PONTEVEDRANDO...

El retorno económico del Modelo

Pontevedra tiene algo más, y es el haberse convertido en la ciudad en la que los coches no estorban
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photo_camera Un grupo de turistas pasea por Pontevedra. R. FARIÑA

Leí aquí el otro día que los hoteles de Pontevedra andan por un 90% de ocupación. A nuestra ciudad le fantan plazas hoteleras, eso ya lo sabemos desde siempre. De hecho, la ley de oferta y demanda sitúa en un 30% por arriba los precios en la Boa Vila con respecto a nuestro entorno. Es decir, que la gente quiere venir aunque sea pagando más. Muchos factores influyen, digo yo: somos la capital del Camiño portugués, somos la capital de las Rías Baixas, estamos a tiro de piedra de Compostela y Vigo y tenemos montones de playas ahí al lado.

Pero también el que tanta gente nos escoja como centro de operaciones vacacional, cosa que no ocurría hace años, se debe a que la Boa Vila es en sí misma una oferta turística de primer orden y sería una necedad pensar que nuestro modelo urbano no tiene nada que ver. Claro que tiene que ver. Yo tengo unos primos que de toda la vida venían cada dos o cuatro años a Pontevedra. Él vivió parte de su infancia en Marín, hijo de militar que estaba en la Escuela Naval y ella tenía una abuela pontevedresa, de ahí mi parentesco. Nada más que ver con Pontevedra. En los últimos tiempos vienen tres o cuatro veces al año. Tienen un apartamento en Vigo pero se hospedan en algún hotel en Pontevedra porque les gusta esta ciudad y su proyecto es comprar aquí un lugar para jubilarse.

No veo yo que el caso de mis primos sea una excepción. Nuestra presencia mediática en medios internacionales, nuestros premios, nuestras participaciones en congresos mundiales de urbanismo, todo eso influye y mucho. El que conoce Pontevedra, además, sale de aquí, vuelve a su casaa y habla maravillas de nuestra ciudad. Todo cuenta, pero lo que es seguro es que buena parte de esa gente, quizá en un gran porcentaje, no vendrían a la Pontevedra de hace dos décadas o algo más. Tenga usted en cuenta que nunca ha visitado una ciudad para admirar su número abusivo de vehículos motorizados.

Las vacaciones se disfrutan a pie, no en coche. Otra cosa es que uno venga a Pontevedra y se coja un coche para ir a Combarro o a Silgar. Y una vez allí, si consiguen aparcar, que mucho hablamos de aparcar en Pontevedra y nada de aparcar en otros sitios, tendrá que bajarse del coche para pasar una buena tarde. Pero Pontevedra tiene algo más, y es el haberse convertido en la ciudad en la que los coches no estorban la paz ni el paseo ni la caña. Los turistas disfrutan de nuestra ciudad, no hay más que verlos, perdiéndose con sus planos por la zona monumental, fotografiándose frente a la Peregrina, llenando nuestras terrazas de idiomas, culturas y colores. Y aquí, a cambio de otros lugares turísticos aquí muy cerquita, la hostelería mantiene las mismas tarifas a lo largo de todo el año, por lo que en calidad y precios somos competitivos aunque el hospedaje sea más caro.

No pagan más por el alojamiento porque son bobos ni porque sí. Lo hacen porque es una ciudad muy cómoda, llena de lugares y espacios para relajarse, desconectar y disfrutar de unas vacaciones tranquilas en un lugar con buen clima, buena comida, buena bebida y buenos precios. Con una milla de oro peatonal que no se ha trasladado a un centro comercial, con mucha vida en las calles, sin ruidos ni sobresaltos. Una ciudad donde sus hijos pueden jugar en una calle o en una plaza sin que un coche se los lleve por delante. Eso es lo que buscan nuestros turistas.

Habrá que hacer en su día un estudio con sus correspondientes gráficos sobre la incidencia del modelo urbano pontevedrés en el aumento del turismo, pero ya le digo yo que es alta. Yo siempre que hablo con un turista, que voy conociendo a muchos porque vivo frente al Galicia Palace, les pregunto qué tal y todos sin excepción alaban a nuestra ciudad y lo hacen sorprendidos por lo que se han encontrado. Algunos preguntan cómo lo hemos hecho y yo le digo que con paciencia, trabajo y constancia, pero que el resultado está a la vista.

Cada vez que se celebra un campeonato de triatlón, por ejemplo, viene mucha gente del mundo entero y se van con un buen recuerdo y con deseos de volver. Pues ya lo están haciendo. Ya estamos viendo el retorno económico del Modelo y sospecho que en los próximos años aumentará de manera exponencial. Ahora ya tenemos una ciudad que se vende sola. Nuestra fama ya trasciende lo urbanístico y se presenta como un Paraíso vacacional. Lo que nos queda es mantenerlo y que no se nos vaya de las manos. De momento hablamos de un turismo de calidad, de ahí la necesidad de aumentar las plazas hoteleras que nos ayudarán a mantener esa calidad. No necesitamos convertirnos en una enorme tienda de pulseras hechas con conchitas, como Combarro, ni en un lugar excesivo donde te cobran 14 euros por un cubata, como en Sanxenxo. Hay que hacerlo bien, pero eso sabemos.