolores articulares sin relevancia. Por ello, la doctora Romero considera fundamental que la población esté "informada" sobre las primeras señales de estas enfermedades para identificarlas y solicitar asistencia médica.

Además, cree que es clave que exista una buena comunicación entre Atención Primaria y el servicio de Reumatología, "con criterios de derivación ágiles", y que una vez sucede esto la especialidad facilite el diagnóstico y guíe los primeros pasos. El servicio de Reumatología del CHUP cuenta, por ejemplo, con una consulta centrada en la artritis precoz, en la que "se controla al paciente de forma exhaustiva hasta que entra en fase de remisión y se entrena al enfermo para reconocer los brotes".

¿Cuáles son los síntomas?

El dolor es el síntoma más frecuente en las enfermedades reumáticas. Suele localizarse en las articulaciones o alrededor de las mismas y puede ser pasajero o aparecer únicamente con los movimientos.

El dolor puede ir acompañado de hinchazón de las articulaciones y de rigidez, sobre todo cuando se empieza a mover la parte del cuerpo afectada. También es común que el paciente acuse un cansancio más agudo de lo normal y que sufra alteraciones en otros órganos. Además, son síntomas compatibles con las distintas patologías reumatológicas la pérdida de apetito, la pérdida de peso o la fiebre.

¿Cómo se deben controlar?

Las enfermedades reumáticas pueden estar inactivas largos períodos de tiempo, pero en palabras de la especialista es "fundamental" vigilar igualmente la evolución del enfermo. Sobre todo para reducir las posibilidades de sufrir un brote, pues muchas veces estas reactivaciones repentinas de la enfermedad obligan a modificar el tratamiento e incluso pueden dejar secuelas que son irreversibles. "Un paciente sin control de su patología puede sufrir una discapacidad y no solo a nivel articular, porque las enfermedades reumáticas inflamatorias son enfermedades sistémicas que afectan a otros órganos y que, entre otras cosas, aumentan el riesgo cardiovascular. Por eso —subraya la doctora— es muy importante la vigilancia".

Romero apunta, además, que "el paciente no controlado derivará en el consumo de más recursos y se sentirá peor, lo que hará que se resienta su entorno laboral y familiar". "Sin embargo —añade—, si logramos que el paciente tenga una vida normal, podrá desarrollar su proyecto personal, lo que repercutirá en su familia, el trabajo y el entorno".

¿Cómo se trata?

A pesar de que el impacto de este tipo de enfermedades sigue siendo elevado, tanto a nivel físico como emocional y económico, el pronóstico ha cambiado drásticamente. Por un lado, por los avances en el diagnóstico precoz y por otro, por los progresos en el tratamiento y la estrategia terapéutica.

Romero señala que los fármacos se introducen con mayor antelación para inactivar la enfermedad y que en general los enfermos reumáticos disponen hoy de muchos más tratamientos. Uno de los grandes puntos de inflexión fue la irrupción de los tratamientos biológicos, que supusieron una auténtica "revolución" y que han permitido controlar a pacientes que no respondían a los medicamentos convencionales.

Después llegaron los fármacos inhibidores de la JAK-kinasa, que bloquean la respuesta inmune, y ahora el objetivo está puesto en "curar la enfermedad", lo que ha desatado varias líneas de investigación. Una de las más avanzadas es la localización de marcadores para definir con mayor precisión el perfil de los pacientes y saber qué tratamiento es más efectivo. Y otra, la que se plantea más a largo plazo, es "la búsqueda de las moléculas" que hagan posible lo que desean todos los enfermos: "la curación".

120 pacientes al día
El servicio de Reumatología del CHUP asiste a una media de 120 pacientes al día con una plantilla integrada por cinco reumatólogos, dos enfermeras, tres auxiliares y una secretaria. La especialidad tiene tres funciones principales. Una es la asistencial, "muy saturada" por la elevada demanda y las dimensiones del plantel, donde una de las plazas de reumatólogo está sin cubrir. Otra función es la docente, ya que desde hace dos años está acreditado para formar a especialistas, y la tercera es la investigadora. Reumatología participa en estudios y ensayos clínicos que pretenden "aumentar el conocimiento" para mejorar la calidad de vida de los pacientes y la previsión es reforzar aún más esta faceta, lo que requiere "un esfuerzo adicional por parte de los reumatólogos". 

Vuelta a la presencialidad 
La pandemia restó recursos al servicio, ya que algunos especialistas se integraron en los equipos covid. También impuso las teleconsultas, aunque ahora la gran mayoría de las citas son presenciales y el servicio trabaja de forma incesante para retomar la actividad pre-coronavirus.

Comentarios