Esta es mi calle | Rúa dos Palamios, la antigua calle del cuero

La calle se renovó en 1968 para dar un mejor acceso al Instituto Sánchez Cantón. La vía destaca por el movimiento de vehículos y transeúntes pero en ella hay menos de una decena de negocios

Con 300 metros de longitud y uniendo San Roque de Abaixo con Raíña Vitoria, se encuentra una de las calles que sirve de acceso principal al centro de la ciudad a miles de personas. Aunque su movimiento descendió notablemente en los últimos años, especialmente tras los cambios de dirección registrados recientemente, esta sigue siendo una zona de bastante movimiento de coches y transeúntes. Se trata de la Rúa dos Palamios.

Ramón Rozas explica en su libro Rúas de Pontevedra que su nombre "refírese ós artesáns no traballo en coiro que, polo cheiro deste material, se situaban apartados da poboación". En el año 1968, añade, "decídese renovar o que non pasaba de ser un canellón. Deste xeito pretendíase dar un mellor acceso ó Instituto Sánchez Cantón. Moitos aínda lembran, no lugar onde se atopa o centro educativo, a existencia do que se coñecía como "El Vergel", unha espléndida finca cultivada con numerosas especies de árbores que chegaba ata a rúa de San Roque".

En el principio de la vía, por la ribera del río Gafos, "divísanse muíños, ou mellor dito, os restos de varias construcións que cumprían esa función, algúns dos cales se atopan en estudo para realizar un proxecto de restauración recuperando para a nosa memoria uns espazos onde só as postais antigas con imaxes das mulleres que acudían a estes muíños a lavar a roupa nos permiten imaxinar como serían estes lugares agora esquecidos".

Comercios y hoteles

A pesar de tener gran movimiento de coches y peatones, a nivel comercial hay menos de una decena de negocios. A nivel hotelero y hostelero destaca el Hotel Dabarca, que aterrizó en la zona en el año 2006, y la cafetería Pool House, que abrió hace ocho años.

"Es una zona bastante tranquila aunque tiene movimiento gracias, en parte, al instituto que tenemos al lado", explica Gema Meijueiro, una de las trabajadoras.

Lo que tendría que mejorar, señala, "es el aparcamiento", aunque "eso creo que se extiende a toda la ciudad, no solo aquí".

Al lado de este bar se sitúa la peluquería Marisa Bugallo, que abrió hace casi 15 años. "El entorno cambió un poquito porque ahora hay menos gente. Especialmente a raíz de que cerrasen varios locales". En los últimos tiempos, añade la propietaria de este negocio, "los comercios están más apagados y la zona más tranquila". "Creo que habría que darle más vida", reclama Bugallo.

Uno de los comercios más históricos de esta zona es la Librería Baroja, que abrió en el verano de 1995. Su dueño, Fernando Iglesias, la define como "una calle con poco tránsito".

"Para mí son todo cosas buenas. Se puede aparcar a un lado de la calle, aunque sean 15 minutos, y eso hace que entren y salgan coches continuamente y le da mayor comodidad y accesibilidad a la zona. Aunque comercios apenas hay", señala el dueño.

Sin embargo, añade Iglesias, "a pesar de no ser una calle neurálgica, sí que está al lado del centro".

Justo en el desvío de la vía, hacia la calle Rosalía de Castro, se encuentra González Posada y Asociados S.L., un negocio de prestación de servicios de contabilidad, asesoría, gestoría y correduría de seguros. Uno de sus empleados, Adrián Fariña, explica que el negocio "abrió en septiembre del 2022".

"La zona es bastante concurrida. Tiene bastante movimiento, tanto de coches como de peatones", afirma. "Lo único malo", añade, "es que hay tráfico en exceso, sobre todo en las primeras horas del día".

"El cambio de direcciones en todo el entorno tampoco ayudó mucho a la zona", reconoce también Fariña.

Comentarios