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Revive el ocio nocturno pontevedrés

Ocio nocturno
Inauguración de la discoteca Lelé de Noite, la discoteca Tropicana, el pub Banana y la sala Jackson. RAFA FARIÑA / BEATRIZ CÍSCAR / JOSÉ LUIS OUBIÑA
Tras la reapertura de la Discoteca Daniel como Lelé de Noite, la Boa Vila contará a partir del 1 de octubre con la sala de fiestas Carmela Disco-Baile, un nuevo local centrado en bailes latinos como bachata, salsa, kizomba o merengue

Atrás quedó la época dorada de las discotecas, atrás quedó la movida de aquellos maravillosos 80 y atrás quedaron también esos años en los que en una sola noche podían pasar más de 2.000 personas por los locales de ocio nocturno. El auge de las terrazas y de los pubs dio paso a un nuevo modelo de ocio. Una nueva forma de salir de fiesta en la que el ambiente nocturno ha cambiado y los horarios de los clientes también.

La crisis del 2008 marcó sin duda un antes y un después en la forma de disfrutar de la noche pontevedresa. El incremento en el precio de las copas se contrapuso a la reducción en los salarios, lo que provocó que la gente optase por el botellón. La sociedad decidió gastar menos y consumir en sus casas antes de salir a bailar, lo que redujo inevitablemente las horas reales de fiesta.

"Antes la gente salía temprano y se recogía más tarde. Yo recuerdo ir a la discoteca Carabás a las 20.00 horas o ir a la Brújula a las 21.00 horas. Ahora todo eso ha cambiado, está todo mucho más concentrado en unos horarios más cortos", explica Daniel Lorenzo, propietario del pub La Pomada.

Esta situación repercutió gravemente en el bolsillo de los empresarios. "La rentabilidad no tiene nada que ver. Por un lado, ahora se gasta mucho más en decoración. Antes se ponían cuatro ladrillos y una barra y ya empezaban a servir copas con vasos de tubo. Ahora no, cuidamos mucho más la estética y la imagen. Y además, antes eran muchísimas más horas de trabajo con muchísima gente y ahora son muchas menos horas y también menos ambiente", asegura Lorenzo.

Tanto es así que Pontevedra pasó de tener más de 10 discotecas a finales de los años 80 a tan solo dos este mismo año, cuando la famosa Discoteca Daniel decidió cerrar tras más de 50 años de actividad. Una decisión que también fue consecuencia, evidentemente, de la crisis sanitaria.

La pandemia apagó las pocas esperanzas que quedaban en el sector nocturno de que la Boa Vila recuperase el ambiente festivo de años anteriores y con el cierre de la sala de fiestas más popular de la ciudad, se impregnó en los pontevedreses el pensamiento de que "cualquier tiempo pasado fue mejor".

RESURRECCIÓN. Y cuando parecía que el ocio nocturno ya no podía revivir, los empresarios pontevedreses vuelven a apostar por este sector.

La Discoteca Daniel reabría el pasado 2 de septiembre bajo el nombre de Lelé de Noite, un proyecto de Rafa Rúa que nació con el objetivo de recuperar la movida pontevedresa y volver a hacer vibrar a todos los vecinos y vecinas del municipio con todo tipo de música, clases de baile y hasta los tradicionales jueves de guateque.

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Pero Rafa no es el único que está apostando por revivir el ocio nocturno. La empresaria Carmela Pereira abrirá el 1 de octubre un local de fiestas en Pontevedra. Se trata del Carmela Disco-Baile, un establecimiento situado en la calle Alfredo García Alén —en la foto, el local en el que abrirá el 1 de octubre y que se centrará exclusivamente en los bailes latinos, tales como bachata, salsa, kizomba, merengue, cumbias o chachachá.

El objetivo de la nueva sala de fiestas es atraer a todo tipo de público pero evidentemente "el local estará centrado en aquellos que sean bailarines o que les guste bailar". Por otro lado, el horario será "los jueves, viernes y sábados a partir de las 22.00 horas y los domingos desde las 18:00 horas", explica su propietaria.

En total, más de 400 metros cuadrados de pista en la que también habrá también clases de baile los lunes y los jueves, las cuales estarán a cargo de la escuela Breogán Pérez.

"Creo que estamos en un buen momento; es cierto que hasta ahora no me atrevía a abrir por todo lo que está pasando pero si me atrevo ahora es porque creo que esto va a repuntar. Creo que lo importante es que cada uno se marque sus metas y vea hasta donde puede llegar", asegura Carmela.

Y aunque sea más que evidente que el ocio nocturno no es lo que era, lo cierto es que los empresarios del sector están dando pasos firmes para poder recuperar lo que hace años era la noche pontevedresa. Locales como la Sala Jackson, el Tropicana, el Banana, el Bazaar o La Pomada se llenan cada fin de semana de gente con ganas de divertirse y pasarlo bien.

"La gente tiene ganas de salir y de divertirse. Yo lo veo con los clientes que me dicen que para ellos es súper necesario el ocio nocturno, que es el desahogo de la semana y sinceramente espero que vuelva ese buen rollo y ese buen ambiente", afirma Daniel Lorenzo.

El propietario de La Pomada y presidente de Hoempo está convencido de que cuando pase la pandemia el sector resurgirá de sus cenizas cual ave Fénix ya que, de momento, "la gente está respondiendo muy bien. De hecho, se me cae el alma a los pies cuando veo el local medio vacío por las limitaciones covid y veo que en la cola hay mucha gente esperando". Una situación frustrante pero de la que el sector saldrá más reforzado que nunca.

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Equus ► Loureiro Crespo
Equus se inauguró en 1979 en Loureiro Crespo y se convirtió en la sala más grande de la ciudad. La fiesta de apertura fue todo un éxito y por ella pasaron 3.000 personas. El local contaba con 1.200 metros cuadrados y pasará a la historia como una de las discotecas más populares de Pontevedra.
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Discoteca Daniel ► Daniel de la Sota
Daniel abrió en Pontevedra en el verano de 1969 y cerró sus puertas el pasado mes de julio tras 52 años de actividad. Desde los 70 hasta los 90, el local contaba con sesiones todos los días. Por la discoteca pasaron importantes autoridades, desde el rey Felipe VI hasta un joven Mariano Rajoy.
undefinedLa Boite ► Benito Corbal
La Boite del Hotel Continental fue la primera sala de fiestas de Pontevedra.
La discoteca estaba situada en Benito Corbal, donde actualmente se encuentra la tienda Zara, y abrió al público a finales de los años 60. En el año 1977, la ‘Boite’ pasó a conocerse como ‘Daniela Club’.
undefinedShiva ► Rúa Sagasta
Shiva quedará siempre en la memoria de todos como uno de los locales más míticos de Pontevedra. El local abrió sus puertas en la Navidad de 1977 y pronto se convirtió en un referente en la ciudad. La fotografía se realizó años más tarde, cuando la discoteca ya era ‘Chicana’ y se celebró un ‘revival’.
undefinedLa Cabaña ► Calle García Flórez
La Cabaña nació en el año 1980 en la calle García Flórez y se coronó como uno de los pubs más antiguos de la ciudad.Junto con las discotecas Albatros, Los Escudos o Atlántida, se consolidó como una de las salas de baile de referencia en la noche pontevedresa.
undefinedCarabás ► Cobián Roffignac
A mediados de los años 80, Manuel Martínez abrió, junto a su hermano Agustín y a otro socio, la discoteca Carabás. En los primeros 15 años, el local vivió su mayor apogeo con llenos de jueves a domingo. Pero a partir del 2014 llegó el declive económico y finalmente la sala echó el cierre en el año 2018.

Pionero | El Pub Banana impulsó la zona vieja para salir

En plena época dorada de las discotecas, los vecinos de Pontevedra solían salir de fiesta por la zona de Benito Corbal. Ahí estaban situadas prácticamente todos las salas más populares de la ciudad y, por aquel entonces, la zona vieja era un hervidero de drogas. 

Los alquileres de los locales en la zona céntrica eran tan altos que muchos no podían permitirse abrir una discoteca y eso fue justamente lo que llevó a Víctor Pampín a convertirse en un pionero en lo que hoy en día conocemos como la noche pontevedresa. 

Hace 31 años, el empresario decidió apostar, contra viento y marea, en abrir el Pub Banana en la Plaza del Teucro. "En aquel momento la zona vieja estaba muy abandonada, muy mal iluminada, sucia y, sobre todo, era un centro de drogas y de yonkis. La gente no se atrevía a ir ahí por la noche. Sin embargo, yo tuve que abrir un local en esa zona porque fue lo único que encontré asequible para mis posibilidades, en contra, evidentemente, de las opiniones de mis amistades y familiares", explica Pampín. 

Y arriesgar valió la pena, ya que el Pub Banana pronto se convirtió en un referente en la ciudad. "Fue un éxito desde el principio, pero también es verdad que en los primeros años me encontré con muchas adversidades a las que me tuve que enfrentar yo solo. Por ejemplo, cuando iba a abrir el local por la tarde, muchas veces tuve que hacer frente a la gente que estaba allí y pedirles que se fueran de la puerta de mi local para poder abrir", asegura. 

El local de copas cambió los hábitos de los vecinos de Pontevedra pero también de las personas que acudían a la Plaza del Teucro a drogarse. "Gracias a abrir el Pub Banana, toda esta gente se empezó a sentir incómoda y se empezó a ir para otras zonas. La verdad es que en poco tiempo se limpió el ambiente que ocupaba antes la plaza". 

Poco a poco, los demás empresarios de la ciudad empezaron a apostar también por la zona vieja y, a los tres años de inaugurar el Banana, fueron abriendo otros pubs. "Sobre el año 2000 fue la gran explosión de esta zona y empezaron a abrir más locales. Además, el Concello empezó a iluminar y habilitar la zona vieja y poco a poco fue cogiendo el auge que ahora mismo tiene", concluye el empresario.

AMBIENTE. Con el paso del tiempo, los pontevedreses cambiaron sus gustos a la hora de salir y decidieron pasar de las discotecas con pistas de baile espaciosas a los pubs más pequeños. Pero eso no fue lo único que cambió en la ciudad del Lérez. El ambiente nocturno es muy diferente al de hace años y a día de hoy el único objetivo de los que deciden salir de fiesta es divertirse y pasarlo bien.

"Antes había mucho jaleo, había muchísimas más tensión por las calles y de hecho yo recuerdo las típicas quedadas de pandillas simplemente con el objetivo de darse dos collejas. Ahora por suerte eso ha cambiado y se respira un ambiente mucho más sano. La gente tiene muy buen rollo y sale a divertirse, creo que ha cambiado para bien en ese aspecto y creo que tenemos que estar orgullosos de ello", explica Daniel Lorenzo.

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