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Los riesgos de los jóvenes internautas

Adolescente mira su móvil. J. CERVERA-MERCADILLO
Adolescente mira su móvil. J. CERVERA-MERCADILLO
Los expertos en la lucha contra el crimen en Internet ofrecen un decálogo de consejos para evitar que los adolescentes sean objeto de child groomig o sexting

"Si tu hijo es menor de 14 años, no le permitas abrirse perfiles en ningún tipo de red social". Esa es la primera premisa de seguridad en la que inciden los especialistas en la lucha contra el cibercrimen poniendo el foco en los adolescentes. El artículo 13 del Real Decreto 1720/2007 deja claro que en España ni Instagram, ni Facebook, ni Youtube, ni tan siquiera WhatsApp, pueden estar a disposición de los niños a su libre albedrío. Cierto es que los nativos digitales tienen escasas dificultades a la hora de engañar a las aplicaciones, pero ahí comienza la labor de los padres, que tienen la obligación de controlar el acceso a Internet de sus hijos. "Las redes sociales pueden llegar a ser muy peligrosas si no se utilizan de forma apropiada. Dada la cantidad de información personal almacenada y compartida con ellas, los más jóvenes son un colectivo especialmente vulnerable". Opina José Torres, experto en la materia que recorre toda Galicia ofreciendo charlas de prevención. "Prácticas como el grooming, un tipo de acoso en el que los pederastas, mediante engaños, tratan de ganarse la confianza del menor, son más habituales de lo que los padres creen".

1. PRIVACIDAD. Si el menor ya ha cumplido los 14 años y accede a redes sociales, los padres o tutores deben asegurarse de que su configuración es segura y que solo sus conocidos pueden ver sus publicaciones. Para ello, deben revisarse los ajustes y los permisos de cada uno de sus perfiles. De este modo se reducirá de forma muy considerable la posibilidad de que pueda ser víctima de cualquier tipo de ciberacoso.

2. SHATERING. La publicación por parte de los padres o tutores de las imágenes, ya sean fotos o vídeos, de sus hijos en las redes sociales se conoce como sharenting. "Muchos padres no son conscientes de los riesgos que supone exponer a sus hijos en Internet. El contenido que se sube a las redes se queda para siempre, por lo que puede ser usado en el futuro para acosar al menor cuando es adolescente", detalla el especialista.

Los padres o tutores deben conocer las aplicaciones que instalan sus hijos para comprobar los permisos de uso de datos que se exigen

3. CERRAR SESIÓN. Un truco muy sencillo que aconseja el experto consiste en acostumbrar a los adolescentes a que cierren la sesión que haya iniciado en las redes sociales siempre que deje de utilizarles, sea cual sea el dispositivo, incluso en el propio equipo de su casa. "Así se evitará que lo use con demasiada frecuencia o que acceda en momentos no deseados, como las últimas horas del día, antes de acostarse".

4. SEXTING. Muchos menores comparten información privada a través de Internet, bien sea por redes sociales, por aplicaciones de mensajería instantánea o a través de correo electrónico. Las fotos y vídeos, en ocasiones comprometidas, pueden desembocar en el sexting, "un verdadero problema para los jóvenes de hoy en día", según apunta Torres. "En el momento en el que envían esos archivos pierden el control sobre ellos y ya no hay modo de saber en manos de quién van a acabar".

5. ANTIVIRUS. Todos los dispositivos con base en un hogar tienen que tener instalado un antivirus, lo que evitará posibles ataques. Los propios navegadores web también incluyen opciones para ampliar la protección de la privacidad de los usuarios que deben ser tenidos muy en cuenta por los padres y por los tutores. Si un ciberdelincuente logra hacerse con el control de los dispositivos de un hogar determinado tendrá acceso a toda la información, incluida la de los menores de edad.

La mayor parte de las fotos o vídeos que se suben a Internet se quedan en la red y pueden ser utilizados en el futuro para el acoso

6. CONTRASEÑAS SEGURAS. El especialista recomienda que los padres o tutores se aseguren de que cada cuenta o servicio en Internet que sea gestionado directamente por un adolescente cuente con una contraseña diferente, y que cada una de ellas sea "robusta". Para ello, tienen que ser largas y con caracteres de distinto tipo, incluyendo números y letras. "Puedes cambiar tú mismo las contraseñas personales de tus hijos para estar más seguro".

7. CONTROL DE SUS APPS. Torres ofrece como una alternativa interesante que los hijos llamen a sus padres cada vez que instalen una nueva aplicación en sus dispositivos. "Así podrás leer los permisos solicitados. Todas las aplicaciones requieren la aceptación de una serie de permisos para instalarse. Entre ellos puede encontrarse, por ejemplo, el acceso a la ubicación del smartphone, a la galería de imágenes o incluso a la cuenta de correo electrónico asociada al terminal". Con esa información, los tutores deben valorar los posibles riesgos y, si lo creen conveniente, impedir que se instale la aplicación en cuestión por motivos de seguridad.

Algunas aplicaciones de moda se presentan con apariencia legal y obtienen datos personales que ya nunca se recuperarán

8. DATOS CONFIDENCIALES. Muchas de las utilidades o aplicaciones instaladas, ya sea de forma predeterminada o con posterioridad, en los distintos dispositivos, se sincronizan de forma periódica y automática. Esta sincronización debe ser analizada y revisada de forma minuciosa para comprobar si alguna de las aplicaciones está accediendo a información confidencial presente en el equipo sin que su usuario se percate, con el consiguiente riesgo que ello entraña para la privacidad del menor.

9. SMART TOYS. Las distintas empresas tecnológicas han creado en los últimos años distintos tipos de juguetes inteligentes, conocidos como smart toys, dirigidos precisamente a los menores de edad que hacen sus pinitos con las nuevas posibilidades del mundo digital. Los padres o tutores deben asegurarse de que se utilizan solo en presencia suya y que se desconectan cuando terminen de usarse. "Pueden parecer artículos inofensivos, pero el mero hecho de tener acceso a Internet les convierte en peligrosos si no se toman precauciones".

10. LA FACEAPP. Con más de cien millones de descargas en todo el mundo, la aplicación que permite simular el envejecimiento de una persona es "especialmente peligrosa", pues se presenta con una apariencia legal y en realidad escapa de los controles de la Unión Europea. Sus términos de uso son "abusivos" y conducen al usuario "a la más absoluta desprotección", ya que no se puede acceder ni cancelar los datos ya cedidos. "El usuario se queda indefenso y pierde el derecho al olvido".

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